Aspectos clave y controversias en las memorias de Juan Carlos I: desde la cacería con Corinna hasta la Pascua Militar

El Emérito aclara episodios polémicos de su trayectoria, sin evitar la cacería en Botsuana, aunque por cortesía omite ciertos detalles de aquel día.

El Emérito a su llegada a Sanxenxo el miércoles

Juan Carlos I utiliza sus memorias para aclarar capítulos controversiales de su vida, aportando una versión diferente a la que ha sido difundida hasta ahora. El emérito, quien prefiere ser llamado ‘rey padre’, pasa ligeramente por alto algunos momentos, pero se extiende detalladamente en su perspectiva sobre otros a lo largo de las 512 páginas de Reconciliación, la obra que empezó a venderse ayer en las librerías francesas y que llegará a España el próximo 3 de diciembre. Aunque durante el día anterior los medios analizaron sus memorias, el ex Jefe del Estado decidió mantener su rutina habitual y aterrizó en Vigo pasada la medianoche para participar en la regata Desafío Barceló. Don Juan Carlos recibe en Sanxenxo, en la residencia de su amigo Pedro Campos, la repercusión generada por su libro.

El emérito inicia relatando su salida de España, una resolución tomada voluntariamente cinco meses después de que su hijo le retirara la asignación y renunciara a su herencia. El padre de Felipe VI le deja un mensaje en estas páginas, recordando la charla que mantuvieron entonces: ‘No olvides que heredas un sistema político que yo he edificado. Puedes excluirme en lo personal y financiero, pero no puedes rechazar la herencia institucional en la que has crecido. Solo hay una separación entre ambas’.

Caso Nóos

Don Juan Carlos aborda también la relación con la Infanta Cristina en el apartado dedicado a su abdicación. Comenta sobre el caso Nóos, señalando que “el juez se empeñó. Quería sentar a la Corona en el banquillo”. Reconoce que ese proceso judicial, en el que Iñaki Urdangarin fue condenado, tuvo «consecuencias negativas para la Corona y nuestra familia”. Así, el ex Monarca revela que durante dos Navidades los Urdangarin no fueron invitados a la cena en el Palacio de la Zarzuela. Además, menciona que le solicitó a su hija la entrega del ducado de Palma, petición que Doña Cristina rechazó. “Serás Infanta toda la vida”, le aseguró su padre. Felipe VI concretó la idea de Don Juan Carlos al cumplir un año en el Trono, cuando decidió retirarle el ducado de Palma en junio de 2015, coincidiendo con el 50 aniversario de la segunda hija de los Eméritos. Hasta ahora no se conocía que el padre había reclamado ese título a Doña Cristina.

Botsuana

Ofrece una versión diferente también sobre la cacería en Botsuana. El Emérito afirma que viajó al país africano invitado por su amigo Mohamed Eyad Kayali, uno de los asesores del rey de Arabia Saudí. Relata que, una vez allí, coincidió con su ex amante, Corinna Larsen, y con el hijo de ella, que cumplía diez años. Según Don Juan Carlos, desconocía esa presencia durante la cacería. Previamente, Larsen había declarado que el plan consistía en una invitación del Emérito para celebrar el décimo cumpleaños de su hijo, con quien el padre de Don Felipe posee numerosas fotografías cotidianas en Madrid.

De acuerdo con fuentes consultadas por este diario, que estuvieron presentes, “el Rey no revela toda la verdad por deferencia”. Esa versión sostiene que Corinna se habría autoinvitado a la cacería porque quería abatir un elefante utilizando las dos licencias de las que disponía Kayali. El plan de Don Juan Carlos era asistir para observar a su amigo cobrar las presas, no para disparar él mismo. Por insistencia de la danesa, Kayali le permitió cazar uno de los elefantes.

Pusieron en marcha toda la operación, localizaron a un elefante y se prepararon para disparar. Tres integrantes del parque nacional los acompañaban armados para seguridad. De repente, el paquidermo los detectó y comenzó a avanzar hacia ellos, momento en que Corinna «entró en pánico y no supo cómo reaccionar». Don Juan Carlos, observando la situación, terminó disparando para proteger al grupo. «Ese elefante no era para él», revela la fuente consultada.

Cuatro mosqueteros

Si Kayali se menciona como un gran amigo, Don Juan Carlos también detalla a quienes denominó “los cuatro mosqueteros” para diseñar su plan de abdicación. El ex Monarca confió en Rafael Spottorno, Fernando Almansa y Alberto Aza, tres ex jefes de la Casa; además de Félix Sanz Roldán, en ese momento director del Centro Nacional de Inteligencia. También consultó con Landelino Lavilla para el marco legal de su abdicación. Juan Carlos I relata que el primero en enterarse fue Felipe VI, y que luego visitó países del Golfo para comunicarlo a sus homólogos, con quienes mantiene vínculos fraternales. En ese segmento, también profundiza en la ausencia de un marco legal para una abdicación.

Cuenta que consideró instalarse en otra residencia, pero no quiso ocupar El Pardo, ya que fue la vivienda de Franco y el lugar donde se alojan los jefes de Estado en visitas oficiales. También pensó en La Angorrilla, aunque la rehabilitación le parecía costosa. Su última alternativa fue el extranjero, pero rechazaba abandonar España. Por ello, permaneció en la residencia oficial del Palacio de la Zarzuela.

La Pascua de 2014

Precisamente, la Pascua Militar de 2014, año de su abdicación, fue el momento que le hizo decidir su salida de España. El Emérito pronunció un discurso sudoroso, lento y vacilante. Se informó que Don Juan Carlos acababa de regresar de Londres, donde había pasado la Noche de Reyes. Él, en cambio, asegura que estaba en Madrid con múltiples dolores y una medicación muy fuerte para soportarlos, además de sufrir episodios de apnea del sueño. Esto provocó que mostrara signos de somnolencia durante su intervención, transmitiendo la imagen de un rey debilitado, lo que lo llevó a plantearse la abdicación, culminando años de declive en su popularidad.

Don Juan Carlos finaliza su libro con un epílogo en el que pide perdón y reconoce: «La abundancia, la vida de las mujeres españolas, la vida privada. Lo he admitido en estas páginas, no soy un santo. El poder no ha condicionado mi personalidad, ni sofocado mi sentido de la vida. Nunca lo he ocultado. No soy un santo, el poder no ha limitado mi personalidad, ni sofocado mi sentido de la vida. Nunca lo he ocultado».

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