Se trata de una pensión otorgada por la Seguridad Social cuando un trabajador sufre una enfermedad o accidente que limita sus capacidades para seguir desempeñando su actividad laboral

La Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Cantabria ha otorgado este jueves el grado absoluto de incapacidad permanente, con derecho a percibir el 100% de su base reguladora, a una mujer que presenta síndrome postcovid. En una resolución notificada recientemente y sujeta a recurso de casación, la Sala de lo Social revoca la sentencia del Juzgado de lo Social número 3 de Santander, que solo reconoció parcialmente las demandas de la mujer y le concedió el grado de incapacidad permanente total para su trabajo como administrativa.
Según figura en la sentencia, “el estado clínico de la actora no solo le impide realizar las tareas esenciales de su profesión como administrativa, sino cualquier actividad remunerada, dado que las secuelas deben considerarse, al menos, presumiblemente definitivas, debido a su carácter crónico y al tiempo transcurrido desde el diagnóstico inicial”.
La mujer, que sufre síndrome postcovid, presenta síntomas como dificultad respiratoria, taquicardia, fibromialgia, fatiga intensa, trastorno cognitivo leve y síndrome ansioso-depresivo, según indica la Sala de lo Social. Este cuadro clínico “posee la gravedad suficiente para considerar que existe una incapacidad absoluta para desempeñar cualquier tipo de actividad laboral, incluso aquellas simples y sedentarias”, apunta la sentencia.
La sentencia también señala que respecto al Covid se han emitido diversas resoluciones por parte de distintos tribunales superiores de justicia, algunas denegando las prestaciones de incapacidad a personas con estos síntomas, otras reconociendo la incapacidad permanente total y otras concediendo incluso el grado absoluto de incapacidad. Por lo tanto, la resolución “depende del nivel de gravedad de la enfermedad”.
Por ello, en este caso, la Sala de Cantabria considera el grado de afectación sufrido por la mujer y acuerda conceder un grado de incapacidad permanente que “exige que las patologías concurrentes imposibiliten de forma total al afectado para ejercer cualquier profesión u oficio, de modo que no pueda llevar a cabo ninguna actividad con un mínimo de profesionalidad, rendimiento o eficacia en su desempeño.”
Qué es la incapacidad permanente: cómo pedir la pensión, qué enfermedades otorgan la ayuda y cuánto dinero se percibe.
Qué es la incapacidad permanente
Cuando un trabajador se ve afectado por una enfermedad o accidente que limita su capacidad para continuar desarrollando su actividad laboral, la Seguridad Social puede otorgarle una pensión de incapacidad permanente, destinada a compensar la pérdida de ingresos debido a la imposibilidad de ejercer su ocupación habitual.
Los trabajadores que aspiren a esta prestación no requieren una edad mínima, aunque es indispensable haber cotizado a la Seguridad Social durante un periodo determinado, salvo en casos específicos, como enfermedades laborales o accidentes laborales.
Dentro de esta prestación existen cuatro grados que se distinguen según el nivel de afectación del trabajador. El primero es la incapacidad permanente parcial, que reduce la capacidad laboral en al menos un 33%, pero permite realizar otras tareas. El siguiente grado es la permanente total, que imposibilita al trabajador ejercer su oficio habitual pero le habilita para dedicarse a otro distinto.
El tercer grado es la incapacidad permanente absoluta, que incapacita a la persona para cualquier tipo de actividad laboral. Finalmente, el nivel máximo es el de gran invalidez, que exige que el trabajador reciba ayuda de otra persona para llevar a cabo las actividades cotidianas.

