Según el informe ‘Víctimas de Incendios y Explosiones en España’, las personas mayores de 64 años siguen constituyendo el grupo más susceptible frente a estos accidentes

Con la llegada de los meses más fríos, el consumo de electricidad se incrementa, al igual que el uso de braseros y estufas. Estos aparatos, ante una sobrecarga o negligencia, pueden desencadenar un incendio doméstico. Entre noviembre de 2023 y febrero de 2024, 151 personas fallecieron en España a causa del fuego.
Esta información, extraída del informe Víctimas de Incendios y Explosiones en España 2024, presentado el pasado viernes en el Museo de Bomberos de Madrid por la Asociación Profesional de Técnicos de Bomberos (APTB) y la Fundación MAPFRE, evidencia que este periodo del año es el más crítico en términos de incendios.
En total, en 2024 murieron 234 personas por incendios y explosiones, cifra que apenas representa un 6 % menos que la de 2023, año récord en víctimas fatales desde que se realiza este estudio. De estos 234 fallecimientos, 172 ocurrieron dentro de viviendas, una víctima menos que en el año anterior. Aunque el número de decesos bajó ligeramente, no ocurrió lo mismo con los siniestros: 133.417 en total (frente a 131.599 en 2023), de los cuales 30.824 tuvieron lugar en edificios y 19.411 en hogares. De este modo, cada día en España se registran de media 53 incendios domésticos.
Los mayores de 64 años siguen siendo los más vulnerables
Durante la noche, los españoles afrontan un riesgo mayor. El uso de calentadores, estufas o braseros sin supervisión en este periodo puede originar un fuego que se propaga rápidamente por otras estancias del domicilio. De hecho, en este horario se registraron 120 fallecimientos.
Las personas mayores de 64 años permanece como el colectivo con mayor vulnerabilidad ante los incendios domésticos: casi el 46 % de los fallecidos en 2024 pertenecía a este grupo etario. Además, el informe indica que el riesgo de muerte en un incendio es casi cinco veces superior para quienes viven solos.

Comprender las causas que originan estos incendios es fundamental para su prevención. Según APTB y la Fundación MAPFRE, los fallos eléctricos causaron el 41,9 % de las muertes, seguidos por los aparatos o sistemas de calefacción (20,4 %) y el hábito de fumar (14 %), especialmente peligroso si se fuma en el sofá o en la cama debido a posibles descuidos.
“Muchos de los incendios en viviendas unifamiliares suceden en municipios pequeños, en casas antiguas donde las características del inmueble, como el uso de materiales combustibles en su estructura, instalaciones anticuadas o ausencia de sistemas de seguridad, entre otros factores, complican la respuesta ante estos siniestros”, señala el informe.
En cuanto a las comunidades autónomas, Andalucía ocupa el primer lugar tanto en muertes por incendios en general como en incendios domésticos, seguida en este último caso por la Comunidad Valenciana y la Comunidad de Madrid. En Ceuta y Melilla no se registraron víctimas mortales en 2024.
Medidas para minimizar el riesgo de incendios en los hogares
Los expertos han señalado algunas recomendaciones prácticas para bajar el riesgo de incendios. En primer lugar, es vital controlar las sobrecargas eléctricas, dado que en los últimos años la cantidad de dispositivos conectados en los hogares ha aumentado notablemente. Además, se debe “tener especial cuidado con estufas de leña, braseros y materiales que facilitan la propagación del fuego”.
Muere un hombre de 67 años en un incendio dentro de su casa en Cercedilla: “El fuego ha afectado a la totalidad de la vivienda”
La revisión de mobiliario, iluminación (incluidos algunos adornos navideños propios de esta época) y elementos combustibles en balcones y terrazas es esencial, ya que estos últimos “pueden aumentar la carga de fuego en las fachadas”, facilitando la propagación a otras viviendas del mismo edificio. “También se remarca la importancia de realizar inspecciones periódicas de las instalaciones eléctricas, que los vecinos conozcan bien las características de sus edificios y que las inspecciones técnicas en materia de protección contra incendios incluyan análisis de protección pasiva”.
Considerando que la causa principal de muerte en incendios es la intoxicación por humo o gases tóxicos (162 víctimas en 2024), detectar y reaccionar ante el fuego en etapas tempranas resulta crucial. Por ello, se destaca la necesidad del uso de detectores de humo en hogares, ya que actualmente solo uno de cada cuatro hogares dispone de ellos. De hecho, en el sector se promueve que su uso sea obligatorio en España, medida que avanza tras ser incluida en el nuevo Código Técnico de la Edificación (CTE), que establece que se deben instalar detectores de humo en viviendas de nueva construcción. El texto está en periodo de alegaciones y se espera su entrada en vigor en 2026.

