Se han remplazado mercerías, ultramarinos y droguerías por fachadas uniformes con entradas a nivel de calle donde anteriormente había persianas metálicas y rótulos desgastados por el tiempo
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El aumento de los alquileres se ha extendido por las principales ciudades españolas y una de las causas fundamentales es el incremento de los pisos turísticos (VUT). Sin embargo, en Madrid, ciertos barrios experimentan mayores impactos. En agosto de este año, Infobae España reportó que los distritos más afectados por este alza son Villaverde, Vallecas y Usera, ubicados al sur de la M-30. Según datos de Fotocasa, el precio promedio para una vivienda de 80 metros cuadrados se elevó en 142 euros mensuales.
Los efectos derivados de la proliferación de pisos turísticos van más allá del ámbito económico: la desaparición del ambiente de barrio, el desplazamiento de residentes hacia otras zonas y el encarecimiento de negocios y servicios locales son algunas de las consecuencias asociadas al proceso de gentrificación. En Madrid, el Plan Reside ha detenido la conversión de locales comerciales en pisos turísticos principalmente en el centro histórico, así como en el barrio Puente de Vallecas, abarcando calles principales como avenida de San Diego, avenida Albufera, avenida del Monte Igueldo y calle Martínez de la Riva.
De cualquier modo, uno de los efectos inmediatos de esta subida se manifiesta de forma particular en Vallecas, donde los vecinos observan el cierre constante de locales comerciales que se destinan a viviendas, ya sea para alquileres permanentes o temporales, según informa la agencia de comunicación Europa Press.
El epicentro de los pisos turísticos en Madrid: con y sin licencia
Los habitantes de Vallecas, un distrito tradicionalmente obrero, denuncian que a mayor proporción de alquileres vacacionales, menor presencia de comercios locales. Esta tendencia va acompañada de la clausura continua de establecimientos conocidos por los residentes, lo que provoca la pérdida del dinamismo vecinal. Javier Moral, representante de la Asociación Vecinal Doña Carlota de Numancia, comenta a Europa Press que los residentes han sido reemplazados por turistas “que llegan y se van” o trabajadores que permanecen “en estancias sin ventilación” debido a la falta de arraigo en el área donde viven.
Este último punto, referente a las condiciones de alojamiento de algunos nuevos residentes de Vallecas, genera preocupación en Moral. Algunos locales reformados “no cumplen las condiciones mínimas de habitabilidad”, afirma a la agencia de comunicación. Por su parte, los vecinos que permanecen manifiestan que “los turistas se instalan en cualquier espacio” y, por ello, parece que “la cédula de habitabilidad es inexistente”.
Más allá de las condiciones de vida de los ocupantes, el vecindario también subraya un incremento en el costo visual del barrio en su conjunto. Mercerías, ultramarinos y droguerías han sido reemplazados por fachadas homogéneas con accesos a pie de calle donde antes se encontraban persianas metálicas y carteles desgastados. Antes existía “un punto de encuentro” entre los vecinos, comenta Luis Sánchez-Grande, ahora convertido en un espacio que “ha desaparecido”.
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Las nuevas perspectivas de acera a acera han generado sospechas entre los más atentos. Sánchez-Grande, uno de ellos, alerta sobre la incertidumbre respecto a si estos locales cuentan con las licencias pertinentes otorgadas por el Ayuntamiento de Madrid. Jorge Nacarino, presidente de la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM), ha confirmado a la agencia de comunicación que esta “es una situación que se agrava progresivamente”.
