En pleno corazón verde de Cantabria, una señorial casa noble abre sus puertas a visitantes del siglo XXI deseosos de desconectar y descansar en camas con más de tres siglos de historia
- Es imprescindible visitar una vez en la vida: el hotel anticuario refinado de los Valles Pasiegos que se convierte en un paraíso durante el otoño
Situado entre las montañas cántabras y a apenas 36 kilómetros de Santander, un palacio barroco del siglo XVIII sorprende a quienes buscan un alojamiento exclusivo, tranquilo y repleto de historia. El Palacio de Trasvilla ha sido cuidadosamente restaurado para brindar una experiencia de lujo excepcional. En su interior alberga habitaciones decoradas con tapices flamencos, un espejo italiano cubierto de pan de oro y apliques de bronce al estilo Luis XVI que rememoran épocas pasadas, sin sacrificar el confort moderno.
Esta construcción aristocrática, también conocida como Palacio de los Escobedo, se localiza en Escobedo de Villafufre, un pequeño pueblo cántabro situado en la cuenca del río Pisueña. Rodeado por los Valles Pasiegos y acompañado por el murmullo de un arroyo cercano, el palacio fue transformado en un hotel de tres estrellas con seis habitaciones privadas y un entorno encantador. Cada habitación dentro de sus muros narra una historia y exhibe un estilo decorativo singular, con elementos que van desde consolas italianas del siglo XVIII hasta lámparas de cristal que en otro tiempo se iluminaban con velas.
La Estancia Ducal, por su parte, invita a descansar bajo un medio dosel barroco rodeado de tapices flamencos, cortinas de terciopelo y mobiliario revestido en pan de oro. El coste por noche en estas habitaciones puede llegar a los 200 euros.
Con un estilo más íntimo pero igualmente elegante, destaca la Estancia Flamenca, que cuenta con apenas 22 metros cuadrados; en ella sobresalen una cama de roble del siglo XIX, espejos ornamentados con pan de oro y un sagrario procedente de Sevilla. Desde la terraza se contempla el vasto paisaje verde de Cantabria. El precio por noche es de 160 euros. La Estancia del Peregrino, inspirada en los antiguos alojamientos para los caminantes hacia Santiago, presenta una decoración sobria y acogedora. Detrás de su puerta de roble macizo se halla una cama de nogal del siglo XIX, mobiliario estilo Luis XV y un armario normando del siglo XVIII. Las alfombras tejidas a mano y un aplique de cristal artesanal completan este espacio diseñado para el descanso y la quietud. El precio por noche es de 140 euros.
El corazón del palacio en cada estancia
Diseñada para familias o quienes requieran mayor espacio, la Estancia de los Infantes ofrece 45 metros cuadrados equipados con muebles del siglo XVIII, una cama matrimonial, un sofá cama y alfombras de nudo español elaboradas a mano. Su precio, de 200 euros por noche, incluye el privilegio de disponer de un vestidor que fue en origen un escritorio noble.
Entre las joyas del palacio se destaca la Estancia del Marqués, un dormitorio elaborado en madera de nogal tallada con motivos renacentistas del siglo XVIII. Allí se encuentra una lámpara templaria del siglo XII, traída desde una iglesia de París, que aporta un aire místico al ambiente. Un sillón inspirado en Luis XVI, tapizado en terciopelo rojo, y una elegante banqueta del siglo XVIII cubierta en cuero, ofrecen un espacio perfecto para relajarse tras un día de visitas. La habitación más exclusiva del hotel, que cuenta con una terraza de 72 m² con jacuzzi, tiene un precio de 260 euros por noche.
El Palacio de Trasvilla ha sido recuperado meticulosamente para brindar una experiencia de lujo sin igual. Su interior ofrece estancias decoradas con tapices flamencos, un espejo italiano recubierto en pan de oro y apliques de bronce estilo Luis XVI que remiten a épocas antiguas, sin perder el confort actual.

