Isabel Díaz Ayuso ha afirmado que, tras la condena al fiscal general del Estado por revelar los datos fiscales de su pareja, quien realmente «se ha sentado en el banquillo» es Pedro Sánchez.
La presidenta madrileña ha reclamado una nueva etapa de «sensatez, convivencia y respeto institucional», alertando que la actual situación pone en riesgo la democracia y la convivencia en España.
Ayuso ha censurado la utilización del Poder Judicial con fines políticos y ha convocado a los ciudadanos a unirse para proteger la democracia liberal y la independencia de los poderes.
Ha destacado que la filtración de los datos de su pareja representa un «inaceptable atropello» y un «delito» que evidencia la urgencia de restaurar la reputación institucional en España.
«No es el fiscal general del Estado sino Pedro Sánchez quien se ha sentado en el banquillo». Así resumió este viernes la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, los hechos ocurridos el 20 de noviembre cuando el Tribunal Supremo condenó al fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, a dos años de inhabilitación por filtrar los datos fiscales de su pareja, Alberto González Amador.
En una declaración institucional sin preguntas ante los medios, Ayuso quiso reflejar en la condena del Tribunal Supremo un punto de inflexión en la escena política española, instando a actuar frente al Gobierno de Pedro Sánchez que, en su opinión, pretende «fracturar» el país.
Específicamente, la presidenta del PP madrileño ha invitado a los españoles a reconsiderar la idea de una nueva Transición derivada de la «obra emblemática de 1975», después de una sentencia que, según ella, ha demostrado que «la Justicia funciona a pesar del uso del poder».
La líder regional advirtió que la nación enfrenta el momento más crítico desde 1975 y que, en esta encrucijada, «solo pueden imponerse la autocracia o la libertad».
Ayuso enfatizó que si los ciudadanos —»voten lo que voten y sean de donde sean»— no se unen en defensa de la democracia liberal, la separación de poderes, la convivencia y el Estado de derecho, el legado de generaciones anteriores se perdería. Por ello, remarcó que el daño, que considera ya está sucediendo, sería «irreparable».
En este contexto, empezó su intervención calificando lo sucedido el jueves como un hecho histórico, al demostrar que «un ciudadano particular», su pareja, puede «recibir la protección y tutela de nuestros tribunales frente a los delitos que el Estado pudiera cometer contra él».
Ayuso describió la divulgación de los datos fiscales de su pareja como un «inadmisible atropello» y un «delito» que «jamás debería ocurrir» en una democracia liberal como la española.
Tras acusar a Sánchez de no tener «derecho» a provocar tanto daño al país, la presidenta reclamó una nueva etapa de «sensatez, convivencia, decoro y reputación institucional» en España.
Sostuvo que el presidente del Gobierno ha levantado un «muro siniestro» entre los españoles y que, si tuviera «un mínimo» de consideración por el país, debería aceptar que «este juego ha ido demasiado lejos».
En unas jornadas que conmemoran cincuenta años de democracia, Ayuso afirmó que España nunca quiso bandos y tampoco los quiere ahora, y que en ese muro debe quedarse «solo» Pedro Sánchez.
También alertó que España «no merece un Gobierno que mienta ni que divida al país», ni uno que emplee el Poder Judicial —»que pertenece a todos los españoles»— con fines políticos. Entre ellos, detalló, «mantenerse en el poder a cualquier costo».
A continuación, destacó que ningún funcionario, fiscal o abogado del Estado debería sentir presión política en su trabajo diario.
Finalmente, Ayuso insistió en la necesidad de recuperar el «decoro» y la «reputación institucional», que considera dañados. Indicó que el escenario actual pone en jaque a la Nación y que es crucial detener lo que describió como un deterioro de las bases de la convivencia democrática.
Todo esto, sin mencionar directamente una moción de censura, única herramienta que el Partido Popular dispone para desalojar a Pedro Sánchez de La Moncloa en este momento.
«Nadie gana»
La presidenta madrileña quiso distanciarse de su pareja afirmando que la sentencia no tiene «ganadores ni perdedores» porque, desde su perspectiva, «nadie gana, todo se rompe».
«El Gobierno intentó presentar esto como un choque frontal, entre iguales», lamentó.
Esta no fue su primera declaración al respecto. El jueves, nada más conocerse la sentencia, Ayuso lamentó en sus redes sociales la imagen internacional que ofrece España tras la condena al Fiscal General del Estado.
«Hoy el mundo sabe lo que ocurre en España», reiteró la presidenta, señalando como único responsable de esta situación a Pedro Sánchez, recordando que fue él quien aseguró que «él mismo se sentaba en ese banquillo».
Desde su círculo explicaron a EL ESPAÑOL que Ayuso está «muy satisfecha» con la resolución del Tribunal Supremo, considerándola «un logro sin precedentes para la democracia».
Desde Puerta del Sol indicaban que la justicia prevaleció «frente a la revelación de secretos de un ciudadano» y que, para Ayuso, esta sentencia fortalece su argumento sobre la actuación del aparato estatal.
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