«No tienes las cartas» — eso fue lo que el presidente estadounidense Donald Trump expresó a su homólogo ucraniano Volodymyr Zelenskyy a principios de este año. Sin embargo, Bruselas pensaba tener la ventaja: los activos rusos congelados. Ahora, el plan de paz estadounidense de 28 puntos ha revelado la verdadera posición de Europa.
La cifra en juego es enorme: se estima que 300.000 millones de euros de activos del Banco Central ruso permanecen bloqueados en los países del G7.
La parte predominante — aproximadamente 185.000 millones de euros — está retenida aquí, en Bélgica, por Euroclear, un depositario de valores.
Bruselas tenía la intención de aprovechar estos activos congelados para lanzar un préstamo extraordinario de reparaciones destinadas a Ucrania. Sin embargo, el plan estadounidense cambia completamente las reglas con una propuesta polémica: liberar estos fondos y repartirlos en dos vehículos de inversión.
El primer fondo se dedicaría a la reconstrucción de Ucrania. Se utilizarían 100.000 millones de dólares de los activos congelados, mientras que Europa debería aportar otros 100.000 millones en efectivo propio. ¿La condición? Estados Unidos obtendría el 50 % de las ganancias.
El segundo paquete de dinero se canalizaría hacia una empresa conjunta entre Estados Unidos y Rusia. El capital restante se invertiría en proyectos en Moscú. En lugar de que el Kremlin pague reparaciones por su ataque a Ucrania, se le ofrece una oportunidad comercial.
¿El resultado? Moscú gana, Washington obtiene beneficios, y Europa pierde su principal instrumento de presión. Bruselas no participa en las negociaciones y podría quedar relegada a observadora que deberá asumir una factura muy costosa.
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Periodistas • Jakub Janas

