Este municipio catalán conserva el encanto característico de los lugares que crecieron sin perder su identidad, rodeado de viñedos, masías históricas y la imponente sombra de Montserrat
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Tras un silencio meditado, Rosalía ha regresado para atraer nuevamente la atención mundial con el anuncio de su próximo álbum, Lux. Lo hizo a su manera inconfundible: con un streaming que unió lo cotidiano y lo inesperado, al volante de su coche y bajo una cuenta regresiva que paralizó el corazón de Callao. Tres años después de Motomami, la cantante reaparece con un proyecto que promete una renovada metamorfosis sonora, entretejida —como siempre— con el sutil hilo de sus raíces catalanas.
En el paisaje del Baix Llobregat se encuentra un pequeño municipio catalán que integra tradición vinícola, legado industrial y arquitectura rural genuina. Este lugar, rodeado por viñedos y con vistas hacia Montserrat, es también el lugar de origen de la artista internacional Rosalía. Sus tranquilas calles, las masías centenarias y el aroma a vino en el ambiente revelan un rincón donde la modernidad y la historia conviven en armonía casi poética.
Un lugar entre la sierra y las fábricas
Enclavado entre colinas, campos y antiguas masías, Sant Esteve Sesrovires mantiene la esencia del entorno rural catalán. A pesar de su reducido tamaño —con algo más de 8.000 habitantes—, su historia está marcada por el progreso industrial y una vinculación estrecha con la naturaleza. En el siglo XIX, el pueblo experimentó su máxima transformación: la implantación de más de 150 fábricas lo convirtió en uno de los principales polos productivos de Cataluña y un símbolo de la prosperidad emergente del Baix Llobregat.
Esta actividad industrial impulsó el desarrollo demográfico y económico del municipio, que hoy registra una de las rentas medias más elevadas de la región, según cifras de la Agencia Tributaria, alcanzando los 28.750 euros por habitante. Su ubicación estratégica, a menos de 40 kilómetros de Barcelona, junto con su buena conexión a través de la A-2 y la línea R6 de los Ferrocarrils de la Generalitat, han favorecido su dinamismo sin sacrificar la tranquilidad que lo caracteriza.
Cavas Roger Goulart, creadas en 1920, combinan el ladrillo visto con decoraciones cerámicas que representan racimos de uvas, reflejando la relación entre arte y agricultura. La Masia Ca n’Estella, de origen medieval, conserva todavía unas botas de vino centenarias y un patio interior con jardín donde el tiempo parece detenerse.
Otro lugar destacado es la Masia Bach, construida en 1915 y actualmente parte del Grupo Codorníu. De estilo neoclásico, su producción de vinos y cavas mantiene viva la identidad agrícola del municipio. En los alrededores se encuentran otras masías emblemáticas como Can Farràs —actual sede del Ayuntamiento—, Can Margarit o Can Canals Nubiola, todas ellas incluidas en la Ruta de les Masies, un itinerario que atraviesa 16 de estas históricas casas.
Arquitectura, tradición y rutas naturales
Entre los edificios más destacables del casco urbano sobresale su iglesia parroquial del siglo XIX, que se eleva sobre las demás construcciones con una presencia imponente. Desde allí parten diversas rutas que llevan a las zonas rurales del municipio, donde los visitantes pueden disfrutar de recorridos como la Ruta Verda o la del Parc Canals i Nubiola, ideales para explorar la naturaleza entre bosques y arroyos.
La combinación entre industria, paisaje y patrimonio arquitectónico define el carácter singular de esta localidad, que ha logrado evolucionar sin perder su esencia. Sus viñedos, masías y fábricas históricas conviven actualmente con un entorno sereno que inspira a quienes desean conocer otra faceta del Baix Llobregat: un lugar con raíces profundas donde se forjó la sensibilidad artística que hoy distingue a Rosalía a nivel mundial.
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Tras un silencio meditado, Rosalía ha regresado para atraer nuevamente la atención mundial con el anuncio de su próximo álbum, Lux. Lo hizo a su manera inconfundible: con un streaming que unió lo cotidiano y lo inesperado, al volante de su coche y bajo una cuenta regresiva que paralizó el corazón de Callao. Tres años después de Motomami, la cantante reaparece con un proyecto que promete una renovada metamorfosis sonora, entretejida —como siempre— con el sutil hilo de sus raíces catalanas.

