
Podría parecer que el cielo nocturno muestra más estrellas, sin embargo, esos puntos luminosos son constelaciones de satélites, de las cuales más de 10,000 son propiedad de la empresa Space X, fundada por Elon Musk.
Starlink es el servicio de internet satelital rápido que Space X ha desarrollado, distinto de otros servicios similares porque la señal no se mantiene fija en un solo satélite, sino que se transfiere constantemente de un satélite a otro.
La compañía implementa esta estrategia para que la conexión no dependa de un único dispositivo, aumentando su resistencia frente a fallos o ataques. Precisamente esto preocupa a China, que, ante un posible conflicto con Taiwán, teme que Starlink proporcione a sus adversarios una ventaja estratégica considerable.
En caso de guerra, China no podría bloquear la conexión a internet mediante métodos convencionales, por lo que estudian formas de neutralizar la red satelital de Elon Musk. Por ello, Space X se ha transformado en un objetivo militar para China, que ya está diseñando un plan de acción por si fuera necesario.
Según Systems Engineering and Electronics, la única opción factible para que el gigante asiático desconecte la red satelital de Musk sería desplegando un ejército cercano a 1,000 drones capaces de generar ruido sincronizado con el fin de saturar la cobertura.
La propuesta consiste en un enjambre que forme una barrera continua sobre el área. Sin embargo, esto es solamente teórico, ya que no se sabe si funcionaría realmente o conseguiría interrumpir la conexión de Starlink; además, no es el único desafío que China enfrentaría.
Esto se debe a que no solo sería necesario construir, sino también lanzar casi 1,000 drones al espacio y coordinar su funcionamiento sincronizado, lo que implica costes elevados, y aún así, como se mencionó, no hay certeza de que ese objetivo se alcance. Por ello, China observa con preocupación el crecimiento de Starlink debido a su riesgo estratégico.

