Impacto de la guerra comercial de Washington en los objetivos climáticos de la UE

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La presión de EE.UU. y las restricciones chinas sobre metales de tierras raras están alterando las cadenas de suministro de la UE, complicando los objetivos climáticos del bloque y aumentando la dependencia de recursos externos.

La vulnerabilidad europea en materia de defensa está cediendo espacio a Washington, que viene ejerciendo presión sobre la UE para flexibilizar las normativas medioambientales y busca generar tensiones entre el bloque y China, como quedó patente con la destitución del CEO de Nexperia.

La Unión Europea se encuentra atrapada entre la coacción económica de EE.UU. y la amenaza militar rusa, situación que vuelve al bloque de 27 miembros susceptible y propenso a ceder a las demandas de Washington.

Aprovechando esta debilidad, EE.UU. actúa para provocar fricciones entre la UE y China, socio comercial clave para el cumplimiento de las metas climáticas del bloque, que incluyen la neutralidad de carbono para 2050. Para lograr este objetivo, la industria europea está experimentando una transformación profunda y depende en gran medida de materiales esenciales provenientes de Pekín.

La empresa fabricante de chips Nexperia ejemplifica la coerción económica que ejerce Washington sobre la UE, dado que la administración Trump presionó al gobierno neerlandés para despedir a Zhang Xuezheng, CEO de Nexperia, bajo la amenaza de mantener a la compañía en la lista de control de exportaciones estadounidense, según informes de prensa, demanda que fue atendida por los Países Bajos.

Nexperia es subsidiaria de la china Wingtech y proveedores de compañías europeas como VW, BMW y Stellantis dependen de sus componentes.

Aunque Nexperia no ha detenido sus operaciones, el enfrentamiento está retrasando la producción global y causando interrupciones significativas en las cadenas de suministro, un hecho que podría complicar aún más la capacidad del sector para cumplir con la obligación de la UE de alcanzar un parque automotor 100% eléctrico para 2035.

Sigrid de Vries, directora general de la Asociación de Fabricantes Europeos de Automóviles (ACEA), calificó la situación de “preocupante” y apeló a respuestas “rápidas y pragmáticas” por parte de los países afectados.

“Los fabricantes de automóviles han avanzado en la diversificación de sus cadenas de suministro durante los últimos años, pero el riesgo nunca puede eliminarse por completo. Este es un problema transversal, que afecta a numerosos proveedores y prácticamente a todos nuestros miembros”, afirmó la jefa del lobby automotriz.

Restricciones chinas en metales de tierras raras

El conflicto diplomático entre China y Países Bajos podría perjudicar a la UE y su capacidad para cumplir con sus metas digitales y ambientales.

La reciente limitación china a las exportaciones de metales de tierras raras, impulsada por las presiones estadounidenses, puede ser determinante para el desarrollo de tecnologías limpias como turbinas eólicas, paneles solares o motores para vehículos eléctricos. Los fabricantes europeos serán de los primeros en sentir el impacto, afrontando posibles retrasos en la producción y un incremento en costos.

Según las nuevas restricciones anunciadas el 9 de octubre, las empresas que busquen materias primas chinas críticas para fabricar tecnologías limpias —como holmio, tulio y europio— deberán pasar por un proceso complicado y exigente.

La producción europea de baterías downstream representa solo el 7% del mercado mundial, según ACEA, mientras que China lidera con un 83% de la producción global.

Además, el 92% de materias primas como el grafito, empleado en los ánodos de las baterías, está altamente concentrado en China, que controla amplias reservas de extracción y refinación de este recurso estratégico.

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Un portavoz de la Cámara de Comercio China en la UE (CCCEU) declaró a Euronews que tanto Pekín como Bruselas están comprometidos con el multilateralismo y los “intereses compartidos en la transición ecológica,” y añadió que la UE no debería depender excesivamente de un único socio para evitar quedar expuesta a presiones políticas y económicas.

“A pesar de la presión económica y tecnológica de EE.UU., China tiene un incentivo claro para cooperar con Europa en mantener la estabilidad del comercio global y fomentar el crecimiento mutuo,” agregó el portavoz de la CCCEU.

Desde la representación empresarial china en Bruselas se aseguró que las preocupaciones sobre las tierras raras están “sobredimensionadas” y que las políticas chinas «no están dirigidas a empresas europeas,» además, se acordaron vías rápidas para facilitar las licencias de exportación de tierras raras entre la UE y China.

Tim Rühlig, analista senior del Instituto Europeo de Estudios de Seguridad (ISS), puso en duda la estabilidad de la situación, señalando que las empresas europeas obtendrán licencias por unos meses, pero deberán renovar solicitudes, un procedimiento que implicará tiempo y gastos.

“La preocupación principal es que esto podría incentivar la compra de tecnologías limpias chinas en detrimento de las producidas localmente,” afirmó Rühlig a Euronews, refiriéndose a la “indispensabilidad de la tecnología limpia china”.

Presión de Washington

Washington domina con aranceles comerciales, amenazas y exigencias, como la petición de que la UE reduzca su dependencia energética rusa o suavice leyes clave en sostenibilidad, incluyendo el impuesto al carbono, la diligencia debida corporativa y las normas contra la deforestación.

Ante la urgencia europea de fortalecer su defensa frente a la amenaza rusa, la administración Trump no ha relajado su presión sobre Europa, y los líderes europeos continúan cediendo por temor a quedarse sin apoyo en caso de un conflicto militar por parte de Rusia contra el bloque.

Este temor es compartido por la mayoría de los estados miembros, especialmente tras la serie de intrusiones con drones que, aparentemente procedentes de Moscú, violaron el espacio aéreo europeo en los últimos meses.

EC - Audiovisual Service EC – Audiovisual Service Apretón de manos entre Donald Trump, a la derecha, y Ursula von der Leyen

El acuerdo comercial entre la UE y EE.UU. firmado en verano evidenció las fragilidades de la UE, ya que el bloque salió perdiendo según críticos, quienes señalan la compra excesiva de energía a precios elevados que alcanza los 250.000 millones de dólares (214.300 millones de euros) anuales hasta 2028, los aranceles del 50% sobre acero, aluminio y cobre, y el 100% sobre productos farmacéuticos, entre otros.

“El acuerdo lamentablemente refuerza la narrativa errónea del presidente sobre un comercio mundial desequilibrado, donde Estados Unidos es la parte perjudicada por esta supuesta injusticia,” escribió Cecilia Malmström, excomisaria sueca y actualmente investigadora principal en el think tank Peterson Institute for International Economics (PIIE).

“También consolida un nuevo orden comercial donde los aranceles se aceptan como herramienta geopolítica,” agregó Malmström.

Las frecuentes amenazas de Trump sobre la falta de inversión europea en la OTAN generan preocupación entre los líderes del continente, con España como su último blanco, tras haber insinuado la semana pasada que el país debería ser expulsado de la alianza.

¿Escuchará China a la UE?

La UE mantiene conversaciones con China y se espera una reunión entre el Comisario Europeo de Comercio Maroš Šefčovič y su homólogo chino Wang Wentao el próximo martes. Sin embargo, sigue siendo incierto si Pekín mostrará flexibilidad hacia la UE.

Fredrik Erixon, director fundador del think tank European Centre for International Political Economy (ECIPE), afirmó que Europa ha estado en una posición de debilidad económica durante mucho tiempo y salir de esta tendencia “rompería el ciclo prolongado de bajas expectativas económicas,” mejorando las relaciones con EE.UU. y otros socios.

“Nuestra atracción para negocios y líderes en China, India y otros países aumentaría. La debilidad militar y económica suele ser percibida como un desafío por líderes autoritarios,” señaló Erixon a Euronews.

Para Rühlig, del EU-ISS, el “pragmatismo chino” podría ser un paso para superar tensiones diplomáticas y económicas: “La clave estará en si el análisis económico chino determina que tienen algo que perder o ganar.”

El Comisario Europeo de Economía, Valdis Dombrovskis, indicó la semana pasada que el foro financiero del G7 —conformado por Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Reino Unido y EE.UU.— acordó mantener una postura conjunta, coordinar respuestas a corto plazo ante los controles chinos sobre tierras raras y diversificar proveedores en la próxima reunión en Toronto, prevista para los días 30 y 31 de octubre.

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