La muestra presenta más de 350 piezas que pertenecieron a la bisabuela de Felipe VI, junto con sus trajes exclusivos y su álbum fotográfico más personal

El martes 2 de diciembre, los reyes Felipe VI y Letizia inaugurarán una de las exhibiciones más relevantes dentro de la monarquía, que abrirá sus puertas al público el miércoles 3 de diciembre. Esta exposición temporal en la Galería de las Colecciones Reales —situada junto al Palacio Real de Madrid— está dedicada a la figura de Victoria Eugenia de Battenberg, bisabuela del actual monarca, y podrá visitarse hasta el 5 de abril de 2026 en la tercera planta del espacio.
Dentro de las joyas más representativas de la muestra, destaca una de las piezas más emblemáticas y reconocidas de la Corona española: la Tiara Flor de Lis. Se exhiben más de 350 joyas que pertenecieron tanto a Victoria Eugenia como a personas de su círculo cercano, ofreciendo un recorrido detallado por las múltiples facetas de la nieta de la reina Victoria del Reino Unido, nacida en 1887 y esposa de Alfonso XIII. La reina tuvo siete hijos —uno de ellos, el Infante don Fernando, falleció al nacer— y pasó sus últimos años en el exilio, donde murió en 1969. Su última visita a España se registró en 1968 con motivo del bautizo de su bisnieto, el actual Felipe VI.

El objetivo de la muestra es rescatar la memoria de una figura fundamental para la modernización de la corte española. Victoria Eugenia se destacó por su compromiso en diversas iniciativas benéficas y su intensa actividad pública, lo que la convirtió en una reina carismática con un papel transformador relevante. Las comisarias, Reyes Utrera y Arantxa Domingo, han compartido en el perfil oficial de Instagram de la institución algunos detalles sobre la exposición, resaltando piezas con significado histórico y artístico.
Ocho áreas temáticas que representan su vida
La exhibición está dividida en ocho grandes áreas temáticas que permiten seguir la vida de la reina cronológicamente. La primera sección contextualiza sus raíces en la Familia Real británica mediante retratos, fotografías y documentos que ilustran su infancia y juventud. Su llegada a España tuvo lugar el 31 de mayo de 1906 para casarse con Alfonso XIII, una fecha que supuso “un punto de inflexión” en su vida.

La ceremonia nupcial ocupa un lugar destacado en la exhibición. Los visitantes podrán contemplar de cerca la carroza conocida como coche de caoba, en la que la princesa llegó al Monasterio de los Jerónimos acompañada por su madre, la princesa Beatriz, y su suegra, la reina María Cristina. La jornada estuvo marcada por un atentado tras el ‘sí, quiero’, cuando una bomba oculta en un ramo de flores lanzada por un anarquista causó la muerte de 25 personas. A pesar de la tragedia, los recién casados resultaron ilesos.
La muestra también explora aspectos personales de la vida de Victoria Eugenia, recreando algunas de sus estancias privadas y mostrando objetos personales como su tocador, su velador con el juego de té —una tradición que ella misma introdujo en la corte española—, además de su piano, gramófono y varias partituras. Asimismo, se dedica un espacio a sus intereses culturales, con una selección de sus libros y fotografías realizadas en sus ratos libres. La reina fue responsable también de popularizar deportes como el tenis y el golf en España.
El árbol genealógico de la Familia Real española
Otro área se centra en su papel como madre y en la vida familiar. Fotografías históricas la muestran junto a sus hijos y se exhiben juguetes, cochecitos, tronas y otros objetos usados por los niños. La exhibición concluye con un espacio dedicado a su imagen pública y a su estrecha vinculación con el mundo del arte y la moda, donde se presentan retratos oficiales y joyas relacionadas con su legado.
La pieza más esperada por el público es la famosa Tiara Flor de Lis. La reina Letizia la ha llevado en seis ocasiones y constituye una de las joyas más icónicas de la monarquía española. Esta diadema, fabricada en platino y diamantes, decorada con las clásicas flores de lis de la dinastía Borbón, fue un obsequio de Alfonso XIII a su esposa, encargada a la joyería Ansorena con motivo de su boda. Según una de las comisarias, “consideramos que esta pieza emblemática es uno de los mayores atractivos de la exposición”.

