El “tacto remoto”: el innovador sentido adicional reconocido por científicos como el séptimo sentido

Expertos revelan que los humanos poseen la capacidad de detectar objetos enterrados antes de tocarlos

Por Rogelio Jiménez Guillén

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Un equipo de investigadores de la Universidad Queen Mary de Londres ha identificado una serie de descubrimientos sensoriales en aves playeras como los correlimos y chorlitos. Estas aves emplean dichas capacidades para localizar presas u objetos ocultos, mediante señales mecánicas transmitidas a través del medio.

Este fenómeno, denominado “séptimo sentido”, se suma a los seis sentidos tradicionales, aportando un nuevo panorama sobre el comportamiento de los seres vivos.

Se ha denominado “tacto remoto” a esta habilidad, que consiste en percibir objetos sin necesidad de contacto directo. Esta sensibilidad se acerca al límite físico teórico de detección mediante “reflejos” mecánicos en materiales granulares, cuando un movimiento de arena se “refleja” en una superficie estable.

Las aves playeras

La mayoría de las aves playeras habitan próximos al agua, incluyendo marismas intermareales, playas arenosas, costas rocosas, así como humedales de agua dulce, pastizales, campos cultivados y tierras agrícolas inundadas.

Su dieta se compone principalmente de moluscos, crustáceos y gusanos marinos. Presentan una amplia variedad de tamaños y poseen un pico alargado que facilita la búsqueda de alimento. Estos picos están equipados con terminaciones nerviosas que actúan como un sensor de proximidad. Al introducirlo en la arena, se produce un desplazamiento, y cuando los granos entran en contacto con una fuente de alimento, el ave lo detecta de forma indirecta.

(Imagen Ilustrativa Infobae)

Los científicos plantean preguntas relevantes acerca de la naturaleza del sentido del tacto y la manera en que este puede extenderse más allá del contacto físico directo. En la Conferencia Internacional sobre el Desarrollo y Aprendizaje (ICL) de IEEE, se presentó la posibilidad de que los humanos posean una capacidad similar.

Elisabetta Versace, profesora titular de Psicología en Queen Mary, afirmó que “es la primera ocasión en que se investiga el tacto remoto en humanos y esto modifica nuestra comprensión del mundo perceptivo”.

El estudio

Los investigadores llevaron a cabo dos estudios. El primero, con humanos, evaluó la destreza y sensibilidad en las manos. Según sus hallazgos, las personas lograron detectar objetos enterrados antes de tocarlos. Estas pruebas evidencian una sensibilidad en las manos mayor a la esperada.

El segundo estudio consistió en un experimento robótico utilizando un sensor táctil. Se compararon ambos resultados, obteniendo que las personas demostraron un 70,7% de precisión, mientras que los robots alcanzaron una tasa del 40%, ya que detectaban objetos a mayores distancias, pero con un mayor número de falsos positivos.

Robot (Orano)

La investigación impulsa avances en tecnología de asistencia y en detección táctil robótica. Según Zhengqi Chen, estudiante de doctorado del Laboratorio de Robótica Avanzada de Queen Mary, “el hallazgo abre nuevas posibilidades para desarrollar herramientas de asistencia que amplíen la percepción táctil humana”. Se señala su aplicación en la operación de suelos y en búsquedas arqueológicas, así como su potencial uso para personas con discapacidades sensoriales, físicas y cognitivas.

Robot que prepara alitas de pollo

Lo que resulta especialmente interesante en esta investigación es la complementariedad entre los estudios humanos y robóticos. Los experimentos con humanos guiaron el aprendizaje del robot y aportaron nuevas perspectivas. Este trabajo es un claro ejemplo de cómo la psicología, la tecnología y la inteligencia artificial pueden fusionarse, generando descubrimientos altamente innovadores.

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