José Luis Ábalos, exministro y ex secretario de Organización del PSOE, afirmó en un tuit que la reunión secreta de 2018 entre Sánchez, Santos Cerdán y Otegi efectivamente tuvo lugar, según informaron fuentes que estuvieron presentes.
Las palabras de Ábalos contradicen la negación previa de Pedro Sánchez sobre este encuentro, lo que provocó un revuelo tanto en el Congreso como entre los periodistas presentes.
La vicepresidenta María Jesús Montero y el ministro Félix Bolaños se vieron obligados a responder preguntas sobre el tuit de Ábalos, mostrando sorpresa y rechazando la veracidad de la afirmación.
El clima en el Congreso se tensó, con diputados y periodistas difundiendo la noticia en tiempo real, mientras varios miembros de la oposición exigían explicaciones inmediatas al Gobierno.
Once horas y 19 minutos de la mañana. La vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, abandona la tribuna tras responder a una interpelación del BNG sobre la mejora de la financiación de Galicia.
Justamente en ese momento, José Luis Ábalos lanza un tuit bomba: «La entrevista entre Sánchez, Santos Cerdán y Otegi en 2018 existió. Fuentes presentes me lo confirmaron».
Esta versión choca frontalmente con la negativa ofrecida por Sánchez el lunes anterior.
El pasillo que lleva al hemiciclo es conocido como M-30 y suele estar más concurrido cuando la vicepresidenta primera sale.
Los periodistas se agrupan a los lados formando bloqueos, conscientes de que ella es la portavoz oficial del Gobierno, la que responde a los temas del día.
Al descender de la tribuna, Montero regresa al banco azul, conversa brevemente con el ministro de Presidencia y Justicia, Félix Bolaños, recoge su bolso y sale del hemiciclo.
En ese instante, un periodista veterano exclama: «¡Hostia!». Acaba de leer el tuit de Ábalos y se lo muestra a unos pocos en las escaleras.
Todos se dirigen al perfil en X del exministro.
Las afirmaciones de Ábalos comienzan a difundirse vía WhatsApp. Por entonces, Montero inicia su intervención ante los medios.
Para esa hora, Sánchez ya ha salido tras responder a Feijóo, quien lo mencionó en relación con Otegi durante su intervención.
Se le pregunta sobre la senda de estabilidad que se votará ese jueves en el Congreso. No muestra demasiado optimismo. Posteriormente, le cuestionan si le preocupa que Ábalos pueda enfrentar prisión. Él responde: «Habrá que respetar lo que determinen los tribunales».
Luego, surge una pregunta sobre si considera a Rufián candidato en la izquierda. Lo elogia como «un hombre honesto cuya comunicación es clara».
En ese momento, la bomba soltada por Ábalos, exministro de Transportes y ex secretario de Organización del PSOE, impacta directamente al Gobierno.
«El señor Ábalos acaba de publicar esto», detalla una periodista.
«Afirma el señor Ábalos que confirmaron la reunión de Sánchez y Cerdán con Otegi», añade otro comunicador.
«Fuentes presentes», recalcan varios. Todos atentos a sus móviles, leyendo el tuit compartido por colegas.
Codazos y móviles
En los escaños del hemiciclo, los codazos y el uso intensivo de teléfonos móviles aumentan notoriamente.
La multitud de periodistas se aglomera en torno a la vicepresidenta, que responde con aparente desconcierto: «Me resultaría extraño que él ahora finalmente estuviera instalado en la mentira o tuviera un comportamiento que nunca antes observamos en el señor Ábalos».
Montero interviene para desacreditar la noticia. Aunque no ha leído el tuit en detalle, se pronuncia y, ya en el patio, pide que le muestren el mensaje de Ábalos. No da crédito a lo que ve.
Los mensajes de WhatsApp no paran. Los periodistas lo transmiten a los diputados, quienes a su vez lo comparten, incrementándose la inquietud en la Cámara.
El ministro Bolaños revisa el móvil mientras interviene Pepa Millán, de Vox, que le acusa directamente de deber su cargo «al señor Otegi».
La diputada subió a la tribuna a las 11:20, apenas un minuto después del tuit que sacudió la sesión.
Por si Bolaños no estaba al tanto, la diputada del PP, Cayetana Álvarez de Toledo, se lo señala durante su intervención: «Ábalos acaba de declarar que la reunión secreta entre Sánchez, Cerdán y Otegi existió. Eso es lo primero que debe aclarar en este foro: ¿Sánchez ha vuelto a mentir? ¡Qué imagen da un Gobierno en manos de delincuentes, condenados y sospechosos!».
A la salida, la expectación persiste. Las cámaras forman un bloqueo en las escaleras utilizadas por los diputados para dirigirse al edificio anexo.
Los micrófonos saturan a Bolaños cuando emerge y apenas atina a afirmar que es falso, que la reunión no tuvo lugar.
Varios diputados confiesan que estuvieron atentos al móvil «viendo cómo Ábalos tecleaba frenéticamente».
«No sé qué busca», añade un diputado del PSOE, incrédulo. Sin embargo, todos coinciden en que el conflicto apenas comienza.

