Juan Carlos I destaca la importancia de su legado democrático en España y expresa su intención de volver a su país, al que considera su hogar.

El rey emérito Juan Carlos I.

Juan Carlos I defiende la democracia como un legado para España y manifiesta su intención de volver al país luego de cinco años de exilio en Abu Dabi.

El rey emérito lanza un libro de memorias en el que relata su papel en la transición democrática y su anhelo por restablecer una relación estrecha con su hijo, Felipe VI.

En sus memorias, Juan Carlos I aborda acontecimientos como el golpe de Estado del 23F y la relación con el general Armada, además de admitir errores cometidos en el pasado.

El monarca lamenta su exilio y el sentimiento de abandono, reconociendo que su salida fue para no dificultar el funcionamiento de la Corona.

El rey emérito Juan Carlos I presenta la democracia como la «herencia» que dejó a España durante su reinado en su libro de memorias, que saldrá a la venta el 5 de noviembre en Francia, y en el que manifiesta su anhelo de restablecer una relación «armoniosa» con su hijo, Felipe VI, y especialmente de retornar a su «hogar» después de cinco años de exilio en Abu Dabi.

«Espero principalmente, durante mi vida, disfrutar de una jubilación pacífica, renovar una relación armoniosa con mi hijo y, sobre todo, volver a España, a mi hogar», señala el monarca en su libro, publicado por Stock y cuyos fragmentos se presentan hoy en exclusiva en el semanario Le Point y también se revelan en una entrevista para el diario francés Le Figaro.

Ambos medios visitaron al rey emérito en su retiro en Emiratos, donde prefiere que le llamen «rey padre», en su residencia en la pequeña isla de Nurai, cedida por el jeque de los Emiratos Árabes Unidos, Mohammed Ben Zayed, en la que unos olivos centenarios de origen español en el jardín le brindan «la sensación de tener un pedazo de España arraigado en mí», comenta a Le Point.

Considerado uno de los lanzamientos editoriales más importantes del otoño, «Réconciliation. Mémoires. Juan Carlos I d´Espagne» (Reconciliación. Memorias. Juan Carlos I de España) es el título del libro escrito por Laurence Debray, hispanista e hija del reconocido filósofo y escritor Regis Debray y de la historiadora franco-venezolana Elizabeth Burgos.

Narrado en primera persona, la publicación está prevista para su lanzamiento en España a comienzos de diciembre por Planeta.

La democracia española

«¡La democracia española no surgió por casualidad! La defendí desde el principio, y mi libro narra esa historia», asegura Juan Carlos I a Le Figaro, que detalla el retraso de un año en la publicación a causa de presiones y para que coincidiera con el 50º aniversario de la muerte de Franco el 20 de noviembre de 1975.

«Después de cuarenta años de dictadura, entregué a los españoles una democracia que aún permanece vigente; es mi legado«, enfatiza, recordando que al asumir el poder «tenía la dirección clara, pero no el plan» para transformar el país desde la dictadura de Franco hasta el régimen actual.

Sobre Franco, considera que sentía hacia él un cierto afecto «paternal» y, en su opinión, lo nombró rey «para instaurar un régimen más abierto», afirma a Le Figaro.

Reconoce al mismo medio la sensación de vértigo que experimentó al convertirse, a los 37 años, en monarca absoluto. «Durante dos años, conté con todos los poderes. Tenía la potestad de indultar o confirmar la pena de muerte. Por suerte, no tuve que hacerlo porque, en ese momento, si hubiera dicho que no, los generales me habrían depuesto».

Agrega: «Tuve dudas sobre escribir este libro, pero gradualmente comprendí que los hijos y nietos de mis amigos desconocían por completo a Franco y la transición democrática que ocurrió después. Y, sin embargo, ¡los años setenta no quedaron tan lejos! Consideré fundamental dejar un testimonio directo de lo que viví durante treinta y nueve años de servicio a mi país».

Consultado por Le Point sobre un posible consejo para su nieta Leonor, sucesora al trono español, responde: «Que tenga confianza en sí misma, que cumpla sus deberes con amabilidad y respeto, y que sea garante del respeto a la Constitución Española». «La labor de mi vida», concluye, preocupado por el auge del autoritarismo y el populismo: «Es más sencillo destruir una democracia que construirla«.

Además, Juan Carlos I espera que su libro sirva para exorcizar «nuestros demonios, que están volviendo«, advierte.

El 23F

Relata también una cena en el Palacio del Elíseo, organizada por Emmanuel Macron, en ocasión de la incorporación de su amigo cercano, el escritor Mario Vargas Llosa, a la Academia Francesa en 2023. También asistió el novelista Javier Cercas, autor de «Anatomía de un instante», donde sugiere que el rey Juan Carlos simpatizaba con la intentona golpista del 23 de febrero de 1981. «Le dije: ‘¿Cómo puedes pensar que tuve participación?'», revela el monarca a Le Figaro.

En sus memorias, Juan Carlos describe detalladamente la traición de uno de sus amigos más cercanos, el general Armada. «No hubo un solo golpe, sino tres. El de Tejero, el de Armada y el de representantes electos vinculados al franquismo. Alfonso Armada estuvo a mi lado durante diecisiete años. Lo apreciaba mucho, y él me traicionó. Convenció a los generales de que hablaba en mi nombre», expresa.

Añoranza

En Abu Dabi, donde reside desde hace cinco años tras varias polémicas, Juan Carlos mantiene su apego por el mar y España, a la que extraña profundamente. A sus 87 años, procura conservar su agilidad siguiendo el consejo que le dio el actor Clint Eastwood: «Cada mañana, dejo atrás al viejo».

Desde su salida en agosto de 2020, Juan Carlos I ha tenido escasos encuentros con su familia, salvo con su nieto Froilán, quien vive con él.

«Ser obligado a un desarraigo y aislamiento al final de la vida no es fácil. Estoy resignado pero herido por una sensación de abandono. No puedo evitar emocionarme al pensar en ciertos familiares para quienes ya no represento nada, y en especial por España, a la que tanto añoro. Hay días en los que siento desesperación y vacío», lamenta.

En su autobiografía, quien fue rey durante 39 años, desde 1975 hasta 2014, subraya que su exilio fue voluntario para «no entorpecer el adecuado funcionamiento de la Corona ni a mi hijo en el ejercicio de sus funciones soberanas».

Reconoce, sin embargo, que fue «un grave error» aceptar el obsequio de cien millones de dólares que le otorgó el rey Abdulá de Arabia Saudí en agosto de 2008, pero señala que «todos los procesos judiciales han sido archivados» y no se le ha imputado «nada», ni en relación con la acusación de blanqueo de capitales ni con la denuncia por acoso de su ex amiga Corinna Larsen.

Se lamenta de no haber sido dueño de su destino: «He tenido que acatar siempre los deseos de la Casa Real y el gobierno vigente. En definitiva, mi vida estuvo marcada por las exigencias de España y el trono. Entregué libertad a los españoles al instaurar la democracia, pero nunca disfruté de esa libertad para mí mismo».

«Ahora que mi hijo me ha dado la espalda por obligación y mis supuestos amigos se han esfumado, comprendo que nunca fui libre», admite.

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