Entre riscos y barrancos, una fortaleza soriana libra su batalla más decisiva. Su historia milenaria y su valor patrimonial la han convertido en símbolo de resistencia y esperanza para toda una comarca
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En la cima de un cerro, dominando un valle que funcionó como frontera durante siglos, se encuentra una fortaleza que actualmente enfrenta su última lucha. Luego de años de abandono y deterioro, esta joya del patrimonio medieval soriano ha puesto en marcha una campaña que busca la participación ciudadana para impedir su colapso y devolverle vitalidad. Esta iniciativa intenta reunir fondos mediante micromecenazgo, con el propósito de fortalecer su estructura y abrirla al público como un espacio cultural y turístico.
El tercer castillo más grande de Soria quiere renacer
Se trata del Castillo de Caracena, reconocido como el tercero más grande de la provincia, solo superado por los de Gormaz y Berlanga. Catalogado como Bien de Interés Cultural y conocido como el guardián de la frontera del Duero, este conjunto fortificado fue fundamental para el control territorial durante la Reconquista. Actualmente, la empresa SPEIN Heritage Invest, ubicada en Caracena, impulsa su restauración con un proyecto cuyo objetivo es recaudar 200.000 euros en una primera etapa. El arquitecto y restaurador Carlos Clemente Sanromán dirige las excavaciones, iniciadas el pasado verano, con la intención de descubrir la galería, el aljibe y todos los elementos esenciales de un castillo medieval.
Una fortaleza con mil años de historia
El plan de restauración, previsto entre 2025 y 2029, consta de tres fases: consolidación estructural, rehabilitación de espacios y recuperación del entorno. Hasta el momento, los trabajos arqueológicos iniciales han permitido revelar áreas hasta ahora ocultas, como el paseo de ronda y las marcas de los canteros originales. Además, las obras buscan revitalizar el ámbito rural, contando con un equipo de más de treinta personas residentes en el valle de Caracena y localidades próximas. La iniciativa ha recibido donativos desde diferentes partes del mundo, incluyendo aportaciones desde México, Panamá y Perú, reflejo del creciente respaldo al proyecto ‘Salvemos el Castillo de Caracena‘.
El Castillo de Caracena tiene sus orígenes en los siglos X y XI, cuando servía como bastión fronterizo entre los reinos cristianos del norte y el dominio musulmán del sur. Más tarde, fue reedificado en el siglo XV por Alonso Carrillo de Acuña, y en el XVI se transformó en residencia señorial de los Duques de Tovar y de Frías. Su estructura cuenta con un doble recinto con torres circulares, un foso y una torre del homenaje que permanece en pie a pesar del paso del tiempo. Actualmente, su meta es recuperar ese esplendor perdido y convertirse en un Centro de Interpretación de los Castillos del Duero. Según el equipo promotor, “sus muros se desmoronan y, con ellos, una parte vital de nuestro patrimonio”. Sin embargo, en cada piedra también late la esperanza de su resurgimiento.
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En la cima de un cerro, dominando un valle que funcionó como frontera durante siglos, se encuentra una fortaleza que actualmente enfrenta su última lucha. Luego de años de abandono y deterioro, esta joya del patrimonio medieval soriano ha puesto en marcha una campaña que busca la participación ciudadana para impedir su colapso y devolverle vitalidad. Esta iniciativa intenta reunir fondos mediante micromecenazgo, con el propósito de fortalecer su estructura y abrirla al público como un espacio cultural y turístico.

