El lugar está casi desierto y no se observa ninguna actividad. Las caravanas permanecen cerradas y en las terrazas de las viviendas no hay niños jugando ni grupos de amigos conversando animadamente.

«Nos quedamos aquí, no tenemos otro lugar adonde ir», comenta Julie, una pensionista de Birmingham (Reino Unido) que se aloja junto a su esposo en el camping de Los Gallardos (Almería), desalojado por la Guardia Civil la noche del jueves debido a la cercanía del incendio. Ellos, al igual que miles de europeos, encontraron en esta región el sitio ideal para residir en su etapa de retiro. Un paraíso que ahora se ha transformado en un infierno por el avance de las llamas.
El espacio está casi vacío y no se lleva a cabo ninguna actividad. Las caravanas permanecen cerradas y en las terrazas no hay niños jugando ni grupos de amigos charlando con entusiasmo.
El silencio del atardecer solo se rompe por el ruido de los motores de los helicópteros y aviones que participan en la extinción del incendio, los cuales aprovechan las últimas luces del día, dado que con la llegada de la noche cesarán sus vuelos.
No muy lejos de las caravanas, el fuego continúa arrasando el monte; desde el terreno donde se encuentran Julie y su esposo es posible observar claramente las llamas y pequeñas luces naranjas que confirman que el incendio permanece activo.
Al momento del desalojo, aproximadamente 500 personas estaban alojadas en el camping, la mayoría británicos, indica a EL MUNDO Tia, una trabajadora del lugar, quien antes de retirarse recorrió puerta por puerta informando a quienes, como Julie, se niegan a marcharse, que el riesgo persiste. Su inquietud y la de su jefe, comenta, «es que todos estén a salvo».

Este matrimonio de Birmingham, al igual que muchos de sus compatriotas, escogió la costa española para su jubilación. Tras varios años veraneando en el litoral almeriense, decidieron adquirir una propiedad allí. Firmarán las escrituras el próximo 22 de julio. Esa es la razón por la que están estos días en la zona.
«A mis nietos les encanta venir a visitarnos y a nosotros nos agrada el clima y que puedan compartir con nosotros y estar en la playa hasta la noche», comenta.
Mientras habla, dirige una mirada hacia las colinas detrás del campamento donde el fuego consume la vegetación. Reconoce la fortuna que han tenido, afirma. Algunos amigos quedaron atrapados en el lugar durante una hora que les pareció interminable, relata.
Los británicos continúan siendo la comunidad extranjera que más visita España y también los principales compradores extranjeros.
Actualmente, alrededor de 300.000 ciudadanos británicos residen oficialmente en nuestro país, aunque las cifras varían según las fuentes; el Instituto Nacional de Estadística (INE) registra 281.584 británicos empadronados en España, mientras que el Observatorio Permanente de la Inmigración contabiliza algo más de 400.000 residentes registrados oficialmente.
La comunidad británica en España, la mayor fuera del Reino Unido, se concentra fundamentalmente en provincias costeras que cuentan con un clima cálido y buenas conexiones aéreas.
Alicante, donde residen entre 76.000 y 98.700 británicos, es su elección principal. Le sigue Málaga, con más de 73.000 residentes y posicionándose como la segunda provincia con mayor población de ciudadanos del Reino Unido. Además, las Islas Baleares, Canarias, Murcia y Almería también albergan núcleos significativos de esta comunidad.
La llegada del Brexit generó gran incertidumbre, pero no ha disminuido el interés de los británicos, especialmente de los jubilados, quienes adquieren vivienda en la costa y dividen su tiempo entre España y su país de origen.

