
Reconocidas por su característico canto, las cigarras comprenden más de 3.000 especies distribuidas globalmente.
No obstante, una especie común en la Amazonía, la Guyalna chlorogena, destaca por un comportamiento peculiar: construye pequeñas torres de barro mezclado con orina al emerger del suelo.
Es bien conocido que estos insectos pasan la mayor parte de su vida bajo tierra.
Según los investigadores, las torres se levantan durante la última etapa de su metamorfosis, justo antes de alcanzar la adultez.
Estas construcciones orgánicas captaron la atención de un equipo científico que se encontraba en un curso académico en la Amazonía brasileña.
«Conocíamos que estas estructuras eran creadas por la cigarra y el modo en que lo hacían, pero desconocíamos la razón concreta detrás de su construcción», explica Marina Mega, investigadora y estudiante de la Universidad Federal de Río de Janeiro.
Los científicos formularon diversas hipótesis.

Entre ellas, que dichas estructuras ofrecían protección y otra que sugería que facilitaban el intercambio gaseoso para que las cigarras pudieran respirar dentro de estos refugios.
Preservativos
Sin embargo, para verificar la segunda hipótesis era necesario contar con un material capaz de retener el aire que podría escaparse de las torres de barro.
Fue así como alguien propuso una solución insólita: utilizar condones para sellar dichas torres.
«Analizando las torres nos pareció que tenían una forma bastante particular, por lo que un colega sugirió en tono de broma emplear condones», comenta Mega.
La propuesta era sencilla: si la torre realmente funcionaba como un lugar de intercambio de gases, el condón se inflaría debido al dióxido de carbono que escapara por los poros de la arcilla.
Precisamente eso fue lo que sucedió en el experimento.
El equipo utilizó alrededor de 40 condones para confirmar el intercambio gaseoso y también realizó pruebas con alimentos para atraer hormigas, con el fin de determinar si las torres también protegían a las cigarras de sus depredadores.
Finalmente, ambas teorías resultaron acertadas: estas construcciones les servían como refugio y además como un «sistema respiratorio» durante su cambio a la adultez.
Para Mega, el descubrimiento de estas torres y las conclusiones derivadas del estudio, plasmado en un artículo científico, evidencian la existencia de poblaciones sanas de cigarras y, por ende, la calidad ecológica de muchas zonas en la región.

