Por qué es importante golpear ligeramente el capó de tu coche antes de arrancar si lo dejas estacionado en la calle

Este sencillo gesto puede evitar un gran susto a los conductores, especialmente a los más sensibles

Por Jose Manuel Rodríguez Camarero

Seguir enCoches aparcados en la nieve

Para millones de conductores que aparcan en la vía pública todos los días, el simple hábito de dar un toque suave en el capó antes de encender el vehículo se ha establecido como una recomendación esencial de seguridad, promovida especialmente por veterinarios y organizaciones de protección animal.

En este contexto, la llegada del invierno y la bajada de las temperaturas no solo modifican la rutina diaria, sino que introducen también un peligro inesperado y potencialmente letal para la fauna urbana.

El motivo detrás de esta recomendación reside en la necesidad de protegerse del frío de numerosos gatos que buscan refugio en los rincones y cavidades de los vehículos para calentarse durante los días fríos.

Refugio adecuado

En las frías madrugadas, un coche estacionado o aquel que todavía mantiene el calor residual del motor se convierte en un refugio ideal para esos felinos sin hogar que buscan temperatura cálida.

Incluso horas después de apagar el motor, la temperatura emanada del bloque o la zona del radiador atrae irresistiblemente a los animales. Este instinto de supervivencia en condiciones adversas se vuelve una trampa letal en el momento en que el conductor, sin percatarse de su presencia, se dispone a poner en marcha el vehículo.

Gato atrapado en un coche

El riesgo para el animal, que se instala cerca del motor, junto a la batería o encima de las ruedas, surge en cuanto el coche arranca. Los movimientos de correas, alternador y ventiladores pueden atrapar o mutilar al animal instantáneamente. Además, esta situación puede causar importantes daños mecánicos en el vehículo, con reparaciones que resultan ser muy costosas para el propietario.

Medida preventiva

Las asociaciones protectoras de animales subrayan la importancia de incorporar esta acción preventiva a la rutina diaria, dado que los gatos son especialmente sensibles al estrés térmico del invierno, y no solo los ejemplares jóvenes.

Un toque sencillo, un leve golpecito en el capó o incluso un breve pitido del claxon, genera una vibración suficiente para avisar al gato sin asustarlo, permitiéndole abandonar el vehículo antes de que cualquier componente se ponga en movimiento. Esta práctica puede significar la diferencia entre la vida y la muerte para el animal.

Además, debido a su eficacia y sencillez, esta medida ha sido adoptada como recomendación oficial en campañas de seguridad pública en distintas ciudades con climas fríos. La clave está en que la vibración se interpreta como una señal de amenaza inminente por parte del felino, que lo impulsa a buscar otro refugio.

Más de 286.000 perros y gatos abandonados en España al año: estos son los motivos más comunes.

Respecto a los gatos, su temperatura corporal óptima ronda los 38ºC, por lo que cuando están expuestos a condiciones cercanas al punto de congelación, su gasto energético se incrementa considerablemente. Por esta razón, cualquier fuente de calor pasiva, como un motor que acaba de apagarse, se convierte en un refugio frente al viento y la humedad.

Para quienes deseen asegurar aún más la protección, los expertos recomiendan realizar una revisión visual rápida de los espacios cerca de las ruedas, aunque el gesto más eficaz sigue siendo el golpe en la chapa. En esencia, es una medida de seguridad basada en el instinto animal y la prevención, y cada conductor tiene la capacidad de salvar vidas animales y evitar daños en su vehículo.

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