
Fuente de la imagen, Laura G. De Rivera
Es de noche y decides salir a cenar. Puede que tu pareja no tenga claro qué deseas comer, pero la inteligencia artificial sí: esta tarde te observó viendo videos de tacos y ahora sabe con seguridad que no dejas de pensar en eso.
"Si no elegimos, otros tomarán decisiones en nuestro lugar", señala la periodista y escritora española Laura G. De Rivera en su obra "Esclavos del algoritmo: Manual de resistencia en la era de la inteligencia artificial", basada en años de investigación.
"Estamos rodeados de pensamientos, deseos y sentimientos impuestos desde fuera, ya que los humanos somos bastante predecibles. Basta con aplicar estadística a nuestras acciones previas, y es como si alguien pudiera leer nuestra mente", añade.
La precisión para anticipar nuestras necesidades o gustos es tan alta que Michal Kosinski, psicólogo y profesor en la Universidad de Stanford, comprobó en sus estudios que un algoritmo correctamente entrenado con datos digitales suficientes puede predecir lo que quieres o lo que te gusta mejor que tu madre.
Que la inteligencia artificial sea capaz de anticipar con mucha exactitud los intereses de una persona, a simple vista, parece positivo. Sin embargo, De Rivera advierte que esto tiene un costo considerable: "Perdemos libertad, la capacidad de ser auténticos y nuestra imaginación".
"Subimos fotos gratuitamente a Instagram para que la red social funcione y genere ingresos millonarios. Es fundamental ser conscientes y aprovechar las ventajas de estas plataformas sin dejar que los riesgos nos perjudiquen", comenta.
Conversamos con De Rivera durante el Hay Festival, que se realiza del 6 al 9 de noviembre en Arequipa, Perú, un encuentro que reúne a 130 participantes provenientes de 15 países.

