Tendencia Revolucionaria El Salvador

Comunicado No. 24: FRENTE NACIONAL DE RESISTENCIA CONTRA EL GOLPE DE ESTADO FRENTE NACIONAL DE RESISTENCIA CONTRA EL GOLPE DE ESTADO Comunicado No. 24 El Frente Nacional de Resistencia contra el Golpe de Estado, a la comunidad nacional e internacional comunica: 1. Repudiamos las acciones represivas del régimen de facto, que continúa violando derechos humanos básicos, con la imposición de toques de queda ilegales, allanamiento de casas, detención arbitraria de personas, incluyendo menores de edad, torturas físicas y psicológicas, uso de armas de fuego para dispersar manifestaciones pacíficas, y permanente hostigamiento y sabotaje a los medios de comunicación independientes. 2. Exigimos la libertad inmediata de 13 personas a quienes se les está procesando ilegalmente por los órganos de justicia del país, con la intención de intimidar a los miembros de la Resistencia. 3. Denunciamos que en el desalojo violento de los y las militantes de la Resistencia que se encontraban en los alrededores de la embajada de Brasil en la madrugada del martes 22 de septiembre, los militares y policías destruyeron bienes públicos y privados. Actos que fueron imputados a militantes de la Resistencia. 4. Exigimos que se detenga el hostigamiento y ataque contra las personas que se encuentran en la embajada de Brasil, contra quienes se han usado diferentes armas de guerra, incluyendo aparatos de alta tecnología que emiten ondas ultrasónicas y químicos neurotóxicos que podrían contener elementos radioactivos, como cesio 132. 5. Reconocemos la iniciativa de nuestros compañeros y compañeras en todo el país, que desafían cada día la represión y los toques de queda, en un acto de desobediencia civil que demuestra la dignidad incontenible del pueblo. 6. Reiteramos la posición del Frente Nacional de Resistencia contra el Golpe de Estado, de exigir la restauración del Presidente legítimo Manuel Zelaya Rosales, condenar los violadores de derechos humanos e instalar la Asamblea Nacional Constituyente democrática y popular. “A 90 DÍAS DE LUCHA AQUÍ NADIE SE RINDE”

Tegucigalpa, M.D.C. 25 de septiembre de 2009

Militares lanzan gases dentro de embajada de Brasil en Honduras TeleSUR _ Hace: 23 minutos Los fuerzas militares hondureñas comenzaron este viernes una nueva arremetida de presión contra la embajada de Brasil en Tegucigalpa lazando bombas de gas y bloqueando la entrada de insumos a la sede diplomática donde se mantiene resguardado el presidente legítimo Manuel Zelaya desde el lunes. De acuerdo con el reporte de la corresponsal de teleSUR, Adriana Sívori, varias de las personas que se encuentran dentro de la embajada empezaron a sangrar por la nariz y al orinar. Mientras uno de los médicos que se encuentra en la sede se encarga de atenderlos. La sede diplomática hasta este viernes se encuentra rodeada con efectivos militares y policías y el gobierno de facto de Roberto Micheletti no se presta para el diálogo con Zelaya. Este jueves ingresaron representantes de la iglesia católica para conversar con el presidente constitucional sobre todas las irregularidades que está sufriendo este país. Luego se reunió con cuatro candidatos a las elecciones que está programada para el próximo 29 de noviembre, éstos apoyaron el golpe de Estado del 28 de junio. Elvin Santos (de su mismo Partido Liberal), Porfirio Lobo (Partido Nacional), Felícito Avila (Democracia Cristiana) y Bernard Martínez (Partido Integración y Unidad). En el encuentro, que se efectuó durante unas dos horas, con los candidatos, se conversó acerca de la búsqueda de una pronta solución pacífica a la crisis desatada en la nación centroamericana pero no se habló de la restitución al cargo de Zelaya. Sivori aseguró que aún se mantiene el toque de queda en en país. El gobierno de facto no ha dado señales de avalar el diálogo, por el contrario continúa emitiendo comunicados reiterando el toque de queda que inició este lunes. El presidente Zelaya hizo un llamado a «la Resistencia a mantener la batalla hasta que juntos, pueblo y presidente, logren las reformas constitucionales y la caída de los usurpadores». En un comunicado, aseguró que el problema de la crisis política en la nación no está resuelto y agradeció a la comunidad internacional por haberse pronunciado con respecto al tema del golpe de Estado y al restablecimiento del orden constitucional. Esta situación, según Sívori, ha causado mucha expectativa dentro de las personas que se encuentran dentro de la embajada, pues tanto en la Asamblea General de Naciones Unidas, como en las otras reuniones, podrían salir posibles soluciones que le pongan fin a este conflicto.

teleSUR/ dg-PR

Videos de Análisis de Dagoberto Gutiérrez sobre la sitaución en Honduras Reporte de la Represióna la Resistencia en Honduras El Golpe de Estado en Honduras: ¿Una cuestión de músculo? El increíble golpe de Estado en Honduras pone una vez más sobre el tapete la discusión acerca de las soberanías nacionales, sus normas y fuentes de legitimidad. De acuerdo a Stephen Krasner (Soberanía: Hipocresía organizada, PAIDÓS, 2001), tanto la práctica política como jurídica en las relaciones internacionales o entre Estados se basan en el concepto y las normas de la soberanía legal internacional. La norma básica de la soberanía legal internacional consiste en el RECONOCIMIENTO que se extiende a entidades o Estados con territorio y autonomía jurídica formal. Esta ha sido la práctica común, aunque no la única. Hay también criterios adicionales. Estas reglas adicionales, que han variado a lo largo del tiempo, han incluido la capacidad para defender y proteger un territorio definido, la existencia de un gobierno legalmente establecido y la presencia de una población. Las normas del sistema internacional, sigue explicando Krasner, incluyendo las vinculadas a la soberanía legal internacional y a la soberanía westfaliana (la soberanía legal internacional se relaciona con el establecimiento del carácter o naturaleza de entidad política en el sistema internacional, y la soberanía westfaliana trata de aquellas organizaciones políticas basadas en la exclusión de protagonistas externos en las estructuras de autoridad interna de un territorio) se han caracterizado siempre por la hipocresía organizada. Según este autor, en las relaciones internacionales existe un divorcio entre normas y acciones. La lógica de las consecuencias ha triunfado sobre la lógica de la pertinencia. El reconocimiento a entidades territoriales jurídicamente autónomas, principio básico de la soberanía legal internacional, generalmente ha sido respetado, pero también ha sido violado. Ello se explicaría básicamente en que el sistema internacional se caracteriza por la existencia de asimetrías de poder. Esto hace posible que los protagonistas más fuertes conquisten a los más débiles, acaben o impongan, según el caso, la existencia de un determinado Estado, desconozcan o amparen a un gobierno nacional, impongan o saboteen entidades e intereses particulares. Las desviaciones de las normas y reglas de las soberanías pueden ocurrir siguiendo varias estrategias o vías de acción: convenios, contratos, coerción e imposición. Los gobernantes pueden aceptar “convenios” internacionales en los que se muestren de acuerdo en observar ciertas reglas, al margen de los que otros hagan; pueden aceptar “contratos” en los que se muestren de acuerdo con determinadas políticas a cambio de obtener beneficios explícitos; también pueden verse sometidos a “coerción”, lo que les deja en peor situación, aunque posean algún margen o instrumento de regateo; finalmente, los gobernantes, o quienes desean convertirse en tales, pueden sufrir “imposición”, situación que sucede cuando el dirigente que padece la acción no puede ofrecer verdadera resistencia a ella debido a que se enfrenta a la amenaza de sanciones o incluso el uso de la fuerza. La anterior explicación de Krasner, aunque acertada, puede parecernos demasiado académica. Más sencilla y gráfica sería la descripción de las vías equivalentes que dan los estrategas militares del Pentágono y funcionarios el Departamento de Estado estadounidense, como distintas formas de imponerle al mundo los intereses del Poder imperial. Esas estrategias suelen seguir una pauta preestablecida que se expresa en una “escalada” hacia diferentes niveles de acción. En el primer nivel se encuentra la obtención de convenios o contratos por medio de lo que ellos denominan “juegos de pulseo” (o hand wrestle), que son las presiones y chantajes que se ejercen sobre los estados más débiles para obligarlos a firmar acuerdos y declaraciones contrarios a sus intereses nacionales. En el segundo nivel se encuentra la coerción o la imposición de determinadas políticas imperiales a través de lo que ellos llaman una “exhibición de músculos” (o muscle show), consistente en las amenazas por parte de los Estados más fuertes de avanzar o invadir sus objetivos por la fuerza, mediante la aproximación o el cerco de los mismos por parte de poderosos elementos militares. Y luego se muestra una tercera estrategia, proclamada como “una demostración de voluntad” (a demostration of balls), que es la acción de fuerza efectiva ejecutada mediante golpes de Estado, invasiones militares o la guerra contra los países objeto de la imposición imperial. Esta última vía es la que realmente sustenta todas las acciones, tanto las precedentes como las subsecuentes, que generalmente se realizan violando cualquier Acuerdo Internacional. Ahora bien, si esas son las estrategias del Poder Imperial, ¿cuáles son las estrategias del Nuevo Bloque de Poder Suramericano (en construcción), frente a las acciones del imperialismo y sus golpes de estado, invasiones y guerras, en este Siglo XXI. UNASUR supo conjurar felizmente el intento de golpe de estado y secesión en Bolivia, pero eso fue apenas un globo de ensayo lanzado por la derecha continental. Hoy, frente al antihistórico y consumado golpe de estado en Honduras tanto los gobiernos complacientes de Colombia, Panamá, Perú, o los autoproclamados gobiernos progresistas o de centroizquierda de Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay y Chile, parecen inclinarse una vez más sólo por las negociaciones y declaraciones que bastaron para el ya mencionado caso boliviano. Por otro lado, ¿secundarán hoy, en el caso hondureño, esa ambigua posición los países integrantes del ALBA? Pareciera evidente que esta vez no bastan los “juegos de pulseo” en el seno de la OEA, o alguna otra organización internacional, haciéndose necesario algo más contundente que las simples declaraciones oficiales, como sería cierta “exhibición de músculos” por parte de las naciones latinoamericanas, tal vez mediante un apresto y movilización por reasignación de tareas de los “cascos azules” brasileños y argentinos destacados en Haití, también podría hacerse una visita amistosa de los aviones “shukoi” venezolanos a Nicaragua, entre otras acciones. Seguramente estos movimientos de aproximación forzarían una mayor definición por parte del gobierno estadounidense como de las fuerzas militar-policiales internas hondureñas frente a un gobierno espurio, que no lo reconoce nadie en este mundo. Desde luego, todas estas posibles acciones deben estar sustentadas por una firme y clara determinación de voluntad multilateral suramericana de asistir al hermano pueblo de Honduras, que tiene ya tantos días siendo alevosamente reprimido por su determinación de luchar pacíficamente contra el golpe de estado y restituir la democracia y su Presidente. Sería, además, una clara muestra de determinación de que Suramérica NO SE CALARÁ MAS NUNCA UN GOLPE DE ESTADO A NUESTRA DEMOCRACIA.

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