Pilar Alegría explica que su reunión con Paco Salazar, sancionado en el PSOE por acusaciones de acoso, tuvo un carácter personal

Pilar Alegría y Yolanda Díaz, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros de este martes.

La ministra Pilar Alegría ha explicado que su reciente reunión con Francisco Salazar, ex alto cargo del PSOE sancionado por acusaciones de acoso, tuvo un carácter estrictamente personal.

Alegría ha señalado que durante el almuerzo no se trataron las denuncias de acoso y recordó que conoce a Salazar desde hace años, aunque hacía aproximadamente seis meses que no se habían visto.

Tras la dimisión de Salazar, Alegría corrigió públicamente su declaración inicial de respaldo y manifestó que la salida del excargo era necesaria.

Desde que Salazar fue cesado, se activaron buzones anónimos para recibir denuncias en Ferraz y Moncloa; sin embargo, el Gobierno asegura no haber recibido ningún reporte adicional.

La ministra de Educación y portavoz del Gobierno, Pilar Alegría, ha minimizado la relevancia de su encuentro con Francisco Salazar, exmiembro de la Ejecutiva del PSOE y alto cargo de Moncloa, destituido el pasado verano tras la aparición de varias denuncias anónimas por acoso sexual.

«Fue un encuentro personal«, afirmó Alegría, quien vestía de morado feminista, apenas 24 horas después de compartir comida con Salazar en un reconocido restaurante céntrico de Madrid, tal y como confirma el diario digital Artículo 14 mediante diversas fotografías del encuentro.

«Es alguien a quien conozco desde hace muchos años y a quien no veía desde hace medio año«, defendió Alegría. Voceros cercanos a ella niegan que durante la comida se haya comentado sobre las acusaciones.

De hecho, la ministra y líder del PSOE aragonés fue una de las pocas personas que apoyó a Salazar cuando se difundieron las informaciones sobre acoso sexual el pasado 5 de julio, publicadas por Eldiario.es.

Ese mismo día en la mañana, antes de un Comité Federal que tenía previsto promover a Salazar como secretario de organización adjunto, Alegría lo describió como un «compañero absolutamente íntegro», a pesar de que otras colegas, como Adriana Lastra, ya solicitaban públicamente su remoción frente a Ferraz.

Simultáneamente, la Ejecutiva se reunió de urgencia para evaluar diversos escenarios, y Salazar presentó su renuncia tanto en el órgano interno del PSOE como en su cargo de fontanero en La Moncloa.

Tras la noticia de su salida, Alegría compareció inmediatamente ante la sede federal del PSOE para rectificar su postura y afirmar que la dimisión «era necesaria».

Fuentes del Ejecutivo indican que desde ese momento «ya no existe vínculo» laboral ni personal con Salazar y califican el encuentro entre la ministra portavoz y el exalto cargo como «de índole personal».

Desde el cese de Salazar, tanto Ferraz como Moncloa pusieron en marcha buzones anónimos para recibir denuncias por parte de empleados.

En cuanto al Gobierno, fuentes del palacio reconocen que no se ha registrado ninguna denuncia.

No obstante, en el partido guardan silencio respecto al estado del expediente abierto y la investigación interna que se desarrolla bajo reserva.

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