Ábalos amenaza con revelar asuntos comprometedores del Gobierno si el Supremo ordena su encarcelamiento

En la semana de la vistilla en el Alto Tribunal, el exministro de Transportes corrobora una “cita secreta” entre Sánchez, Cerdán y Otegi, y señala al Gobierno por corrupción en el Ministerio de Transporte

El exministro de Transportes y

José Luis Ábalos está decidido a revelar los aspectos oscuros del Gobierno y su antiguo partido a pocas horas de que el Supremo decida si entra en prisión o no. Este jueves, el exministro de Transportes junto a su exasesor, Koldo García, enfrentan una vistilla donde se analizarán las medidas cautelares solicitadas ante las demandas de prisión por parte de Anticorrupción y la acusación popular por presuntos delitos de cohecho, pertenencia a organización criminal, tráfico de influencias y malversación de fondos públicos vinculados con la trama mascarillas.

El propio Ábalos ha admitido que siente “miedo” ante la posibilidad de acabar en la cárcel, en parte debido a la imposibilidad de afrontar una posible fianza que le evitaría el ingreso en prisión, contando solo con 6.000 euros en sus cuentas bancarias, según una información divulgada por el Mundo. Tanto él como su exasesor están dispuestos a resistir hasta el final, incluso si ello implica divulgar datos sin confirmar.

Fue Koldo García quien tomó la iniciativa para hacer públicas esas afirmaciones. El exasesor de Ábalos declaró al diario El Español que en 2018 actuó como chófer para el Gobierno, Pedro Sánchez y su número dos, Santos Cerdán, llevándolos a una reunión secreta con el líder de Bildu, Arnaldo Otegi, con el fin de negociar su respaldo en la moción de censura contra Rajoy.

Tanto el líder socialista como el dirigente de la izquierda abertzale rechazaron esa versión, pero 24 horas antes de la cita en el Supremo, Ábalos publicó un tuit confirmando la existencia de la reunión, aunque citando únicamente a “fuentes presenciales”: “Esa entrevista existió“, afirmó. Ábalos no relata la información de primera mano, pero dejó entrever que su fuente podría ser Koldo, Cerdán o el propio Sánchez. Desde el Gobierno se apresuraron a desmentir sus declaraciones: “Es todo falso”, afirmaron desde Ferraz.

La presión de Ábalos sobre el Ejecutivo no se limita a aquella supuesta reunión en el País Vasco. Este lunes, el exdiputado solicitó explicaciones al Ministerio de Transportes, actualmente dirigido por Oscar Puente, sobre supuestas irregularidades en el cobro de dietas en el Puerto de Valencia. En particular, Ábalos acusó a la actual presidenta del puerto, Mar Chao, de percibir un salario superior aplicando el mismo régimen destinado al personal excluido del convenio, una práctica incompatible con las normativas vigentes para altos cargos según la ley.

Tercera revisión, pero ahora como procesados

Tanto Ábalos como García ya han pasado en dos ocasiones por revisiones a sus medidas cautelares, logrando en ambas no ingresar en prisión. La diferencia clave entre estas vistas anteriores y la actual radica en que ahora Ábalos figura procesado en la causa, mientras que antes su situación era la de investigado. Las recientes revisiones se enmarcan dentro de la investigación relacionada con contratos irregulares para mascarillas durante la pandemia de COVID.

Las acusaciones, lideradas por el PP, solicitan penas de 30 años de prisión para José Luis Ábalos y Koldo García.

En las primeras vistillas, el juez instructor Leopoldo Puente consideró que no existían indicios suficientes para imponer la medida más severa. Tras el procesamiento, la Fiscalía Anticorrupción reclama 24 años de prisión para Ábalos, 19 para Koldo y 7 para Aldama, además de una multa superior a 3,7 millones de euros para el exministro socialista.

¿Un asiento vacío en el Congreso?

El ingreso en prisión de Ábalos conduciría al Congreso a una situación inédita en la historia reciente de la democracia española, siendo el primer diputado en activo en entrar en prisión. Ábalos, que tras salir del grupo socialista formaba parte del Grupo Mixto, quedaría suspendido en sus derechos de voto y percepción de dietas, aunque conservaría su cargo como diputado.

¿Qué implica esto? Las mayorías seguirían calculándose sobre 350 diputados, pese a que uno de los escaños permanecería vacío. En un Parlamento donde cada voto es crucial, esto representa un inconveniente para la mayoría de Pedro Sánchez. De hecho, el Gobierno de coalición ha dependido del voto de Ábalos para aprobar votaciones en el Congreso y, por ejemplo, lo necesitaría nuevamente para sacar adelante la ley que pretende abolir la prostitución.

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