Por qué mantener la calefacción en nivel mínimo durante todo el día no resulta eficiente para reducir facturas, según expertos

Mantener la temperatura recomendada —entre 18 °C y 21 °C— contribuye a conservar el confort sin aumentar el consumo

Por Guillermo Urquiza

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Con la llegada del invierno y la subida constante del coste energético, numerosas viviendas en España buscan métodos para climatizar el hogar sin incrementar la factura del gas. Una creencia común sostiene que mantener la calefacción encendida a baja potencia durante todo el día favorece el ahorro. No obstante, especialistas en eficiencia energética coinciden en que esta práctica no solo no disminuye el consumo, sino que incluso puede aumentarlo significativamente. La recomendación principal es clara: usar la calefacción únicamente cuando sea necesario y ajustar correctamente el termostato marca la diferencia.

Esta afirmación ha sido corroborada recientemente por Cuerpomente, medio especializado en salud y bienestar. Todos coinciden en un punto: un sistema activo durante horas, aunque sea a un nivel bajo, consume más energía que uno utilizado de forma puntual. La explicación es sencilla. Al mantener la calefacción encendida todo el día, el equipo trabaja constantemente para contrarrestar las pérdidas naturales de calor en la vivienda. Este esfuerzo prolongado se traduce en un gasto total mayor.

El Gobierno de España, mediante documentos del Centro Nacional de Educación Ambiental (CENEAM), indica que “la opinión generalizada de los expertos es que se economiza energía apagando la calefacción durante la noche o cuando no se está en casa, en lugar de mantenerla encendida”. Por otro lado, el ingeniero industrial y experto en energías renovables Jorge Morales de Labra califica como “mito” la idea de que dejar la calefacción encendida permanentemente genere ahorro. Según él, el sistema sigue consumiendo para conservar la temperatura sin que esto mejore el confort.

Los expertos enfatizan que la gestión temporal es tan relevante como la temperatura. Activar la calefacción solo en los horarios en que se está en casa, como temprano por la mañana antes de salir o por la tarde al regresar, permite alcanzar el confort térmico esperado sin gastar energía innecesariamente durante horas.

En este contexto, resultan útiles los programadores y termostatos inteligentes. Configurar el encendido de 20 a 30 minutos antes de la ocupación del hogar suele bastar para lograr una temperatura confortable. En la mayoría de las casas, este periodo permite mantener el ambiente entre 18 °C y 21 °C, considerado el rango más eficiente.

Edesur creó este informe sobre la eficiencia de distintos artefactos eléctricos

El termostato: un recurso poco valorado

Diversas entidades relacionadas con el consumo energético coinciden en que el termostato es uno de los instrumentos más efectivos y menos utilizados dentro del hogar. Mantenerlo dentro del rango aconsejado previene consumos innecesarios que no incrementan la sensación de bienestar.

Los especialistas recuerdan que cada grado extra por encima de las recomendaciones puede implicar un aumento notable en la factura anual. En algunas situaciones, esta diferencia puede traducirse en entre 80 y 100 euros adicionales al año. Por ello, se aconseja priorizar temperaturas más bajas, especialmente durante la noche.

Una mujer pone la calefacción

Asimismo, advierten que elevar demasiado la temperatura para calentar rápidamente la vivienda no es una estrategia adecuada. Los cambios bruscos producen picos de consumo elevados y no optimizan el funcionamiento del sistema. Junto con el correcto ajuste del termostato, existen acciones sencillas que contribuyen a conservar el calor. Revisar puertas y ventanas para evitar infiltraciones de aire, cerrar habitaciones sin uso o purgar los radiadores al inicio del invierno incrementan la eficiencia sin requerir una inversión grande. Aprovechar la luz solar durante el día y cerrar las cortinas por la noche también disminuye las pérdidas térmicas.

La conjunción de programación, temperaturas moderadas y pequeños hábitos diarios continúa siendo la estrategia más eficaz para mantener el confort en el hogar y controlar el gasto en gas durante los meses fríos.

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