La excuñada de Carlos III, desalojada también del Royal Lodge, busca un nuevo lugar para comenzar de nuevo tras las acusaciones relacionadas con Jeffrey Epstein

El destino de Sarah Ferguson vuelve a generar interés. Tras la orden para abandonar Royal Lodge, la residencia que compartía, aunque en alas separadas, con su exesposo Andrés Mountbatten-Windsor, la exduquesa de York estaría considerando un traslado más cercano de lo que se había previsto inicialmente. Aunque semanas atrás se mencionaba una posible mudanza a Portugal, fuentes recientes indican que Fergie podría instalarse en una vivienda anexa a la casa de su hija mayor, la princesa Beatriz, ubicada en los Cotswolds.
El desalojo de Royal Lodge tuvo lugar luego de que Andrés de Inglaterra, hermano de Carlos III, volviera a estar en el centro de la atención mediática tras la publicación póstuma de las memorias de Virginia Giuffre. En su libro, publicado el 21 de octubre, la joven —que se suicidó medio año antes— reiteraba las acusaciones de encuentros sexuales con el príncipe, supuestamente facilitados por Ghislaine Maxwell en 2001. Poco después, Buckingham Palace anunció que el hijo de Isabel II perdería sus títulos y estilos restantes, y que debía devolver el arrendamiento de la histórica mansión de 30 habitaciones donde residía desde 2004.

Sarah, quien se trasladó allí cuatro años después de su divorcio, también se vio afectada por esta medida. La posibilidad de que ambos dejaran la propiedad alimentó rumores sobre que la exduquesa planeaba establecerse en el exclusivo CostaTerra Golf and Ocean Club, en Portugal, donde su hija, la princesa Eugenia, ya suele pasar temporadas. Sin embargo, un informe reciente del Mail on Sunday señala una opción diferente: una casa anexa totalmente renovada en la finca de Beatriz y Edoardo Mapelli Mozzi.
Los vecinos describen ese anexo —una antigua construcción convertida en residencia— como un espacio que, tras meses de trabajos, estaría casi listo para habitar. Las paredes de piedra fueron restauradas, la carpintería reemplazada y se instalaron puertas y ventanas con el característico color verde de la región. En los últimos días, se ha observado actividad constante en el lugar: una carretera cercana fue temporalmente cerrada para permitir el traslado de bombonas de gas, justo en coincidencia con la primera ola de frío de la temporada. Para muchos, una señal clara de que alguien está próximo a instalarse.

La residencia principal, donde Beatriz y Edoardo viven con sus hijas Sienna y Athena, se encuentra frente al anexo, separada por un patio rodeado de cipreses. Según una fuente citada por el medio británico, “quizá no luzca como un palacio desde fuera, pero por dentro debe ser impresionante”. Para Sarah, que perderá su vivienda fija una vez que Andrés entregue las llaves de Royal Lodge, la opción de vivir cerca de su familia y en un entorno más cómodo que el apartado Sandringham podría resultar especialmente atractiva.
¿A dónde se mudará Andrés?
Mientras tanto, Andrés encara las últimas semanas antes de su salida definitiva de Windsor Great Park. Los rumores indican que se trasladará a una propiedad dentro de la finca de Sandringham a comienzos del próximo año. La periodista Jennie Bond, ex corresponsal de la BBC, expresó recientemente que el príncipe se encuentra “humillado y enfadado”, convencido de que es víctima de una injusticia. Sin embargo, el tiempo juega en su contra.
Su situación no depende únicamente de decisiones internas de la Casa Real. En Estados Unidos, dos congresistas —Suhas Subramanyam y Robert García— han denunciado públicamente que Andrés no ha cumplido con la solicitud para proporcionar un testimonio registrado sobre su vínculo con Epstein. Según un comunicado, los documentos revisados y el testimonio de Giuffre presentan “cuestiones graves” que el príncipe no puede seguir ignorando. “Nuestro trabajo continuará con o sin su colaboración”, advirtieron, reiterando que buscarán responsabilidades sin importar la posición o riqueza de los implicados.


