Investigadores españoles identifican que una alimentación alta en fibras puede reducir el impulso de consumir alcohol

Ciertos tipos de fibra fermentable reducen entre un 40% y un 60% la ingesta de alcohol

Científicos españoles dan con la

Es necesario remontarse diez mil años atrás para comprender por qué al ser humano le atrae compartir una copa de vino o una cerveza. Para muchos, el alcohol es una excusa para reunirse, buscar la aceptación social o experimentar sabores nuevos. Sin embargo, también existe quienes recurren a él para mitigar el estrés, la ansiedad, la soledad o el miedo. Desde un punto de vista biológico, las bebidas alcohólicas generan sensaciones de placer y euforia al interactuar con el cerebro, lo que puede desencadenar un consumo excesivo reiterado y dependencia.

Un estudio innovador realizado por la Universidad Complutense de Madrid (UCM) ha comprobado que ciertos tipos de fibra dietética fermentable (como inulina, pectina y goma guar) son capaces de disminuir de manera significativa la ingesta voluntaria de alcohol en modelos animales. La explicación radica en la capacidad de estas fibras para modificar la microbiota intestinal y potenciar el eje intestino-cerebro, un mecanismo que abre posibles nuevas vías para tratar los trastornos asociados al consumo de alcohol.

La investigación, que fue publicada en la revista Journal of Functional Foods, ha sido desarrollada por un equipo interdisciplinario perteneciente a las Facultades de Psicología, Farmacia y Medicina de la UCM, junto con la colaboración del CES Cardenal Cisneros, la Universidad Nebrija y la Universidad Francisco de Vitoria.

Rechazo del alcohol. (Imagen Ilustrativa

Ajustar la dieta para influir en la conducta adictiva

El estudio examinó el impacto de seis regímenes alimenticios diferentes en ratas Wistar: una dieta estándar y cinco dietas enriquecidas con distintas fibras (celulosa, pectina, almidón resistente, goma guar e inulina). Tras cada ingesta, los animales disponían de acceso libre al alcohol bajo un protocolo estandarizado, lo que facilitó la medición precisa de las variaciones en el consumo.

Los científicos dirigieron su análisis hacia el eje intestino-cerebro, una conexión bidireccional cuya actividad puede alterarse a partir de modificaciones en la composición microbiana intestinal. Para ello, realizaron secuenciaciones 16S de la microbiota en tres momentos fundamentales:

  • Al concluir el periodo de intervención dietética.
  • Después del consumo voluntario de alcohol.
  • Tras una etapa de intoxicaciones repetidas.

Cuál es el efecto del alcohol en el cerebro.

Reducción del consumo entre un 40% y 60%

Los resultados fueron claros. Las fibras altamente fermentables (inulina, pectina y goma guar) lograron disminuir la ingesta voluntaria de alcohol entre un 40% y un 60% en comparación con el grupo control y con las fibras no fermentables. En cambio, la celulosa y el almidón resistente no presentaron efectos significativos.

Además de reducir el consumo de alcohol, las fibras fermentables estimularon el crecimiento de bacterias productoras de ácidos grasos de cadena corta (SCFAs), esenciales para la comunicación entre intestino y cerebro. Simultáneamente, disminuyeron las bacterias vinculadas a la disbiosis causada por el alcohol, reafirmando el papel de la microbiota intestinal en las conductas relacionadas con la adicción.

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es que las mejoras observadas en la microbiota se mantuvieron aun cuando los animales fueron expuestos nuevamente a un consumo repetido de alcohol. Este efecto prolongado sugiere que las fibras fermentables podrían proporcionar una protección sostenida contra los daños derivados del consumo excesivo.

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