Descubre el encantador pueblo medieval de la Costa Brava con murallas, viviendas de piedra y playas escondidas

Calles empedradas, piedra dorada y un silencio que parece detenido en el tiempo envuelven a este rincón del Baix Empordà. Entre murallas y torres milenarias, Pals guarda intacta la esencia medieval catalana

Foto: Una de las calles empedradas de este bonito pueblo de la Costa Brava. (Foto: iStock)
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Un encantador pueblo medieval de la Costa Brava atrae a los visitantes gracias a su perfil de piedra dorada, calles empedradas y torres antiguas. Rodeado por murallas y viviendas medievales, conserva intacta la atmósfera de épocas pasadas. Se trata de Pals (Girona), situado en el Baix Empordà, a aproximadamente cinco kilómetros del mar.

Este pequeño territorio desprende una calma difícil de hallar. La sensación es que el tiempo transcurre más despacio entre sus casas de piedra y sus rincones cargados de historia, donde cada detalle revela su antecedente agrícola y marítimo. Caminar por sus calles es una manera de conectar con la verdadera esencia del Empordà, entre fragancias del campo, brisa mediterránea y el susurro del viento en los tejados.

Su silueta se eleva sobre una colina rodeada de arrozales, pinos y alcornoques, con vistas hacia las Islas Medes y el macizo del Montgrí. El mirador Josep Pla, como lo nombran los locales, resume la imagen de este sitio singular: la llanura ampurdanesa, el Mediterráneo en lontananza y la serenidad de un pueblo pequeño que se puede recorrer tranquilamente en dos o tres horas, haciendo pausas para fotografías y algún refrigerio.

Historia, recinto medieval y qué ver

El origen de Pals se sitúa en la Alta Edad Media: aparece mencionado como Palus en el siglo IX, cuando los humedales definían el paisaje del Empordà. Su posición elevada, próxima al mar, la convirtió pronto en un punto estratégico, con castillo, murallas y torres que protegían esta pequeña población. Luego de siglos de conflictos y declive, la aldea entró en decadencia hasta que, a mediados del siglo XX, un proceso de restauración excepcional rescató su trazado histórico piedra a piedra.

El recinto medieval se estructura alrededor del barrio del Pedró, una espiral de calles empedradas, arcos góticos y casas de piedra dorada. La Torre de las Horas —levantada entre los siglos XI y XII— es la principal reliquia del castillo, demolido en el XV; la iglesia de Sant Pere, reconstruida en el XV aprovechando restos de la fortaleza y con documentación que se remonta al siglo IX, mientras que las murallas (siglos XII-XIV) mantienen tramos y cuatro torres circulares que testimonian su antigua función defensiva. El recorrido habitual asciende por el carrer de la Creu hacia la Plaça Major y el Portal/Arco Gótico, finalizando en el mirador Josep Pla, desde donde se observa el Empordà, los arrozales y las Islas Medes.

Qué ver en Pals

  • Ca la Pruna (siglos XV-XVI): casa fortificada que hoy funciona como Casa de Cultura y espacio expositivo. Es un lugar ideal para ubicarse y comprender el vínculo de Pals con sus arrozales y tradiciones.
  • Plaça Major y Portal/Arco Gótico: el corazón del pueblo y entrada al recinto. Aquí se realizaba el antiguo mercado y se aprecian casas señoriales y soportales en excelente estado.
  • Torre de las Horas (siglos XI-XII): emblema de Pals, torre románica de 15 metros que resistió la demolición del castillo en el XV. Su base ofrece algunas de las mejores vistas del casco antiguo.
  • Iglesia de Sant Pere: templo con orígenes en el siglo IX, reconstruido con piedra del castillo y con una fachada barroca que conserva elementos románicos.
  • Tumbas medievales del Carrer Major: sepulturas antropomorfas excavadas en la roca, discretas y auténticas. Es recomendable observar con atención las paredes del trazado.
  • Murallas y torres circulares (siglos XII-XIV): varios tramos visitables que forman parte del tejido urbano y cuatro torres que muestran la antigua línea defensiva.
  • Torre d’en Ramonet (siglo XIII): componente del sistema de vigilancia, menos conocida pero bien conservada. Es un complemento perfecto para comprender el conjunto defensivo.
  • Mirador de Josep Pla: homenaje al escritor que difundió ampliamente el Empordà. Ofrece vistas hacia el Montgrí, la llanura ampurdanesa y, en días despejados, las Islas Medes. Se recomienda visitarlo al atardecer.
  • Paseo Arqueológico: recorrido perimetral que rodea la parte alta del recinto y permite entender el relieve y la ubicación de la antigua muralla sobre la colina.

Pals reúne mil años de historia en pocas calles, un conjunto gótico restaurado con cuidado y un entorno que combina arrozales, piedra y mar Mediterráneo. Aquellos que llegan hasta su mirador comprenden rápidamente por qué en cada curva, arco y torre se narra un capítulo diferente del Empordà.

Qué hacer: gastronomía, fiestas

El Xiulet de Pals (tren turístico) ofrece recorridos por el municipio; la Ruta Josep Pla de la Fundación homónima invita a descubrir la comarca directamente; existen Paseo Arqueológico, salidas en bici o a pie por los arrozales y, a diez minutos en coche, la Playa de Pals (más de 3,5 km), ideal para practicar kayak, paddle surf, windsurf o simplemente caminar con vistas a las Islas Medes. En la costa destacan también dunas protegidas y el espacio natural de les Basses d’en Coll.

La gastronomía refleja el territorio: el arroz de Pals —cultivado desde el siglo XV— es protagonista de arroces a la cazuela y platos marineros como el suquet de peix. La oferta se completa con vinos DO Empordà, carnes a la brasa y cocina mediterránea servidos en terrazas del casco antiguo o junto a la playa.

En el calendario destacan dos eventos: la Fira de l’Arròs de Pals (abril), con degustaciones, showcookings y ambiente medieval, y la Fiesta Mayor (principios de agosto), con conciertos, bailes y actividades para todas las edades. Durante el verano, el municipio ofrece además música y teatro al aire libre.

En los alrededores hay excursiones interesantes: Peratallada, Monells o Begur—con calas como sa Riera y la platja del Racó—, la ciudad de Girona y sus monumentos, el macizo del Montgrí con su castillo y, para quienes se interesan por la historia reciente, el legado de la antigua Radio Liberty en la playa de Pals. Un ámbito reducido para una escapada que combina piedra dorada, mar y cultura.

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Un encantador pueblo medieval de la Costa Brava atrae a los visitantes gracias a su perfil de piedra dorada, calles empedradas y torres antiguas. Rodeado por murallas y viviendas medievales, conserva intacta la atmósfera de épocas pasadas. Se trata de Pals (Girona), situado en el Baix Empordà, a aproximadamente cinco kilómetros del mar.

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