A orillas del río Sella y bajo la imponente silueta de los Picos de Europa, se encuentra este distinguido alojamiento que combina historia, naturaleza y gastronomía, que invita a dormir entre siglos de historia
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El Parador de Cangas de Onís, uno de los alojamientos más emblemáticos del norte de España, se sitúa en un entorno donde la historia y la naturaleza parecen haberse conjurado para detener el tiempo. En esta zona de Asturias, el visitante encuentra un espacio que une tranquilidad, montaña y tradición, aunque lo más inesperado aún está por descubrir.
A los pies del Parque Nacional de los Picos de Europa, junto al río Sella, se halla este refugio instalado en el antiguo monasterio benedictino de San Pedro de Villanueva, declarado Monumento Nacional en 1907. Su construcción en piedra, sus muros centenarios y sus jardines transforman la estancia en una vivencia que supera lo meramente turístico. Desde sus habitaciones se contempla el paisaje asturiano en su máximo esplendor, entre el sonido del agua y el eco de la historia.
Alojamiento adaptado para todo tipo de viajero. Las habitaciones dobles estándar comienzan desde 96,90 euros por noche, mientras que las dobles superiores llegan a 116,36 euros. También cuenta con estancias accesibles al mismo precio inicial y una Junior Suite para quienes desean una experiencia más lujosa, con tarifas desde 362,10 euros por noche.
El queso Gamonéu DOP forma parte de las especialidades que integran una carta donde el producto local es la estrella principal.
Gastronomía de proximidad y esencia asturiana
El Cheese Bar del Parador rinde tributo a los sabores de la región, con una selección de quesos de los Picos de Europa —Beyos, Peñamellera, Gamonéu y Cabrales— combinados con sidra y vinos del norte. Además, el menú incluye detalles que rememoran la tradición marinera, como el pastel de cabracho con mahonesa de oricios o la crema de bogavante azul del Cantábrico acompañada de ravioli de marisco.
A sólo dos kilómetros del centro de Cangas de Onís, este alojamiento brinda al visitante la oportunidad de adentrarse en la Asturias más genuina: desde los lagos de Covadonga hasta los senderos del Sella, pasando por iglesias románicas y miradores con vistas impresionantes.
El acceso al Parador de Cangas de Onís es sencillo y pintoresco. Desde Oviedo, la ruta más rápida es por la N-634, con un trayecto aproximado de 1 hora y 10 minutos (unos 70 kilómetros). El camino cruza valles verdes y pequeñas poblaciones asturianas hasta llegar a Villanueva, donde se encuentra el monasterio. También es posible acceder desde Gijón o Avilés en menos de hora y media por carretera.
Una experiencia que une historia, naturaleza y descanso
Hospedarse en el Parador de Cangas de Onís es mucho más que dormir entre muros centenarios: implica formar parte de la historia de Asturias, apreciar su paisaje protegido y disfrutar de la cocina que ha encantado a generaciones. Su entorno, donde aún se escuchan los cencerros del ganado y el susurro de los bosques, recuerda por qué este lugar es considerado uno de los Paradores más exclusivos de España.
Una escapada ideal para quienes buscan la esencia del norte: el equilibrio entre lujo y autenticidad, entre el pasado y el presente.
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El Parador de Cangas de Onís, uno de los alojamientos más emblemáticos del norte de España, se alza en un enclave donde la historia y la naturaleza parecen haberse dado cita para detener el tiempo. En este rincón de Asturias, el viajero descubre un lugar que combina silencio, montaña y tradición, pero lo más sorprendente aún está por venir.

