Una aldea gallega abandonada desde hace siglos, cubierta por la vegetación y considerada maldita

En los bosques más densos de Galicia se oculta un lugar cuya historia ha perdurado entre rumores. Se trata de un asentamiento abandonado hace siglos que aún suscita interés por la leyenda que rodea sus restos

Foto: La aldea maldita gallega que quizá no te atrevas a descubrir. (Wikipedia/Lameiro)
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En los bosques más espesos de Galicia se oculta una aldea maldita gallega cuya historia ha alimentado durante siglos el misterio y la curiosidad. Sus vestigios, escondidos entre la maleza y muros derruidos por el paso del tiempo, atraen a aquellos interesados en encontrarse con lugares abandonados impregnados de leyendas. Aunque únicamente quedan ruinas silenciosas, su pasado envuelve al visitante en un ambiente inquietante que continúa provocando numerosas búsquedas relacionadas con enclaves malditos y aldeas abandonadas en Galicia.

A simple vista puede parecer un conjunto de piedras invadidas por la vegetación, pero este lugar forma parte del antiguo asentamiento de Abuín, localizado en la parroquia de Leiro, dentro del municipio de Rianxo (A Coruña). Según documentos históricos, el sitio fue abandonado entre los siglos XIV y XVI, tras una epidemia de peste que diezmó a la mayoría de sus habitantes, dando origen a la creencia de un castigo divino sobre la aldea. La leyenda cobró fuerza con el tiempo, especialmente porque los sobrevivientes huyeron sin regresar jamás, dejando un pueblo condenado al olvido.

Una leyenda marcada por hambrunas, robos y un tesoro

Las tradiciones orales indican que la partida de sus moradores no se debió solo a la peste, sino también a la creencia de que una maldición se desató tras un acto desesperado. La versión más difundida asegura que, dentro de una severa hambruna, los vecinos asaltaron el Monasterio de Armenteira y entregaron los bienes robados al cura para que los ocultara. Al día siguiente, el sacerdote apareció muerto y, poco después, muchos otros habitantes, lo que generó la sospecha de que el tesoro sustraído había provocado un castigo sobrenatural. De hecho, algunos visitantes continúan buscando las cruces grabadas en las piedras, presuntamente colocadas como advertencia para repeler el mal.

La historia de esta aldea maldita también inspiró a figuras como Castelao, quien recopiló el relato en su obra Cousas bajo el título ‘A aldea esquecida’. Con el paso de los siglos, la naturaleza ha llegado a consumir casi por completo las antiguas construcciones, sobre todo tras las talas realizadas en 2018 y 2019, que afectaron varias estructuras. Actualmente apenas quedan en pie dos muros, aunque el lugar sigue atrayendo a curiosos y entusiastas de sitios abandonados en busca de uno de los espacios más enigmáticos de Rianxo. Entre la niebla, los eucaliptos y los restos de piedra aún persiste una historia que mezcla peste, superstición y un tesoro que, según algunos, podría continuar oculto bajo tierra.

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