Tras meses de estancamiento político, los ministros de Medio Ambiente de la UE apoyaron la revisión de la ley climática europea, allanando el camino para la presentación del objetivo climático global 2035 la próxima semana en la COP30.
El miércoles, los ministros de Medio Ambiente de la UE alcanzaron un acuerdo sobre la meta climática interna del bloque para reducir las emisiones de CO2 hacia 2040, tras una fuerte presión política para cumplir con los compromisos climáticos y preservar el liderazgo de Bruselas en acción climática durante la cumbre de la ONU COP30, que tendrá lugar la próxima semana.
Los 27 países de la UE consensuaron un rango para establecer un objetivo climático para 2035 que implique una reducción neta de los gases de efecto invernadero (GEI) entre el 66,25% y el 72,5% respecto a los niveles de 1990, abarcando todos los sectores económicos y emisiones, incluido el metano.
Este rango considera también la meta para 2040, que apunta a un recorte del 90% en emisiones, y será presentado ante la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC).
“Estamos enviando una señal clara antes de la COP30, demostrando nuestro compromiso pleno con los objetivos del Acuerdo de París. Esto nos permite impulsar una acción climática global más intensa al reunirnos con el resto del mundo en la COP30”, declaró Lars Aagaard, ministro danés de clima.
Las contribuciones determinadas a nivel nacional, o NDCs, constituyen un resultado fundamental del Acuerdo de París, que obliga a cada parte a actualizar sus planes climáticos cada cinco años. Estos documentos detallan los esfuerzos realizados por cada país para disminuir sus emisiones nacionales y adaptarse a los impactos del cambio climático.
Actualmente, se observa una clara carencia de NDCs. Aproximadamente 70 partes las han presentado, mientras que cerca de 200 no lo han hecho.
Desde la Comisión Europea, un alto funcionario señaló que la intención es garantizar que la COP30, que se realizará en la ciudad brasileña de Belém, transmita el mensaje de que la transición limpia es irreversible. Añadió que la cita de este año se centra en la ambición para la implementación y en cómo cerrar la brecha en la reducción de emisiones.
“Queremos fortalecer la importancia y el valor del multilateralismo. Deseamos demostrar que el Acuerdo de París está funcionando y entregando resultados”, añadió el representante de la Comisión.
Se espera también que la cumbre climática de este año comprometa mayores fondos para los países más vulnerables, especialmente aquellos más afectados por el cambio climático, como las islas y naciones del sur global.
En 2024, la UE y sus 27 Estados miembros aportaron 31.7 mil millones de euros en financiación climática de fuentes públicas. Además, se movilizaron 11 mil millones de euros adicionales en fondos privados destinados a apoyar a países en desarrollo para reducir sus emisiones de GEI y adaptarse a los efectos del cambio climático, según datos de la Comisión.
Precio del carbono
Una de las formas para disminuir las emisiones de GEI es mediante la fijación de un precio al carbono, explicó un funcionario de la Comisión, señalando que es “una de las grandes prioridades” que la UE llevará a Belém.
La UE emplea su sistema de comercio de emisiones (ETS) como una de las principales fuentes financieras del bloque. Además, el impuesto fronterizo al carbono europeo comenzará a generar ingresos a partir de enero de 2026, los cuales se destinarán a la transición ecológica.
El año pasado, los ingresos por la fijación del precio del carbono alcanzaron aproximadamente 40 mil millones de euros, reinvertidos en la economía, mencionó el funcionario europeo, quien añadió que, a pesar de que la inversión en energías limpias se ha duplicado, el ritmo sigue siendo “demasiado lento”.
“Es fundamental que la economía mundial y los inversores comprendan que solo existe un camino para invertir en el futuro”, subrayó el representante de la UE en referencia a las tecnologías limpias.
Maja Pozvek, gerente sénior de asuntos europeos en la organización Clean Air Task Force, lamentó la falta de ambición en el objetivo climático para 2040, señalando que esto se reflejará en la contribución de la UE en la COP30.
“Si la UE realmente apuesta por la descarbonización como parte de su estrategia de crecimiento, debe promover tecnologías limpias y aprovechar las oportunidades de liderar, en lugar de conformarse con el mínimo común denominador”, afirmó Pozvek.

