Carta XXV 29 de diciembre, 1920 Manuel: Hoy 29 me llega otra carta tuya . La extraño un poco: es tranquila, no tiene ansiedad. ¿Será que desde que te llamé te va naciendo indiferencia? Pero no es fría la carta; es apacible. Me ha acariciado, pero de otro modo. Tú me dices que te hable de mí y quiero contarte algo. Siempre hallé en tus cartas una absoluta indiferencia por cuan to no era amor. De ti mismo, fuera de tu estado de ánimo, nada me has dicho. Era un daño. Porque yo tengo una curiosa alma con días baldíos de sentimientos, unos llenos de ideas y los más de actos. Comprendo que son días inferiores; mas, la verdad es que dominan sobre los otros. Al ser tales días inaprovechables para una conversación contigo, tú me suprimes la mitad de las cartas. Y me acordaba de tal impresión que me dejaste, hace poco. Una compañera, que está de novia, se escribe diariamente con su caballero, y yo suelo decirle en broma: – ¿Qué se cuentan ustedes? –Todo, me dice ella, hasta las planillas de pago que yo escribo. –Me parece muy bien le digo yo. Eso también une. Y cuando ustedes hagan juntos las planillas y todo el trabajo, mejor será. El ideal sería que la mujer y el hombre descansaran y trabajaran juntos: cada letra que escriban, cada paso que den, si trabajan en un campo, los unen más. Pero tú has de empezar. Cuéntame tu día y yo te contaré el mío. ¿No te aburrirá? Ya no vas a poder decírmelo, por temor de que me enoje… Sentí que aquello te haya intranquilizado tanto. Consuélate pensando que yo también sufría, y mucho. Tú sin saberlo, me ayudaste con mi carga. Te voy a mandar aquellos Poemas, que me han dado mil molestias, por los comentarios estúpidos de los falsos puros(perdona la expresión). Tú entenderás mi inteción purificadora. Los marranos no ven sino barro en toda las cosas. Va una revista que llega hoy. La sección poesía la atiendo casi toda yo y he mandado antes La Llama y varias poesías de la de tu libro último. Alguna salió llena de errores. Parece que la de hoy va bien. No me alabes tanto: voy a desconfiar de ti. Dime si, fuera de tu salud, hay otra razón que te impida salir. L
