La realidad cotidiana de las enfermeras en España: chistes sexistas y toques no consentidos

El Sindicato de Enfermería (SATSE) ha llevado a cabo una macroencuesta entre cerca de 7.400 enfermeras, enfermeros y fisioterapeutas de toda España, cuyos resultados resultan «muy preocupantes»

Foto: Manifestación para reclamar una mejora de las condiciones de las enfermeras. (EFE)

Imagínese en su lugar de trabajo soportando comentarios o chistes sexistas ofensivos. Esta no es una situación ficticia: la padece una de cada dos enfermeras y fisioterapeutas españolas.

Además, tres de cada diez denuncian que han sufrido una invasión intencionada de su espacio personal y se han sentido menospreciadas, mientras que dos de cada diez han tenido que soportar un contacto físico no deseado ni solicitado. Estas situaciones podrían constituir acoso sexual o por razón de sexo, se repiten con frecuencia y representan una forma de violencia que afecta a estas profesionales sanitarias.

Así lo revela la macroencuesta realizada por el Sindicato de Enfermería (SATSE) a aproximadamente 7.400 enfermeras, enfermeros y fisioterapeutas en toda España durante los meses de octubre y noviembre. Ambos colectivos se unen en una campaña de concienciación titulada «Sí que pasa…Es acoso», en conmemoración del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, que se celebra el 25 de noviembre.

En la presentación de los resultados, la presidenta de SATSE, Laura Villaseñor, destacó que el acoso sexual y el acoso por razón de sexo son dos de las múltiples formas de violencia contra las mujeres. «Estas son conductas, a menudo normalizadas o silenciadas, que reflejan una desigualdad estructural y un ejercicio de poder basado en el género, siendo las más frecuentes, escondidas e impunes en el ámbito laboral», señaló.

Desde el sindicato se indica que esta realidad genera «conductas violentas y abusivas» que afectan especialmente a mujeres y a profesiones mayoritariamente femeninas. «Las ocupaciones vinculadas al cuidado, como la nuestra, han sido tradicionalmente estereotipadas y sexualizadas, agravándose debido a la proximidad física inherente a nuestro trabajo y a la percepción errónea de que estamos ‘al servicio’ de otras personas», subrayó Villaseñor.

Por su parte, Carmen Guerrero, responsable de Igualdad de SATSE, afirmó que la encuesta ofrece datos «muy preocupantes» que justifican la necesidad de continuar sensibilizando a los profesionales, administraciones públicas, empresas privadas y a la sociedad en general para erradicar la violencia en el ámbito laboral.

Guerrero resaltó que en el 84,8% de los casos no se informa al centro ni se interpone denuncia. Las razones fundamentales son el desconocimiento de los procedimientos y derechos vigentes (39,5%) y la falta de confianza en la efectividad del proceso (34,5%).

El 63,5% de enfermeras y fisioterapeutas encuestadas desconocen si existe un protocolo para actuar ante acoso sexual o por razón de sexo, mientras que solo el 18,8% asegura haber recibido información y/o haber contado con la posibilidad de formación al respecto.

Villaseñor afirmó que frente a esta situación, empresas y administraciones públicas «deben fomentar condiciones laborales que prevengan» el acoso sexual y por razón de sexo, cumpliendo rigurosamente los planes de igualdad y protocolos establecidos, que buscan su prevención, detección precoz, denuncia, así como el apoyo y asesoramiento a las víctimas.

Proposiciones de actividad sexual

Como se mencionó en el primer párrafo, una de cada dos enfermeras y fisioterapeutas encuestadas (48,5%) ha padecido comentarios y/o chistes sexistas ofensivos en su entorno. Tres de cada diez (27,6%) han sufrido alguna invasión intencionada de su espacio personal, y también tres de cada diez (27,2%) han sentido menosprecio o condescendencia.

Además, el 22% declara haber sufrido contacto físico no solicitado ni deseado (por ejemplo, una mano en la cintura, abrazos o tocamientos en glúteos u otras áreas sensibles o íntimas), y el 11% asegura haber recibido intentos no deseados de cita y/o proposiciones para actividad sexual, a pesar de sus intentos por rechazarlos.

Otros datos reflejan que el 37% ha sido tratado de forma diferente debido a su sexo; al 31% le compartieron historias o bromas sexuales que les resultaron ofensivas; al 27% fueron dirigidas miradas insinuantes e inapropiadas de carácter sexual; al 22% intentaron tocar o rozar, y casi el 20% fue objeto de atenciones sexuales no deseadas (silbidos, piropos ofensivos…).

El informe también concluye que el 43,4% ha experimentado estas situaciones o similares entre 2 y 5 veces, y en el 25,2% de los casos, más de 10 veces durante su vida laboral. El 60% ha afrontado alguna de estas circunstancias en los últimos tres años.

La presidenta del sindicato reclama igualmente medidas preventivas que fomenten una cultura de «tolerancia cero al acoso», mediante la difusión e información del procedimiento existente, además de formación obligatoria para todo el personal y campañas de sensibilización continuas.

Entre las demandas de SATSE se incluyen la inclusión de estos acosos en las evaluaciones de riesgos laborales como riesgos psicosociales; protección integral a las víctimas frente a represalias; acceso a apoyo psicológico y asesoría jurídica en caso de que sus derechos laborales se vean vulnerados; así como la puesta en marcha de todas las acciones necesarias para recuperar su salud psicológica y física.

El acoso por razón de sexo se define como un «trato hostil o degradante» hacia una persona por el hecho de ser mujer. Su objetivo o efecto es atentar contra su dignidad y crear un ambiente intimidatorio, degradante u ofensivo. Mientras, el acoso sexual se distingue por su carácter sexual explícito, comprendiéndose como cualquier conducta verbal o física de naturaleza sexual que tenga como finalidad o resultado atentar contra la dignidad de una persona.

Scroll al inicio