El castillo gótico-renacentista de Almería con un patio expuesto en el Museo Metropolitano de Nueva York

Una fortaleza andaluza oculta un secreto que la enlaza con uno de los museos más destacados del planeta. Su historia, marcada por la grandiosidad y el saqueo, continúa fascinando a quienes exploran sus muros de piedra

Foto: El castillo de Almería que tienes que conocer sí o sí. (Wikipedia/Raúl)
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En el centro de la provincia de Almería, entre montañas y valles de belleza excepcional, se erige una fortaleza que conserva una de las historias más cautivadoras del patrimonio español. Este imponente edificio, combinación de estilos gótico y renacentista, fue durante siglos un símbolo de poder y distinción, aunque su interior oculta un relato marcado por la pérdida y dispersión de sus tesoros artísticos. Su patio, considerado uno de los más bellos del Renacimiento español, terminó lejos de su lugar original, hoy exhibido en un museo de Nueva York donde sigue asombrando a visitantes de todo el mundo.

Se trata del Castillo de Vélez-Blanco, declarado Monumento Nacional en 1931 y Bien de Interés Cultural desde 1985. Situado en lo alto del pueblo que lleva su nombre, domina el paisaje del Valle de los Vélez y brinda una vista incomparable de la Sierra María-Los Vélez. Fue mandado construir entre 1506 y 1515 por Don Pedro Fajardo y Chacón, primer marqués de los Vélez, sobre los restos de una antigua alcazaba musulmana. Su objetivo era edificar una fortaleza que reflejara poder pero también un palacio que representara los nuevos ideales humanistas del Renacimiento. Así, su fachada conserva el aspecto defensivo de una fortificación, mientras que su interior muestra la sofisticación propia de una residencia señorial.

Del esplendor renacentista al saqueo artístico

El interior del castillo estaba ornamentado con artesonados, frisos tallados y un lujoso patio de honor de mármol de Macael, con columnas corintias, relieves escultóricos y gárgolas góticas. Sin embargo, el abandono gradual y la falta de leyes de protección patrimonial a inicios del siglo XX facilitaron su expolio. En 1904, el patio fue vendido piedra por piedra y trasladado a Marsella, donde un comerciante lo revendería al coleccionista estadounidense George Blumenthal. Tras su fallecimiento, el conjunto fue donado al Museo Metropolitano de Nueva York (Met), donde se exhibe desde 1964 como una de las piezas más admiradas de su colección de arte europeo.

Otras piezas valiosas del castillo también emprendieron su propia ruta: los frisos de madera con escenas de los triunfos de César y los trabajos de Hércules llegaron al Musée des Arts Décoratifs de París y al Musée Goya de Castres, mientras que algunos artesonados se encontraban en el Instituto de Cultura Hispánica de México. A pesar de estos despojos, el Castillo de Vélez-Blanco continúa siendo una de las obras más destacadas del Renacimiento andaluz. Sus siete torres, incluida la imponente Torre del Homenaje, mantienen el carácter de una fortaleza señorial que, aun sin su patio original, sigue evocando la grandeza de una era dorada y el vínculo perdurable entre Andalucía y el arte universal.

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En el centro de la provincia de Almería, entre montañas y valles de belleza excepcional, se erige una fortaleza que conserva una de las historias más cautivadoras del patrimonio español. Este imponente edificio, combinación de estilos gótico y renacentista, fue durante siglos un símbolo de poder y distinción, aunque su interior oculta un relato marcado por la pérdida y dispersión de sus tesoros artísticos. Su patio, considerado uno de los más bellos del Renacimiento español, terminó lejos de su lugar original, hoy exhibido en un museo de Nueva York donde sigue asombrando a visitantes de todo el mundo.

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