La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico mejora las previsiones del Producto Interior Bruto español y calcula que crecerá este año un 2,9% y un 2,2% en 2026

La economía española afronta los próximos años con un panorama más positivo que el previsto hace unos meses. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha vuelto a elevar sus estimaciones para España, incrementando en tres décimas el crecimiento proyectado para 2025, hasta un 2,9%, y en dos décimas el previsto para 2026, fijándolo en un 2,2%. Estos números coinciden con las previsiones publicadas la semana pasada por el Gobierno español.
Las recientes revisiones al alza por parte de la OCDE consolidan, por tercer año consecutivo, a la economía española como la de mayor crecimiento en la eurozona. Para 2027, el análisis presenta un escenario más moderado, estimando un crecimiento del 1,8%, reflejando así una desaceleración ligada al desgaste gradual del impulso postpandemia y un entorno global más incierto.
La entidad con sede en París señala que la demanda interna continuará siendo el motor principal del crecimiento español, incluso cuando la demanda externa pierda fuerza en el contexto mundial. El consumo privado se mantendrá sólido gracias a un mercado laboral estable, la mejora en la renta real de las familias y la moderación del ritmo inflacionario.
La economía española creció un 3,2% en 2024, cinco décimas más que en 2023, tras mantener un avance del 0,8% durante el último trimestre, el mismo nivel registrado en el segundo y tercer trimestre, de acuerdo con el avance de datos de Contabilidad Nacional publicado este miércoles por el Instituto Nacional de Estadística (INE).
Más inversión y menos exportación
El estudio elaborado por la organización prevé que la inversión aumentará entre 2025 y 2026 en España, impulsada por la reducción de los costes de financiación y el progreso del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. Sin embargo, alerta sobre una desaceleración en las exportaciones, afectadas por la débil demanda de los socios comerciales y los aranceles impuestos por Estados Unidos.
Aunque España dirige menos del 5% de sus exportaciones al mercado estadounidense, sectores como la agroindustria, la industria química y la maquinaria podrían sufrir consecuencias, avisa la OCDE. Resalta que la creciente incertidumbre comercial puede afectar negativamente a la confianza empresarial.
A pesar de que desde 2021 el PIB per cápita español ha aumentado más del 9%, cifra dos veces y media superior a la de la eurozona, el país aún no ha logrado igualar el nivel de sus socios. La OCDE indica que su punto débil sigue siendo la baja productividad laboral, uno de los principales frenos para el crecimiento potencial a largo plazo.
Empleo, al alza
El informe anticipa que la tasa de desempleo continuará disminuyendo, situándose en un 10,6% durante este año, reduciéndose al 10,1% en 2026 y al 9,8% en 2027. En materia inflacionaria, prevé una caída desde el 2,6% actual hasta el 1,8% en 2027. En cuanto a la fiscalidad, estima que el déficit público bajará al 2,5% del PIB en 2025 y se mantendrá en un 2,3% durante los dos años siguientes. La deuda pública también seguirá descendiendo, alcanzando el 97% del PIB en 2027.
Estas proyecciones contemplan los costes asociados a la DANA (0,2% del PIB), la expansión de los subsidios al transporte público y el incremento del gasto en defensa hasta el 2% del PIB, lo que representa 10.500 millones adicionales. El organismo considera que, pese a estos gastos, el déficit continuará reduciéndose gracias a la creación de empleo, el avance en los salarios y la mejora de los ingresos fiscales. No obstante, recomienda acelerar la consolidación fiscal para fortalecer la sostenibilidad de la deuda y recuperar margen de maniobra ante posibles crisis futuras.
Riesgos: tensiones comerciales y política interna
La OCDE subraya que las proyecciones enfrentan riesgos significativos a la baja, tanto de origen externo como interno. A nivel internacional, el aumento de las tensiones comerciales, la posible volatilidad financiera y el encarecimiento de los recursos debido a conflictos regionales podrían limitar el crecimiento español.
En el ámbito nacional, la fragmentación política podría obstaculizar la implementación de reformas estructurales clave, además de retrasar la ejecución de los fondos europeos. Asimismo, la débil inversión en sectores específicos sigue siendo una amenaza latente.
El informe dedica un apartado a los efectos del cambio climático, recordando episodios como las inundaciones en Valencia en 2024. Fenómenos como sequías, olas de calor o tormentas extremas pueden disminuir la productividad, dañar infraestructuras cruciales, aumentar la inflación y afectar sectores fundamentales como el turismo y la agricultura.

