Los británicos vuelven a fijar su atención en una de las islas más completas de España, un destino que combina sol, naturaleza y cultura
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España ha sido durante décadas el destino predilecto para los turistas británicos. Cada año, millones de ellos visitan nuestro país en busca de sol, playa y esa calidez que escasea en su propio clima. Según los datos recientes del Instituto Nacional de Estadística (INE), el año pasado más de 18,3 millones de visitantes llegados desde el Reino Unido escogieron España, posicionando a los británicos muy por delante de franceses y alemanes. Además, su gasto representó el 17,9% del total del turismo extranjero, con un promedio superior a 1.200 euros por persona.
Tras estas cifras se esconde una relación histórica. Desde los años 70, cuando el turismo empezó a democratizarse, el visitante británico se convirtió en un asiduo de las costas españolas. No obstante, sus preferencias han cambiado. Aunque Baleares, la Costa del Sol e islas como Tenerife continúan siendo destinos clave, buscan cada vez más experiencias diferentes, más tranquilas, genuinas y orientadas a un turismo fuera de temporada. Es en este contexto donde Gran Canaria se está consolidando como uno de los destinos preferidos para el otoño, como recomiendan cada vez más desde Reino Unido.
El periódico británico Express ha sido de los últimos en destacar las cualidades de la isla como destino ideal para estos meses. En su artículo, describen el lugar como un “continente en miniatura”, expresión que resume su variedad paisajística: playas doradas, dunas que evocan el Sáhara, montañas volcánicas, pueblos blancos y una capital con vida urbana y cultural.
Durante octubre y noviembre, el clima en Gran Canaria resulta una verdadera bendición. Las temperaturas diurnas se mantienen alrededor de los 26 grados y las nocturnas apenas descienden de los 18, con un mar cálido —aproximadamente 23 grados— incluso cuando el resto de Europa ya ha sacado los abrigos. Esta estabilidad posiciona a la isla como una opción segura para quienes desean escapar del frío otoñal sin desplazarse a destinos lejanos.
Mientras en Londres el otoño viene acompañado de lluvias y días cortos, Gran Canaria ofrece siete horas de sol diarias y escasas precipitaciones, que suelen presentarse en breves chaparrones nocturnos. Este clima es perfecto para disfrutar del mar, realizar rutas por la naturaleza o simplemente relajarse en una terraza con vistas al Atlántico.
Uno de los mayores atractivos de visitar Gran Canaria en otoño es que corresponde a la temporada media, un periodo en el que desaparecen las aglomeraciones veraniegas, bajan los precios y la isla recupera un ritmo más sosegado. Las playas de Maspalomas o Playa del Inglés, que en agosto están abarrotadas, se muestran más tranquilas, ofreciendo espacio suficiente para tumbarse al sol o pasear sin molestias.
Además, los costes de alojamiento y restauración suelen ser inferiores a los del verano. En las localidades interiores o en zonas menos turísticas, la relación calidad-precio sorprende incluso a los propios visitantes españoles. Por ello, cada vez más británicos prefieren viajar en octubre o noviembre, disfrutando de un ambiente más relajado y libre de las aglomeraciones habituales del turismo masivo.
Lugares imprescindibles en la isla
Pero Gran Canaria no se limita solo al sol y la playa. Su interior alberga una naturaleza ideal para quienes disfrutan del senderismo y las rutas. El Roque Nublo, símbolo emblemático de la isla, brinda una de las panorámicas más impresionantes del archipiélago. Desde su mirador se contemplan el Pico de las Nieves, punto más alto, y los barrancos que atraviesan el paisaje volcánico.
Otro punto clave es el Barranco de Guayadeque, una garganta natural con cuevas excavadas en la roca donde todavía se conservan antiguas viviendas trogloditas. Y para los amantes de la historia, el yacimiento arqueológico de Risco Caído y las Montañas Sagradas —declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO— permite descubrir el legado de los antiguos aborígenes canarios.
En la capital, Las Palmas de Gran Canaria, el turista británico encuentra una ciudad cosmopolita con una de las mejores playas urbanas del país: Las Canteras. Su paseo marítimo se mantiene vibrante durante todo el año, con surfistas, terrazas, mercados y una oferta cultural que abarca desde exposiciones hasta festivales de música.
Los barrios históricos de Vegueta y Triana son otro destino imprescindible. Calles adoquinadas, balcones coloniales y plazas cargadas de historia invitan a recorrerlas sin prisa. Además, la gastronomía local combina lo mejor de la cocina española con influencias africanas y latinoamericanas, una mezcla que los turistas británicos valoran mucho. Papas arrugadas, sancocho, gofio y vinos son parte fundamental de su experiencia culinaria.
Gran Canaria ofrece la ventaja de combinar lo mejor del turismo de sol y playa con naturaleza, cultura y autenticidad. Por ello, los medios británicos la consideran una alternativa acertada frente a destinos mediterráneos que en otoño pierden atractivo debido a la disminución de las temperaturas. Mientras Europa se prepara para el invierno, la isla sigue presentando días cálidos, mar en calma y un ambiente ideal para quienes buscan relajación.
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España ha sido durante décadas el destino predilecto para los turistas británicos. Cada año, millones de ellos visitan nuestro país en busca de sol, playa y esa calidez que escasea en su propio clima. Según los datos recientes del Instituto Nacional de Estadística (INE), el año pasado más de 18,3 millones de visitantes llegados desde el Reino Unido escogieron España, posicionando a los británicos muy por delante de franceses y alemanes. Además, su gasto representó el 17,9% del total del turismo extranjero, con un promedio superior a 1.200 euros por persona.

