Unidad especializada en localizar y arrestar prófugos de EE.UU. ocultos en México conocidos como «cazadores de gringos»

Una escena de "Gringo Hunters" de Netflix

Fuente de la imagen, Netflix

La tarde del 9 de abril pasado, agentes de la Unidad de Enlace Internacional (UEI) en la ciudad mexicana de Tijuana, situada junto a la frontera con EE.UU., realizaban una redada similar a muchas otras.

Encabezando el operativo estaba Abigail Esparza Reyes, una agente veterana de la UEI, organización encargada de localizar y capturar fugitivos de crímenes —sobre todo estadounidenses— que se ocultan en México.

El blanco de la redada era César Hernández, un hombre condenado por homicidio en California que escapó durante un traslado carcelario en diciembre de 2024. Con 35 años, se refugió en Tijuana donde buscó rehacer su vida.

La UEI, que ejecuta operativos en coordinación cercana con agencias federales estadounidenses que solicitan arrestos en México, tenía a Hernández ubicado y comenzó su detención alrededor de las 14:00 horas.

“Se trataba de un residencial privado, con accesos y salidas fuertemente controlados”, comenta Eduardo Villa Lugo, periodista especializado en seguridad en Baja California.

Sin embargo, durante el operativo algo no ocurrió según el plan previsto.

“Al momento de ingresar, bajo la coordinación de Abigail, se escucharon disparos dirigidos contra ellos. Los agentes respondieron y repelieron la agresión, pero el sujeto logró huir por la parte trasera del domicilio”, relata Villa Lugo, quien también es columnista en seguridad estatal.

Desde el segundo piso de la casa en el residencial Barcelona, una bala impactó mortalmente a la agente Abigail Esparza. A pesar del auxilio médico, falleció minutos después en un hospital.

Hernández escapó desnudo, desplazándose por los techos de casas vecinas hasta alcanzar una calle cercana donde halló ropa en un vehículo estacionado y se alejó caminando con calma. “Como en una película, se fue a pie”, comenta Villa Lugo.

La agente Abigail Esparza Reyes

Fuente de la imagen, SSC

Días más tarde, el fugitivo fue capturado en otra zona de Tijuana. Pero el daño ya estaba consumado: la pérdida de Abigail Esparza fue el golpe más grave que la UEI ha sufrido en sus más de 20 años de operaciones.

Desde su creación, la corporación ha detenido a más de 1.500 prófugos, casi todos originarios de Estados Unidos, que buscan refugio en la zona fronteriza de Baja California. Su éxito, basado en inteligencia analítica y estrategias bien planificadas y ejecutadas, ha ganado reconocimiento tanto en México como en EE.UU.

Los medios también han destacado su trabajo: en 2022, el diario The Washington Post dedicó un extenso reportaje a sus agentes, denominándolos “gringo hunters” o “cazadores de gringos”. Este apodo fue adoptado por otros medios y por Netflix, que lanzó una serie de ficción basada en las operaciones de la UEI.

Agencias estadounidenses como el FBI, la DEA y los US Marshalls mantienen una colaboración estrecha con la UEI, algo que no sucede con otras corporaciones mexicanas por la desconfianza que generan entre las autoridades de EE.UU.

“La comandante Abigail Esparza Reyes fue un pilar de fortaleza excepcional y una entrega total a su comunidad. Será recordada por su valentía, su dedicación desinteresada y su sacrificio supremo”, declaró la oficina del Alguacil de San Diego, al otro lado de la frontera.

Tras la muerte de la agente, la UEI desapareció de los medios. BBC Mundo solicitó una entrevista con la unidad, pero no se recibió respuesta positiva.

Un agente policial armado alumbra con una linterna a un hombre al volante en un auto detenido. Foto en blanco y negro.

Fuente de la imagen, Getty Images

Villa Lugo relata que, tras el fallecimiento de Abigail, los US Marshalls organizaron un evento y una carrera benéfica para apoyar a su familia. En México también se rindió un homenaje oficial con participación estadounidense. “Existe un hermanamiento entre la Unidad de Enlace y las agencias de EE.UU.”, menciona.

El analista en seguridad Víctor Sánchez destaca que “el mérito fundamental de la Unidad de Enlace Internacional radica en que les asignaron tareas y las han cumplido con éxito, consolidando una relación de confianza con las autoridades estadounidenses”.

“Normalmente, las agencias de EE.UU. son cautelosas para compartir información con autoridades mexicanas debido a niveles de corrupción y fragilidades institucionales”, añade.

Detención y traslado ágil

A nivel federal en México no existen otras agencias o unidades locales que realicen operaciones de búsqueda y captura comparables a las de la UEI en Baja California.

La vocería de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) explicó a BBC Mundo que, aunque colaboran con EE.UU. en solicitudes de arrestos y han capturado a decenas de prófugos —incluyendo uno de los 10 más buscados del FBI en marzo— no cuentan con una unidad especializada para extranjeros.

En Baja California, en cambio, muchos agentes y jefes de equipo reciben formación en EE.UU. en inteligencia y tácticas operativas.

“Algunos coordinadores han recibido capacitación militar o semimilitar en diseño de operaciones y estrategias”, señala Villa Lugo.

Cuando las autoridades estadounidenses detectan que un fugitivo ha cruzado la frontera hacia México, pueden pedir apoyo a equipos como el de la UEI para su localización y captura, compartiendo información para ello.

“Gran parte de la investigación ocurre en EE.UU., donde localizan cuentas bancarias, señales de celular o correos electrónicos con cierta dirección IP. Sin autoridad en México, solicitan apoyo a la UEI”, explica Sánchez.

Luego, los agentes especializados elaboran un plan para seguimiento y, tras ubicar al objetivo, organizan y desarrollan el operativo de detención. Al tratarse de individuos específicos, participan menos agentes que en operaciones contra el narcotráfico.

Un hombre conduce un vehículo en Tijuana

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Esto permite actuar de forma discreta, usando vehículos y ropa sin insignias oficiales durante la vigilancia para no alertar al fugitivo.

Pero cuando ejecutan el arresto, lo hacen con rapidez: cercan al objetivo y se identifican claramente como agentes de seguridad. De igual modo, la entrega a autoridades estadounidenses es inmediata.

“No se realizan arrestos para someterlos a la justicia mexicana y luego deportarlos, sino que se efectúa la deportación directamente: se asume que la persona entró como turista y ha superado los tres meses permitidos, por lo que es reenviada a su país”, explica Sánchez.

Los detenidos son trasladados a los puntos fronterizos con EE.UU. y entregados frente a agentes americanos, que inmediatamente se hacen cargo y los trasladan donde sean requeridos.

Este procedimiento ocurre principalmente en estados de frontera. En la parte este, el estado de Chihuahua cuenta con otra unidad que realiza búsquedas y capturas de prófugos estadounidenses entregados vía Texas, aunque reportan menos casos en comparación con la UEI, según Sánchez.

“Tijuana es, junto con Ciudad Juárez, la frontera con mayor interacción cotidiana con EE.UU. Hay constantes cruces y familias con miembros en ambos lados, por lo que la capacidad de captura implica también la entrega ágil de detenidos”, precisa el experto.

En México se sienten "cómodos"

En los últimos años, la diversidad de extranjeros en México ha aumentado, aunque los estadounidenses siguen siendo mayoría, con cerca de 2 millones actualmente.

En general, la población mexicana suele mostrarse cordial con los extranjeros, creando un entorno relativamente confiable para quienes huyen de la justicia estadounidense u otros países.

“Es común que con persecuciones en EE.UU. busquen refugio en México por tres motivos: la debilidad institucional que dificulta la investigación; la buena imagen que culturalmente se tiene de los extranjeros, especialmente por ser destino turístico, lo que evita cuestionar antecedentes penales; y el nivel de ingresos que permite una vida aceptable aun con recursos limitados”, señala Sánchez.

El paso fronterizo de San Ysidro, California

Fuente de la imagen, Getty Images

Además, la dinámica social en la frontera difiere del resto de México o Estados Unidos. Especialmente en el noroeste, la frontera es una de las más transitadas a nivel mundial.

“La forma de vida está muy integrada. Tijuana y San Diego comparten una intensa actividad laboral y económica, y muchas personas que residen en San Diego tienen familiares en Tijuana. Cuando alguien comete un delito en California, cruza hacia Tijuana para esconderse, aprovechando la magnitud de la ciudad”, explica Villa Lugo.

“La facilidad para establecerse se explica también por la alta cantidad de personas con doble nacionalidad”, añade.

Más allá del ámbito criminal, México ha sido históricamente un refugio para estadounidenses perseguidos por razones religiosas, como ocurrió con los miles de miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días que cruzaron la frontera para evitar la persecución por poligamia a fines del siglo XIX.

Un modelo aplicable solo en regiones específicas

Aunque existen otros destinos en México con notable presencia estadounidense, como San Miguel de Allende (Guanajuato), la ribera del lago de Chapala (Jalisco) o Ciudad de México, en estos lugares no hay unidades especializadas en persecución de fugitivos de EE.UU.

¿A qué se debe esto?

Sánchez explica que es lógico: la dinámica social en la frontera es muy distinta a otras regiones identificadas como destinos turísticos o de retiro. Los prófugos estadounidenses suelen preferir zonas que les resulten “familiares”, como las fronterizas.

Sin embargo, la capacidad de la UEI basada en planeación, inteligencia y coordinación con agencias estadounidenses podría servir como modelo en otras regiones con gran presencia de ciudadanos de EE.UU.

“Depende de la incidencia. Si un estado tiene una alta cantidad de personas de EE.UU. que cometieron delitos y usan la zona para ocultarse, entonces merecería contar con unidades similares”, dice Sánchez.

En otras áreas del país, esa necesidad no se justifica.

Imagen de la serie de Netflix "Gringo hunters"

Fuente de la imagen, Netflix

Otro aspecto relevante, según los entrevistados, es el tipo de delitos que maneja la UEI. La mayoría son delitos graves como asesinatos, violaciones, actos violentos o fugas carcelarias, pero por lo general se trata de individuos que no forman parte de grandes organizaciones criminales ni del narcotráfico.

Aquellos estadounidenses vinculados a cárteles o grupos delictivos pueden refugiarse en México, entrando en una “zona de protección” establecida por dichas organizaciones, en ocasiones incluso con apoyo de autoridades infiltradas.

“Si se trata de una banda dedicada al tráfico de drogas o al huachicol, probablemente tengan infiltración policial y no cooperen con EE.UU.”, señala Sánchez.

“Pero si buscan a un violador que residía en Kansas y hoy está en Ciudad de México, la probabilidad de corromper a la policía local es mínima”, añade.

Dado que la persecución de delitos relacionados con narcotráfico en México recae en autoridades federales, las corporaciones estatales están limitadas para actuar contra sospechosos vinculados a estas conductas.

“Muchos blancos prioritarios en narcotráfico ni siquiera cuentan con orden de detención local. En broma decimos que si quisieran, podrían sacar licencia de conducir sin problemas, porque en Baja California no son perseguidos”, concluye Villa.

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