Condenaron al asesino de Rodrigo Corzo
CORREPI
23.02.07
RedEco – 22/02/2007
El policía Solana, asesino de Rodrigo Corzo, fue condenado hoy a 16 años de prisión. Para el sargento Núñez se abrirá una nueva causa por encubrimiento y falso testimonio. (Fabiana Arencibia-Red Eco) Buenos Aires- A las 9.30 de hoy, el Tribunal Nº 5 de Morón condenó al oficial inspector Cristian Solana a 16 años de prisión por haber asesinado al joven Rodrigo Corzo la madrugada del 28 de junio de 2003. Familiares y amigos estuvieron presente durante la lectura del veredicto en la sala de audiencias que los Tribunales poseen dentro de la Unidad Nº 39 de Ituzaingó. El juicio probó que Solana y Núñez siguieron a Rodrigo que iba en el auto de su padre a la casa de su novia y que sin darle señal alguna, Solana le disparó dos tiros, uno de los cuales atravesó el baúl e ingresó por la espalda en el cuerpo de Rodrigo provocándole la muerte en segundos. Además se probó que Rodrigo no tenía armas y que la pistola calibre 22 que apareció luego en el capot de su auto fue plantada por los policías. María del Carmen Verdú, abogada de Correpi, quien fue patrocinante de la querella por la familia Corzo, comento a Red Eco, respecto de la sentencia: «Uno nunca está conforme porque en definitiva seguimos teniendo un compañero muerto. Pero 16 años es una pena importante. Por lo menos no es el promedio de las penas que habitualmente se dan en los pocos casos de condena que son entre 8, 10 y 11 años. Si bien estuvo lejos de la pretensión de la querella y de la propia Fiscalía, lo cierto es que es Estado tuvo que reconocer a través de tres de sus empleados, los jueces, que otro de sus empleados fusiló a Rodrigo y que un cuarto empleado, el sargento Nuñez, mintió y encubrió el homicidio. Para el caso de Nuñez, chofer del móvil policial que acompañaba esa madrugada a Solana, Verdú había solicitado en su alegato que sea enjuiciado. En lectura de la sentencia quedó planteada la apertura de una nueva investigación respecto de la actuación del sargento, por la comisión de los delitos de encubrimiento y falso testimonio. Núñez presta servicios en la comisaría Las Catonas de Moreno. Narciso Corzo, papá de Rodrigo, se mostró insatisfecho con el fallo de hoy porque toda la instrucción, los testimonios y las pruebas expresaron claramente la responsabilidad de Solana en el asesinato de su hijo. «Los 16 años nunca van a compensar todo el daño que hizo Solana», afirmó.
Recordamos que durante los alegatos del viernes pasado, la Fiscalía y la querella habían solicitado 20 años de prisión para Solana y su abogado defensor había pedido su absolución o la pena mínima para los casos de homicidio simple, que es de 8 años.
Gatillo fácil: 16 años de prisión para el policía que asesinó a Rodrigo Corzo
CORREPI
22.02.07
26noticias.com – 22/02/2007
CONDENADO Gatillo fácil: 16 años de prisión para el policía que asesinó a Rodrigo Corzo Se trata del inspector de la Bonaerense Cristian Solana, quien fue encontrado culpable de “homicidio simple” por el asesinato del joven, cometido en agosto de 2003 en la localidad de Villa Tesei. Un policía bonaerense fue condenado a 16 años de prisión por matar a balazos y por la espalda al joven Rodrigo Corzo, en un caso de «gatillo fácil» cometido en agosto de 2003 en la localidad bonaerense de Villa Tesei, partido de Hurlingham, informaron fuentes de la querella. Se trata del oficial inspector Cristian Solana, a quien el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) número 5 de Morón, lo halló culpable del «homicidio simple» de Corzo, indicó la abogada de la familia de la víctima, María del Carmen Verdú. Según explicó la letrada, el TOC 5 también «ordenó investigar al compañero de Solana, el sargento Ariel Núñez, por falso testimonio» ya que al inicio del juicio el efectivo declaró que Corzo había muerto en un enfrentamiento armado, tiroteo que no nunca fue acreditado. La lectura del fallo del tribunal se llevó a cabo esta mañana, minutos después de las 9, en una sala de audiencias de la Unidad Penal 39 del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) ubicada en Pringles y Acevedo, en Ituzaingó. En la sala estuvieron presentes el padre de Rodrigo, Narciso Corzo, y la hermana de la víctima, Micaela, quienes fueron acompañadas por la abogada Verdú en tanto que Solana no quiso estar presente al momento de la lectura del veredicto. «Desde ningún punto de vista estoy conforme. El caso daba para más y (Solana) merecía más años de cárcel», dijo Narciso, al retirarse de la sala de audiencias. Es que tanto la querella como el fiscalía había solicitado en sus alegatos que el inspector Solana recibiera la pena de 20 años de prisión y señalaron como agravantes el conocimiento que el policía tenía sobre el uso de armas, la preparación recibida en distintos cursos y su especialidad d situaciones de identificación de personas y vehículos en la vía pública. El crimen de Rodrigo Corzo ocurrió el 28 de agosto de 2003 pasadas las 2:30 en el acceso al puente Santa Rosa de Villa Teseo, partido de Hurlingham, cuando el oficial inspector Cristian Solana disparó contra el automóvil en el que viajaba el joven. Luego, Solana indico que vio venir de frente un automóvil que había realizado una maniobra sospechosa por lo que ordenó al sargento Ariel Núñez, que conducía el patrullero, que lo siguiera. Cuando los dos vehículos estaba por ingresar al puente Santa Rosa Solana disparó dos veces contra el auto de Corzo: una de las balas ingresó por el baúl del auto, travesó los asientos y perforó el corazón del joven, quien murió 28 segundos más tarde. Tanto Solana como Núñez dijeron desde el inicio de la pesquisa que desde el auto de Corzo se habían efectuado dos disparos y que, por esa razón, el oficial Solana disparó en otras dos oportunidades. http://www.26noticias.com.ar/newsletterlink.php?idNota=33940
Dieciséis años de prisión para otro «gatillo fácil»
CORREPI
22.02.07
Infobae.com – 22/02/2007
Dieciséis años de prisión para otro «gatillo fácil» La pena recayó sobre Cristian Solana, un policía bonaerense, por el homicidio del joven Rodrigo Corzo. La justicia ordenó además investigar al compañero del ahora condenado «por falso testimonio» El Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) número 5 de Morón encontró culpable del «homicidio simple» de Corzo al inspector, según señaló la abogada de la familia de la víctima, María del Carmen Verdú. Por su parte, Roberto Babington, abogador del imputado, pidió la absolución de Solana y, subsidiariamente, que se lo condenara a una pena menor por exceso en la legítima defensa o en el cumplimiento del deber, o por homicidio culposo por negligencia, o que, en caso de condenarlo por homicidio simple, se le aplicara la pena mínima, precisó la letrada de la Correpi. El juicio a Solana comenzó el lunes de la semana pasada y en esa jornada inicial, el inspector fue comprometido por testigos y un perito balístico que pusieron en duda la excusa de que la víctima disparó contra la policía. En tanto, su compañero de patrullero, Nuñez, defendió al imputado al sostener la cuestionada versión de que la víctima murió durante un enfrentamiento armado. El crimen de Corzo ocurrió el 28 de junio de 2003 pasadas las 2.30 en el acceso al puente Santa Rosa de Villa Tessei, partido de Hurlingham, cuando el oficial inspector Solana disparó contra el automóvil donde se movilizaba el joven. Solana indicó que vio venir de frente un automóvil que había realizado una maniobra sospechosa, por lo que ordenó al sargento Núñez, que conducía el patrullero, que lo siguiera. Cuando los dos vehículos estaban por ingresar al puente Santa Rosa, Solana disparó dos veces contra el rodado conducido por Corzo. Una de las balas ingresó por el baúl del auto, atravesó los asientos y perforó el corazón del joven, quien murió 28 segundos más tarde. Luego del disparo, el auto de la víctima siguió andando en punto muerto hasta que se detuvo a tres cuadras. Tanto Solana como Núñez dijeron que desde el auto de Corzo se habían efectuado dos disparos y, por esa razón, el oficial disparó en otras dos oportunidades.
Gatillo fácil: 16 años de cárcel para un policía
CORREPI
22.02.07
Perfil – 22/02/2007
policía EL CRIMEN DE RODRIGO CORZO Gatillo fácil: 16 años de cárcel para un policía El crimen sucedió el 28 de junio de 2003, Rodrigo Corzo se dirigía a la casa de su novia y en el acceso al puente Santa Rosa de Villa Tasseir, le dispararon de un desde el patrullero. Cristian Solana es el condenado.22. 02.2007 | 10:45 Los familiares de Rodrigo Corzo. El policía que mató al joven fue condenado a 16 años de prisión. Un policía bonaerense fue condenado esta mañana a 16 años de prisión por el homicidio del joven Rodrigo Corzo, cometido el 28 de junio de 2003 en la localidad bonaerense de Villa Tesei, partido de Hurlingham, informaron a Télam fuentes de la querella. Se trata del inspector Cristian Solana, a quien el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) número 5 de Morón lo encontró culpable del «homicidio simple» de Corzo. La abogada de la familia de la víctima, María del Carmen Verdú, ordenó además investigar al compañero del ahora condenado «por falso testimonio», Ariel Nuñez, quien conducía el moveil El crimen de Corzo ocurrió el 28 de junio de 2003 pasadas las 2.30 en el acceso al puente Santa Rosa de Villa Tessei, cuando el oficial inspector Solana disparó contra el automóvil donde se movilizaba el joven. sigue El día del crimen. Luego de trabajar y jugar al fútbol con sus amigos, Rodrigo decide ir a la casa de la novia con el auto de su padre. Cuando llega a la subida del Puente Santa Rosa (Acceso Oeste), comienza a perseguirlo un patrullero. Uno de los policías dispara dos veces por la ventanilla. Una de las balas atraviesa el baúl, el asiento y se incrusta en la espalda de Rodrigo, que muere 28 segundo más tarde. La versión “oficial” es que había otra persona en el auto –y que se arrojó del coche en movimiento–, y que el conductor disparó primero. Dos testigos, conocidos de la policía, lo avalan. Pero la investigación prueba otra cosa: el auto conducido por Corzo tenía las 4 ventanillas cerradas, con lo cual se cae la hipótesis del primer disparo. Rodrigo tenía 27 años, trabajaba en un taller de serigrafía, era técnico mecánico y administrador aduanero, hablaba tres idiomas y se había anotado para estudiar ingeniería.
Policía que mató a un joven recibirá 16 años
CORREPI
22.02.07
Diario Hoy – 22/02/2007
Policía que mató a un joven recibirá 16 años El efectivo fue condenado por matar a balazos y por la espalda a Rodrigo Corzo. El crimen ocurrió el 28 de agosto de 2003 Un policía bonaerense fue condenado hoy a 16 años de prisión por matar a balazos y por la espalda al joven Rodrigo Corzo, en un caso de «gatillo fácil» cometido en agosto de 2003 en la localidad bonaerense de Villa Tesei, partido de Hurlingham, informaron fuentes de la querella. Se trata del oficial inspector Cristian Solana, a quien el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) número 5 de Morón, lo halló culpable del «homicidio simple» de Corzo, indicó la abogada de la familia de la víctima, María del Carmen Verdú. Según explicó la letrada, el TOC 5 también «ordenó investigar al compañero de Solana, el sargento Ariel Núñez, por falso testimonio» ya que al inicio del juicio el efectivo declaró que Corzo había muerto en un enfrentamiento armado, tiroteo que no nunca fue acreditado. La lectura del fallo del tribunal se llevó a cabo esta mañana, minutos después de las 9, en una sala de audiencias de la Unidad Penal 39 del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) ubicada en Pringles y Acevedo, en Ituzaingó. En la sala estuvieron presentes el padre de Rodrigo, Narciso Corzo, y la hermana de la víctima, Micaela, quienes fueron acompañadas por la abogada Verdú en tanto que Solana no quiso estar presente al momento de la lectura del veredicto. «Desde ningún punto de vista estoy conforme. El caso daba para más y (Solana) merecía más años de cárcel», dijo Narciso, al retirarse de la sala de audiencias. Es que tanto la querella como el fiscalía había solicitado en sus alegatos que el inspector Solana recibiera la pena de 20 años de prisión y señalaron como agravantes el conocimiento que el policía tenía sobre el uso de armas, la preparación recibida en distintos cursos y su especialidad d situaciones de identificación de personas y vehículos en la vía pública. El crimen de Rodrigo Corzo ocurrió el 28 de agosto de 2003 pasadas las 2:30 en el acceso al puente Santa Rosa de Villa Teseo, partido de Hurlingham, cuando el oficial inspector Cristian Solana disparó contra el automóvil en el que viajaba el joven. Luego, Solana indico que vio venir de frente un automóvil que había realizado una maniobra sospechosa por lo que ordenó al sargento Ariel Núñez, que conducía el patrullero, que lo siguiera. Cuando los dos vehículos estaba por ingresar al puente Santa Rosa Solana disparó dos veces contra el auto de Corzo: una de las balas ingresó por el baúl del auto, travesó los asientos y perforó el corazón del joven, quien murió 28 segundos más tarde. Tanto Solana como Núñez dijeron desde el inicio de la pesquisa que desde el auto de Corzo se habían efectuado dos disparos y que, por esa razón, el oficial Solana disparó en otras dos oportunidades.
FOTOS DEL DÍA DE ALEGATOS
CORREPI
16.02.07
En los alegatos la defensa de Solana pidió su absolución, nos informaron que la sentencia será leída en la Unidad Penal 39 en Ituzaingó y el Dr. Babington, abogado de Solana, anunció que su defendido no estará presente en la lectura del fallo.
Indignación y dolor:
Yo sabía, a los asesinos los cuida la policía:
En la calle:
Día de alegatos en el juicio por Rodrigo
CORREPI
16.02.07
Red Eco – 16/02/2007
Día de alegatos en el juicio por Rodrigo Se desarrollaron hoy los alegatos en la causa del asesinato de Rodrigo Corzo. La Fiscalía y la querella pidieron 20 años de prisión. El defensor solicitó la absolución o una pena no mayor a 8 años. El próximo jueves a las 9, el Tribunal dictará la sentencia. Fabiana Arencibia-Red Eco Alternativo Morón-Buenos Aires «No estamos en este caso ante la comisión de un delito que simplemente vulnera un derecho individual, aunque en este caso sea tan preciado: el derecho a la vida. El crimen del oficial Solana, en tanto miembro de la policía, es un crimen de Estado y constituye una violación a los derechos humanos. Esta afirmación, señor presidente, es doctrina legal en Argentina, a partir de que la Corte Interamericana de Derechos humanos, órgano jurisdiccional superior a nuestra Corte Suprema, así lo dictaminara en el conocido caso Bulacio. Es sobre un crimen de Estado que vuestras excelencias deberán dictar sentencia. Un crimen en el que un individuo, miembro de una fuerza de seguridad del Estado, mató e intentó ganar la impunidad con los recursos y al amparo de la estructura del Estado. No solo Rodrigo Corzo y su familia fueron víctimas. Es la sociedad, es la humanidad toda que ha resultado agredida por el proyectil que atravesó el corazón de Rodrigo. Solana mató a Rodrigo pero nos agredió a todos. Su mano homicida al apretar el gatillo, fue la mano del Estado». Así finalizó María del Carmen Verdú, patrocinante de la familia Corzo, su alegato en el día de hoy. La abogada de Correpi, dijo durante el desarrollo de sus argumentos finales, que el oficial inspector Cristian Solana sabía perfectamente lo que hacía cuando sacó su arma y disparó contra el auto en el que iba Rodrigo. «Hizo lo que quiso y quiso lo que hizo», afirmó, para luego agregar que no hay ni eximentes ni atenuantes para el policía acusado. En esta misma línea, el Fiscal aseguró previo al alegato de Verdú que sí existen agravantes y que son el hecho de que se trata de un funcionario público, con alta capacitación y que además modificó la escena del crimen. «Lo relatado por Solana, dijo, es una construcción para enmendar lo in enmendable». Ambos pidieron 20 años de prisión por considerar que Solana es autor plenamente responsable del homicidio simple, cometido con arma de fuego, de Rodrigo Corzo. Además la doctora Verdú adelantó en su alegato que van a propiciar el enjuiciamiento del sargento Ariel Horacio Núñez – chofer del móvil policial que acompañaba esa madrugada a Solana – por encubrimiento, por ser cómplice del oficial y por falso testimonio durante este juicio. Antes de comenzar, la defensa se quejó de los insultos y malos tratos del que fue objeto durante este juicio y que mellaron los ánimos (en supuesta alusión a familiares y amigos de Rodrigo que acompañaron los días de las audiencia). En su alegato sostuvo que el accionar de Solana fue como reacción ante el miedo generado por una agresión (haciendo referencia al supuesto disparo que Rodrigo efectuó). «El accionar de Solana posiblemente haya sido imprudente», afirmó. Definió el asesinato como una «controvertida actuación», que si bien «viola el límite legal que le compete», fue en legítima defensa. Manejó básicamente cuatro definiciones en cuanto a la conducta de Solana. Sostuvo que fue en legítimo cumplimiento del deber y en el ejercicio legítimo del derecho de defensa. Para ambos casos pidió la absolución. Habló de culpa y no de dolo. Sin embargo consideró la posibilidad de que el Tribunal decidiera que se trata de un homicidio simple. Ya que existen para la defensa «circunstancias atenuantes» solicitó la pena mínima en este caso que es de 8 años. Como un acto más de cobardía, Solana no estará cuando se lo sentencie. Así lo adelantó hoy su abogado no sin antes decir su frase póstuma: » Pido disculpas a la familia Corzo por su dolor». El Tribunal decidió trasladar la lectura de la sentencia lejos del centro la ciudad de Morón, donde se han movilizado familiares y amigos durante todo el juicio para apoyar a la familia de Rodrigo. La Sala de Audiencias de la Unidad 39, en el barrio San Alberto, Ituzaingó, es el lugar definido. Allí, en una zona descampada, en un ámbito que es penitenciario, donde las requisas para acceder al recinto se manejan con criterios carcelarios, el próximo jueves por la mañana, los tres jueces de este tribunal deberán decidir. Y seguramente, aunque muy lejos, llegarán familiares, amigos, compañeros solidarios. Llegaremos todos nosotros, para quienes la única distancia imposible de recorrer es la que nos separa de Rodrigo.
LECTURA DEL VEREDICTO
CORREPI
16.02.07
Cómo llegar.
El veredicto será leido el jueves 22 de febrero a las 9:00 en la sala de audiencias de la Unidad Penal n° 39 de Ituzaingó, en la calle Pringles, entre San Salvador y Acevedo del barrio San Alberto. CORREPI, Chinaka Murguera y la Coordinadora Antirrepresiva del Oeste dispondrán de micros para llegar al lugar.
DIA CUATRO: LOS ALEGATOS
CORREPI
16.02.07
El viernes desde las 9:00 se escucharon en la sala de audiencias los alegatos de las partes.
El fiscal Patricio Pagani hizo una prolija reconstrucción de los testimonios y pericias incriminantes, y concluyó acusando al oficial Solana por el delito de homicidio simple con varias circunstancias agravantes, entre ellas el uso de arma de fuego y su condición de policía. Coincidiendo en buena medida con lo que luego plantearía la compañera de CORREPI que representa a la familia Corzo, destacó que no hay forma de encuadrar lo actuado por Solana en la legítima defensa o el legítimo cumplimiento del deber, ni tampoco el «exceso» de cualquiera de ellos, y finalmente pidió la pena de 20 años de prisión para Solana, y que se investigue la comisión del delito de falso testimonio por parte del sargento Núñez. Luego nuestra compañera María del Carmen Verdú habló por la familia, detallando cómo ocurrieron los hechos, y haciendo especial hincapié en la maniobra, posterior al asesinato, de los policías Solana y Núñez para dibujar un enfrentamiento donde sólo hubo un fusilamiento. «A contramano de lo que tantas veces sucede, aquí ha quedado claro que la muerte de Rodrigo Corzo fue un fusilamiento, sin que concurran excusas, justificaciones ni atenuante alguno», comenzó la compañera. Sobre el «hallazgo» de un arma en el auto de Rodrigo, sostuvo la abogada de CORREPI: «Dijo el sargento en esta sala que su superior, después de mirar dentro del auto, le gritó “¡Está Limpio!”, ante lo que él salió corriendo hacia la patrulla. Dijo que fue a pedir bomberos, ambulancia, y que bajaran sus superiores. Esta parte tiene por seguro que, además, fue a buscar lo necesario para resolver lo que el oficial le había avisado. El muerto estaba limpio, y había que ensuciarlo. Solana se agarró la cabeza cuando su subordinado dijo esa frase. Núñez se dio cuenta del fallido, y lo trató de arreglar diciendo que es la expresión que usa la policía para referir que en el auto no había otra persona más que el herido, y que éste no estaba en condiciones de atacarlos. Absurdo. Está limpio quiere decir eso, está limpio. Si vamos a hablar de expresiones del argot policial, hablemos de perros, por ejemplo. El arma, generalmente de baja calidad, algo estropeada y producto de algún secuestro no blanqueado, que se planta justamente cuando el muerto, para más datos con un tiro por la espalda, está limpio. Esa Bersa es tan perro que sólo le faltó ladrar en la sala». Finalmente, y enumerando las circunstancias agravantes, en nombre de Narciso y Eli Corzo la compañera pidió que se inicie una nueva causa contra Núñez por encubrimiento y falso testimonio, y que se condene a Solana a 20 años de prisión. Antes de terminar, manifestó: «no estamos en este caso frente a la comisión de un delito que simplemente vulnera un derecho individual, aunque en el caso sea el más preciado, el derecho a la vida. El crimen del oficial Solana, en tanto miembro de la policía, es un crimen de estado, y constituye una violación a los derechos humanos. Esta afirmación es doctrina legal en Argentina, desde que la Corte Interamericana de DDHH, órgano jurisdiccional superior a nuestra Corte Suprema, así lo dictaminara en el caso Bulacio. Es sobre un crimen de estado que este tribunal deberá dictar sentencia, un crimen en el que un individuo, miembro de una agencia de seguridad del estado, mató e intentó ganar la impunidad con los recursos y al amparo del estado. No sólo Rodrigo Corzo y su familia son las víctimas en autos. Es la sociedad, la humanidad toda, la que fue victimizada por el proyectil que atravesó el corazón de Rodrigo. Solana mató a Rodrigo, pero nos agredió a todos, y su mano homicida al apretar el gatillo fue la mano del estado». Afuera de la sala, a pesar de la lluvia y los cada vez más numerosos policías, la militancia antirrepresiva, los compañeros de la Chinaka Murguera, de la Coordinadora Antirrepresiva del Oeste, de CORREPI y los familiares mantenían el cerco al tribunal. Especialmente emotivo fue que Estela Velázquez, mamá de Matías Barzola, estuviera toda la jornada con sus compañeros de CORREPI, cuando ayer nomás despedimos los restos de su marido Julio en el cementerio de Lomas de Zamora. «Acá es donde Julio hubiera querido que yo estuviera», dijo Estela. «No en mi casa, llorando sola».
Seguramente previendo que el día de la sentencia la concurrencia será importante, el tribunal decidió dar lectura al veredicto en al sala de audiencias de la Unidad Penal 39 de Ituazingó, en Pringles y Acevedo.
FOTOS DE LA TERCERA JORNADA
CORREPI
15.02.07
Esperando a Solana:
DIA TRES
CORREPI
15.02.07
Terminaron los testimonios, confirmando cómo ocurrieron los hechos.
En la tercera jornada del debate, varios testigos aportaron pequeños pero importantes detalles para terminar de comprender qué ocurrió en la madrugada del 28 de junio de 2003. El playero de la estación YPF de colectora y Santa Rosa explicó que había un patrullero de la comisaría séptima en el minimercado, que se fueron al recibir un alerta radial. Es obvio que si Núñez y Solana realmente hubieran querido detener el auto de Rodrigo para identificarlo, bastaba con pedirles que lo interceptaran desde el lado contrario del puente. Sin embargo, sólo fueron alertados después que Solana disparó. No mucho aportó el otro empleado de la verdulería en la que el testigo Da Silva, según dijo, «no se le niega una frutita a nadie», sobre todo si viene en patrullero. Finalmente, varios comerciantes de la zona donde quedó parado el Renault 19 de la familia Corzo confirmaron que en el lapso transcurrido hasta que llegaron los móviles de Villa Ariza y Hurlingham, los dos policías Solana y Núñez abrieron las puertas del auto, tanto las de adelante como las de atrás, dando así oportunidad a la manipulación de evidencia, y en especial al plantado del «perro» y de la documentación robada en la riñonera de Rodrigo. El viernes a las 9:00 se escucharán los alegatos de las partes, en primer lugar los abogados de CORREPI que representan a la familia Corzo; luego el fiscal Patricio Pagani, y finalmente el Dr. Roberto Babington, defensor de Cristian Solana. Como ya ocurrió el segundo día, una monumental valla semicircular aisló por completo el acceso al edificio del tribunal del resto de la cuadra, para beneplácito del kioskero y otros comerciantes linderos cuyos clientes no pueden entrar a los negocios. Como si una valla de tres metros de alto fuera insuficiente, se incrementa cada día la cantidad de personal policial de grupos especiales que «guardan» el edificio y bloquean los locales adyacentes. Amontonados entre la valla y la pared de la vereda de enfrente, y ocupando el resto de la cuadra hacia los costados, siguen acompañando las alternativas del juicio los familiares de víctimas de la represión policial organizados en CORREPI, junto a compañeros de la Coordinadora Antirrepresiva Oeste y la Chinaka Murguera, la murga de Rodrigo.
Fue en ese marco de movilización y agite que llegó ayer la noticia del fallecimiento de uno de los compañeros del equipo de familiares, Julio Bárzola, papá de matías, uno de los pibes asesinados en Villa Fiorito por el «Mataguachos» Peloso. Julio había sufrido una embolia durante el primer día del juicio, y estaba internado en el hospital Rivadavia. Hoy jueves lo despediremos en el cementerio de Lomas de Zamora, donde descansará junto a su hijo Matías, y el viernes volveremos a Morón, con Julio en nuestros corazones.
Desorientaciones y huidas
CORREPI
14.02.07
RedEco – 14/02/07
Desorientaciones y huidas Hoy se llevó a cabo la última audiencia testimonial en el juicio por el asesinato de Rodrigo Corso. El viernes los abogados de ambas partes leerán sus alegatos y el Tribunal definirá el día de la sentencia. (Fabiana Arencibia-Red Eco) Buenos Aires- La jornada de hoy estuvo signada por testimonios contradictorios, un abogado defensor desorientado y su defendido huyendo a la salida del Tribunal. El oficial Cristian Alfredo Solana debió esquivar las balas del dolor y las consignas de la bronca. Al igual que lunes y martes, el acusado de asesinar al joven Corso, tuvo que ser escoltado desde la salida del tribunal hasta la camioneta policial que lo traslada, en medio de los objetos que le arrojaron los familiares y amigos de Rodrigo. En la jornada declararon seis personas. Los testimonios fueron contradictorios como muchos de los que se escucharon durante este juicio. Pero entre el fiscal y la abogada de la familia Corso, fueron dejando en evidencia las contradicciones de varios de los que declararon. Por su parte la defensa trató de probar que el «operativo» realizado ese día fue según las normas que deben cumplirse en estos casos: informar por radio de la existencia de un sospechoso y darle señales de que lo están siguiendo a través del encendido de la sirena y las balizas de móvil policial. «Este dato es importante para la defensa, para probar que hubo un aviso de parte del patrullero, que se distinguió, como para determinar que hubo una persecución. Esto es lo que ellos pretenden sostener», comentó a Red Eco Silvia Góngora, abogada de Correpi. Sin embargo en casi lo único que coincidieron todos los testigos fue en que el auto de Rodrigo iba despacio, con el motor acelerado, y que nunca estuvo a una distancia mayor a 60 metros del móvil policial. A modo de síntesis de estos tres días de testimonios, la abogada manifestó que «Para nosotros fue favorable el hecho de aquellos testigos que se presentaron espontáneamente y destacaron la poca velocidad que llevaba el vehículo (de Rodrigo) cuando vieron aparecer al patrullero». Esto aporta un elemento importante para descartar que el joven estaba huyendo de la persecución policial. Ayer, había declaró el sargento Ariel Horacio Núñez, cómplice del homicidio. Sobre su supuesto vértigo, explicó que al subir el puente «sufrió sudoración y palpitaciones» por eso tuvo que mirar hacia el pavimento. Insistió con que desde el Renault hubo disparos hacia el patrullero, aunque dijo que no los vio. Nunca se le pidió al conductor del auto que se detuviera. Como dijo Núñez «al ver el patrullero, se interpreta que tiene que parar». La abogada María del Carmen Verdú afirmó a Red Eco que «en general, quedó absolutamente comprobado que esa noche hubo solamente disparos policiales y que con posterioridad a que el auto se detuviese con Rodrigo ya muerto, hubo algún tipo de actividad de los dos policías, Solana y Nuñez, sobre el auto antes de que llegara el resto del personal policial. Esto fue ratificado por los propios policías que ven sobre el capot del auto la pistola y la riñonera supuestamente incautadas dentro del Renault (y que después en las actas aparecen como si esa diligencia se hubiese hecho en presencia de los testigos recabados con posterioridad y por el personal que llegó luego). Solo esos dos hechos acreditan por un lado el homicidio y por el otro lado el encubrimiento», afirmó la abogada de Correpi. El abogado defensor pidió un día para preparar su alegato, con el argumento de que los testimonios orales de estos tres días han traído elementos nuevos para su análisis. Sin embargo los motivos reales fueron sintetizados por la doctora Verdú en cinco palabras: «Porque algo tiene que inventar».
Chofer de móvil defiende a policía acusado por «gatillo fácil»
CORREPI
14.02.07
Diario Perfil, 14-02-2007
El chofer del patrullero y compañero del policía que está siendo juzgado como imputado del asesinato de Rodrigo Corzo en un presunto caso de «gatillo fácil» ocurrido en 2003, defendió al imputado al sostener la cuestionada versión de que la víctima murió durante un enfrentamiento armado. Se trata del sargento Ariel Horacio Núñez, quien declaró hoy en la segunda jornada del juicio por la muerte de Corzo, que se realiza desde ayer en el Tribunal Oral Criminal (TOC) 5 de Morón, integrado por los jueces Carlos Thompson, Susana de Carlo y Angélica Parera. Núñez conducía el patrullero desde el cual la madrugada del 28 de junio de 2003 su compañero del ex Comando de Patrullas de Hurlinghan y ahora imputado, oficial inspector Cristian Alfredo Solanas, disparó contra el auto de Corzo y mató al joven de 27 años. Al narrar el episodio, Núñez mantuvo la versión que dio durante la instrucción y que coincide con la del imputado, es decir, que su compañero disparó porque a ellos les dispararon. Núñez dijo que comenzaron a perseguir el Renault 19 gris que manejaba Corzo porque giró bruscamente al ver el patrullero. Al ser preguntado por la abogada querellante, María del Carmen Verdú, de la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI), de qué manera le avisarona a Corzo que se detenga, Núñez respondió que venían con una baliza puesta, que luego puso otra y a las cuatro cuadras prendió la sirena, algo que ningún testigo escuchó. Además, Núñez dijo que le «hizo juego de luces», pero reconoció que no dieron la voz de alto por el altoparlante ni se dieron a conocer como policías «porque era obvio». El policía que por este hecho actualmente está trabajando en tareas administrativas en la comisaría Las Catonas de Moreno pero nunca fue detenido, explicó que luego de haberlo perdido de vista por un instante, volvieron a ver el auto sospechoso y a la par del coche a un hombre con campera que salió corriendo. Luego, el policía mencionó su problema de vértigo a las alturas por el cual siempre fue cuestionado, ya que era chofer de un patrullero y tenía una licencia para conducir cualquier vehículo de emergencias. Durante la instrucción Núñez había asegurado que al momento de subir al puente Santa Rosa de Villa Tessei cerró los ojos y aceleró y que por eso no pudo ver nada, pero hoy se rectificó y dijo que en realidad clavó la vista en la línea divisoria de los carriles. Nuñez dijo que, a pesar de no ver de dónde venían, escuchó «dos detonaciones» y que su compañero le dijo «cubrite» y disparó dos veces contra el auto que perseguían. Luego contó que se bajó del patrullero en apoyo de Solanas, que vieron a Corzo muerto sobre el volante y que él se encargó de avisar por radio que habían tenido «una persecución con un abatido». Respecto al secuestro del arma que presuntamente llevaba Corzo, Núñez dijo que él se encargó de buscar dos testigos y que la pistola calibre 22 fue hallada en el interior del Renault 19. Lo curioso es que otros dos policías que declararon en el juicio y fueron los primeros en llegar en apoyo de Solanas y Núñez, aseguraron hoy que el arma estaba apoyada en el baúl. «Con esto quedó demostrado que armaron la escena y colocaron la pistola dentro del auto cuando trajeron los testigos», dijo la abogada Verdú. En el debate no se cuestiona que Solanas mató a Corzo de un balazo en la persecución, pero mientras el policía señala que desde el auto de la víctima efectuaron dos disparos, la familia sostiene que fue un caso de «gatillo fácil» y que en realidad el oficial «plantó» un arma para fabricar dicho enfrentamiento. Respecto a este punto, un remisero complicó ayer la versión policial al asegurar que vio el momento en que los dos policías del patrullero, entre ellos Solanas, se acercaron al auto de Rodrigo, abrieron la puerta del acompañante y luego escuchó un disparo. Para Verdú, éste fue el momento en que los policías, al darse cuenta de que habían matado a un inocente, le plantaron una pistola calibre 22 y la dispararon para simular el enfrentamiento. Durante su alegato del próximo viernes, la abogada de la CORREPI probablemente pedirá la detención de Núñez ya que lo acusará de ser cómplice y de falso testimonio. Solanas llegó al juicio preso y acusado de homicidio simple, mañana en los tribunales de San Martín 123 de Morón se escucharán los últimos ocho testigos y el viernes los alegatos de las partes.
FOTOS DE LA SEGUNDA JORNADA
CORREPI
14.02.07
En el segundo día de juicio los tribunales estaban vallados, vino el COE a cuidar a Solana y declaró Núñez, cómplice del asesinato de Rodrigo.
¡Asesinos!
El operativo que los cuida:
Otros compañeros víctimas del disciplinamiento social:
¡Rodrigo presente!
DIA DOS: EL MURO AZUL DE MENTIRAS
CORREPI
13.02.07
En la segunda jornada desfilaron por la sala varios policías, entre ellos el sargento Núñez, cómplice del homicidio. Saltaron a la luz contradicciones y mentiras evidentes que en nada ayudaron a la posición de la defensa del imputado.
El plato fuerte del día fue el testimonio de Ariel Horacio Núñez, el sargento que manejaba el patrullero en el que iba el oficial Solana. A preguntas del fiscal, contó su versión de la «persecución», que, explicó, comenzó en un barrio «conflictivo», en referencia a Villa Tesei, cuando avistaron un auto que «al verlos dobló en forma brusca». Según el sargento, se reforzó su sospecha porque el auto se desplazaba en zig zag, esquivando las calles de tierra -nada más natural para quien conoce el barrio y prefiere circular sobre pavimento-. Aunque lo omitió en su primera exposición de los hechos, Núñez terminó admitiendo que se había hecho amigo del encargado de la verdulería de la esquina de Gaona y la colectora, al comienzo del puente Santa Rosa, al que incluso había aconsejado por problemas «familiares con la señora», y que en agradecimiento el verdulero «le hacía buen precio» en la mercadería. Es el testigo Da Silva, que cuando declaró ayer negó conocer a los policías, a los que prestó el indudable servicio de ser el único que escuchó disparos que no fueron los del patrullero. El supuesto segundo individuo que según Núñez se habría arrojado del auto con una campera inflable azul fuerte ahora se convirtió en alguien que corría a la par del auto, alejándose de él, con campera azul o verde. No pudo explicar por qué siguieron al auto en lugar de ir tras la persona que de forma tan extraña se escapaba del lugar. Tampoco pudo dar razones de por qué no encendió el sistema de rastreo (AVL) de los patrulleros ni por qué no avisó por radio que les estaban disparando, de forma de alertar otros móviles que se acercaban. Sobre su ya famoso vértigo, el sargento explicó que al subir el puente sufrió sudoración y palpitaciones, por lo que fijó la vista en el pavimento hacia la parte media de la calzada, y no miró hacia la derecha, donde estaba «el vacío». Insistió con que desde el Renault hubo disparos hacia el patrullero, aunque dijo que no los vio. Poco verosímil resultó el relato de una «persecución» durante la cual no hubo jamás una distancia de más ni de menos de 50 o 60 metros entre perseguidor y perseguido, no se superaron los 50 o 60 km. por hora, ni se pidió nunca al conductor del auto que se detuviera, ya que como dijo Núñez «al ver el patrullero, se interpreta que tiene que parar». Finalmente, y respecto del hallazgo de un arma en el auto que conducía Rodrigo, dijo bajo juramento que convocó a dos muchachos que estaban en la esquina de Santa Rosa y Zabala en cuya presencia, ya llegados al lugar los policías de Villa Ariza y Hurlingham, dijo que se abrió el auto y se encontró la pistola. Sus dichos fueron puestos en duda por los testigos del supuesto secuestro, que dijeron que hubo un largo rato durante el cual los dos policías se quedaron solos cerca del auto antes de que los convocaran para presenciar su apertura, y fundamentalmente por el testimonio de los dos policías de Villa Ariza, el jefe de servicio y el de judiciales, que cuando llegaron al lugar encontraron a Solana y Núñez solos con Rodrigo muerto, y sobre el capot del auto, la pistola y la riñonera. Los operadores de radios del Comando Patrullas de Hurlingham y de la Departamental Morón afirmaron que escucharon dos modulaciones de Núñez en un intervalo de pocos minutos: la primera anunciando un «seguimiento», la segunda dando cuenta de su terminación, con un abatido. De que les dispararan en el medio, nada. En uno de los registros, en cambio, se consignó que un auto había colisionado y había un herido. El comisario y el subcomisario del comando (hoy ambos capitanes) explicaron que si personal policial es atacado con disparos debe comunicarlo por radio para no poner en peligro a los que se están acercando en apoyo. Otros policías contaron que por radio se habló de dos NN dados a la fuga vestidos con ropa oscura, a los que por largo tiempo buscaron por el barrio. En resumen, una jornada que dejó en descubierto que todo lo que se escribe en los libros policiales puede ser puesto en duda. Núñez, antes de ser retirado del edificio del Tribunal en medio de un descomunal operativo del GAD (Grupo de Apoyo Departamental), con escudos de chapa y uniforme de combate, se quejó amargamente por el trastorno de ansiedad y la fobia social que sufre desde el homicidio de Rodrigo por culpa de los escraches, las marchas y los afiches que mencionan su participación en el encubrimiento.
Otro grupo especial de la bonaerense, el COE (Comando de Operaciones Especiales) fue el encargado de sacar del recinto al oficial Solana, sin que semejante despliegue salvara al camión de los tomatazos y consignas de los familiares que durante todo el día montaron guardia frente al Tribunal, a pesar del vallado semicircular con el que trataron de mantenernos alejados.
Policía acusado de gatillo fácil comprometido por testigos
CORREPI
13.02.07
La Capital On Line – 13/02/07
Buenos Aires.- El juicio que se le sigue a un policía bonaerense acusado de asesinar a Rodrigo Corzo, de 27 años, en un presunto caso
de gatillo fácil ocurrido en 2003, continua esta mañana con la
declaración del compañero del imputado. El sargento Ariel Nuñez, chofer del patrullero y compañero del acusado Cristian Solana al momento del hecho que se juzga, declarará desde las 9 ante los integrantes del Tribunal Oral Criminal 5 (TOC) de Morón. Solana fue comprometido ayer por testigos y un perito balístico que pusieron en duda la excusa de que la víctima disparó contra la policía, informaron fuentes judiciales. Un empleado aseguró que vio el momento en que los dos policías del patrullero, entre ellos Solanas, se acercaron al auto de Rodrigo, abrieron la puerta del acompañante y luego escuchó un disparo. Para Verdú, éste fue el momento en que los policías, al darse cuenta de que habían matado a un inocente, le plantaron una pistola calibre 22 y la dispararon para simular el enfrentamiento. Otra empleada de la remisaría también sostuvo que los vidrios del auto de Rodrigo, un Renault 19 gris, estaban cerrados, con lo cual se descarta la versión policial de que el conductor del auto les disparaba sacando el brazo por la ventanilla. Además, un perito balístico oficial descartó la posibilidad de que desde la pistola calibre 22 encontrada en el auto de Rodrigo se puedan efectuar dos disparos consecutivos, como dijeron los policías, ya que, explicó, el arma se traba. Durante la instrucción, Núñez declaró que no vio nada porque durante el seguimiento del auto de Corzo estaban por subir a un puente y, como él sufre de vértigo, cerró los ojos y aceleró. El crimen de Corzo ocurrió el 28 de junio de 2003 pasadas las 2.30 en el acceso al puente Santa Rosa de Villa Tessei, partido de Hurlingham, cuando el oficial inspector Solana disparó contra el automóvil donde se movilizaba el joven. Solana indicó que vio venir de frente un automóvil que había realizado una maniobra sospechosa, por lo que ordenó al sargento Núñez, que conducía el patrullero, que lo siguiera. Cuando los dos vehículos estaban por ingresar al puente Santa Rosa, Solana disparó dos veces contra el rodado conducido por Corzo. Una de las balas ingresó por el baúl del auto, atravesó los asientos y perforó el corazón del joven, quien murió 28 segundos más tarde. Luego del disparo, el auto de la víctima siguió andando en punto muerto hasta que se detuvo a tres cuadras. Tanto Solana como Núñez dijeron que desde el auto de Corzo se habían efectuado dos disparos y, por esa razón, el oficial disparó en otras dos oportunidades. (Télam).-
FOTOS DE LA PRIMERA JORNADA
CORREPI
12.02.07
Algunas imágenes del primer día del juicio
Eli, mamá de Rodrigo, hace declaraciones a la prensa:
Asesino en el banquillo:
Narciso, papá de Rodrigo, declarando:
Eli y Micaela Corzo:
La movida en la puerta del tribunal:
Protección para un asesino:
Un perito y dos testigos complicaron a un policía juzgado por matar a un joven en Villa Tesei
CORREPI
12.02.07
CLARIN DIGITAL, 12-02-2007
El oficial Cristian Solanas está acusado de haber matado a balazos a Rodrigo Corzo, en junio de 2003. La familia de la víctima asegura que el agente plantó un arma para simular un enfrentamiento. Un perito balístico puso en duda la versión del sospechoso, quien dijo que desde el auto del joven se efectuaron dos disparos. Dos testigos y un perito balístico complicaron hoy la situación de un policía bonaerense que está siendo juzgado en los tribunales de Morón por el crimen de Rodrigo Corzo, un joven de 27 años muerto a balazos en un presunto caso «gatillo fácil» en la localidad de Villa Tesei, el 28 de junio de 2003. El acusado, el oficial inspector Cristian Alfredo Solanas, quien se desempeñaba en el comando de Patrullas de Hurlingham, fue comprometido por tres testimonios que pusieron en duda la versión de que la víctima disparó contra la policía. Ante el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 5 de Morón, el fiscal Patricio Pagani y la abogada querellante María del Carmen Verdú, de la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI), acusaron hoy al policía de homicidio simple en circunstancias agravantes, y de ser hallado culpable, Solanas podría ser condenado a entre 8 y 25 años de prisión. La defensa planteó que el acusado cometió un exceso en la legítima defensa o en todo caso, el legítimo cumplimiento del deber. Solanas mató a Corzo de un balazo durante una supuesta persecución. El policía sostiene que desde el auto de la víctima se efectuaron dos disparos, pero la familia asegura que en realidad el oficial «plantó» un arma para simular un tiroteo. En cuanto al presunto enfrentamiento, dos testigos que trabajan en una remisería desmintieron al policía. Un empleado aseguró que vio el momento en que los dos agentes del patrullero, entre ellos Solanas, se acercaron al auto de Rodrigo, abrieron la puerta del acompañante y luego escuchó un disparo. Para Verdú, éste fue el momento en que los policías, al darse cuenta de que habían matado a un inocente, le plantaron una pistola calibre 22 y la dispararon para simular el enfrentamiento. Otra empleada de la remisería, también sostuvo que los vidrios del auto de Rodrigo, un Renault 19 gris, estaban cerrados, con lo cual quedaría descartada la versión de que el conductor del auto disparaba contra los policías sacando el brazo por la ventanilla. Además, un perito balístico oficial descartó la posibilidad de que, con la pistola calibre 22 encontrada en el auto de Rodrigo, hayan podido efectuarse dos disparos consecutivos, como dijeron los agentes, ya que, explicó, el arma se traba. Mañana declarará el sargento Ariel Horacio Núñez, quien conduciía el patrullero en el que iba Solanas. Durante la instrucción, Núñez declaró que no vio nada porque durante el seguimiento del auto de Corzo estaban por subir a un puente y, como él sufre de vértigo, cerró los ojos y aceleró. El crimen de Corzo ocurrió la madrugada del 28 de junio de 2003, en el acceso al puente Santa Rosa de Villa Tessei, partido de Hurlingham. Solana disparó contra el auto del joven. Solana indicó que vio venir de frente un vehículo que había realizado una maniobra sospechosa, y entonces le ordenó al sargento Núñez que lo siguiera. Cuando los dos autos estaban por entrar al puente Santa Rosa, el acusado disparó dos veces contra el vehículo de Corzo. Una de las balas entró por el baúl, atravesó los asientos traseros y perforó el corazón del joven matándolo. Luego del disparo, el auto de la víctima siguió su marcha en punto muerto. Recién se detuvo a las tres cuadras. Solana y Núñez dijeron que desde el auto de Corzo se habían realizado dos disparos y, por esa razón, el oficial respondió la supuesta agresión a los balazos. Otros cuatro testigos declararon ante la fiscal de Morón, Rita Bustamante, y desmintieron lo dicho por los policías, al sostener que sólo escucharon dos disparos.
MORÓN | PRIMERA AUDIENCIA DEL JUICIO ORAL
CORREPI
12.02.07
INFOREGION, 12-02-2007
A CUATRO AÑOS DEL HOMICIDIO Juzgan a un policía por «gatillo fácil» Esta mañana comenzó el juicio oral y público por el asesinato de Rodrigo Corzo, en los tribunales de Morón. El imputado por el hecho es un miembro de la fuerza de seguridad bonaerense, quien está acusado de dispararle al joven y luego simular un enfrentamiento. La familia del joven asesinado hace cuatro años continúa reclamando justicia. El juicio oral y público contra el oficial de la Policía Bonaerense Cristian Alfredo Solanas por el asesinato a balazos al joven Rodrigo Corzo el 28 de junio de 2003, comenzó a las 9 en los tribunales de Morón. La víctima fatal tenía 27 años cuando fue presuntamente agredida por Solanas mientras cruzaba un puente del acceso Oeste. Según las pericias, uno de lospryectiles atravesó el baúl y los dos asientos y se incrustó en la columna vertebral de Corzo, quien murió en el acto. Para el fiscal y la familia del joven, el acusado intentó simular un enfrentamiento y le «plantó» un arma ya gatillada, además de documentación de un auto robado. Solana circulaba en un míovil policial del Comando de Patrullas de Hurlingham, acompañado por el sargento Ariel Horacio Núñez, quien se presentará hoy en el juicio como testigo. En su declaración indagatoria Núñez declaró que al producirse los disparos no estaba mirando porque «como sufre de vértigo, al subir el puente de la autopista tomó coraje, cerró los ojos y aceleró». A Solanas se lo acusa de homicidio simple y podría ser condenado a entre 8 y 25 años de prisión. La familia de Rodrigo pidió que Solanas “se pudra en la cárcel” El hermano del joven asesinado a balazos en 2003 cuando tenía 27 años, pidió justicia «no sólo por nosotros -el grupo familiar- sino por la comunidad», y agregó que quiere la pena máxima para el policía bonaerense acusado de cometer el crimen. El juicio oral comenzó esta mañana, a las 9, en los tribunales de Morón. La Madre de Rodrigo expresó su dolor al revivir el crimen. El juicio oral y público contra el oficial de la Policía Bonaerense Cristian Alfredo Solanas, acusado de asesinar a balazos al joven Rodrigo Corzo el 28 de junio de 2003, comenzó a las 9 en los tribunales de Morón y el hermano la víctima fatal pidió “justicia”. “Nosotros queremos que se haga justicia y como familia nosotros queremos que se pudra en la cárcel.” El joven asesinado tenía 27 años cuando fue presuntamente agredida por Solanas mientras cruzaba un puente del acceso Oeste. Según las pericias, uno de los proyectiles atravesó el baúl y los dos asientos y se incrustó en la columna vertebral de Corzo, quien murió en el acto. El padre de Rodrigo aseguró que necesita “justicia”. “No sólo por nosotros sino por la comunidad”, agregó el hombre. Por su parte, la madre del joven sostuvo que “es muy difícil perder un hijo cuando uno lo crió y lo cuidó con tanto compromiso”. A su vez, la hermana expresó se sentimiento de “que se sepa toda la verdad”. “El único pecado de Rodrigo era salir tarde a visitar a la novia y parece que al oficial Solanas eso no le gustó e intentó jugar tiro al blanco con la espalda de mi hermano”, agregó la chica. Tanto para el fiscal como para la familia del joven, el acusado intentó simular un enfrentamiento y le «plantó» un arma ya gatillada, además de documentación de un auto robado. A Solanas se lo acusa de homicidio simple y podría ser condenado a entre 8 y 25 años de prisión.
DÍA UNO
CORREPI
12.02.07
Primera jornada del juicio: los lineamientos de las partes, los primeros testigos y la verdad que se va develando.
A las 9:30 de la mañana los jueces Carlos Thompson, Susana De Carlo y Angélica Parera entraron a la sala de audiencias y comenzó el juicio oral contra Cristian Alfredo Solana, 34 años, el oficial inspector de la policía bonaerense que coronó su brillante foja de servicios con el fusilamiento de Rodrigo Corzo (27) en la madrugada del 28 de junio de 2003. De un lado de la estrecha sala, el fiscal Patricio Pagani, y las abogadas de CORREPI María del Carmen Verdú y Silvia Góngora, patrocinantes de los padres de Rodrigo. Del otro, el imputado, de simbólica camisa negra, junto a su novísimo defensor, el conocido Dr. Roberto Babington, que hace sólo días reemplazó al no menos notorio Dr. Víctor Stinfale. Nunca nos vamos a explicar de dónde salen los recursos de los policías para pagar semejantes defensas de lujo, salvo que se trate, como en nuestro caso, de compromiso militante, sólo que a la inversa. El fiscal y los particulares damnificados coincidieron en sus lineamientos para el debate: ambos anunciaron que van a probar que en aquella fría y húmeda madrugada el oficial Solana mató a Rodrigo de un tiro en la espalda, sin que concurra excusa, justificación ni atenuante alguno para una conducta que calificaron como homicidio. La defensa alegó el legítimo cumplimiento del deber y la «obligación natural» (¿?) del policía de «reprimir el delito», aunque subsidiariamente dejó planteada la posibilidad de un «exceso». Suena familiar la palabrita. El primer testigo fue el papá de Rodrigo, Narciso, que comenzó su relato visiblemente emocionado pero firme, contando que ese día su hijo salió como de costumbre de trabajar a las 22:00, que como era viernes fue a jugar al fútbol con sus compañeros de oficina, y después de pasar por su casa para bañarse se fue, también como siempre, en el auto de la familia, hacia la casa de su novia Florencia. Aunque el llanto lo quebró varias veces, Narciso Corzo hizo la semblanza de Rodrigo, de su familia, de los proyectos truncos, y después de pedir al tribunal que fuera profesional en el análisis de los hechos, cerró diciendo «A Rodrigo me lo mataron dos veces, una cuando le dispararon cobardemente por la espalda, la segunda cuando me mintieron diciendo que había sido un enfrentamiento». Luego declaró Florencia, la novia de Rodrigo, que corroboró el relato de Narciso, y dio precisiones sobre el camino que siempre hacían de una casa a la otra, demostrando que no hubo nada diferente esa noche, salvo la presencia homicida de los policías. «Yo era ingenua», dijo la chica. «Creía que la policía estaba para cuidarnos». Fundamental resultó el testimonio del perito balístico Miguel Angel Agudo, que explicó el estado defectuoso de la pistola 22 que los policías «encontraron» en el auto de Rodrigo, y con la que, dicen, les hizo dos disparos seguidos. El arma, de mala calidad como todo «perro» (no se usa un arma buena para plantarla) tiene un desgaste en la uña extractora que hace que las vainas se encasquillen después de dispararlas, de forma tal que para hacer un segundo disparo es necesario desarmarla, sacando el cargador y pasando una baqueta por el caño, de forma que la vaina se destrabe y un nuevo proyectil pueda subir a la recámara. Una operación que lleva un buen rato y requiere las dos manos, imposible de realizar mientras se maneja un auto. La médica que practicó la autopsia no dejó dudas sobre el mecanismo de la muerte y la trayectoria del proyectil, que ingresó por la espalda, entre la 7ª y 8ª vértebras dorsales, y después de atravesar pulmones y corazón quedó alojada en el lateral del tórax. Finalmente, tres testigos presenciales que estaban en diversos lugares cerca del puente Santa Rosa explicaron que vieron el auto con sus vidrios cerrados, descartando así la versión policial de los disparos desde el Renault. Uno de ellos vio que al detenerse el auto con Rodrigo ya muerto, uno de los policías se acercó y abrió la puerta del acompañante, momento en el que escuchó una detonación de bajo calibre. Seguramente fue el disparo del «perro», para justificar después que el arma había sido disparada. Otro afirmó que escuchó sólo dos disparos sobre el puente, ambos provenientes de la ventanilla del acompañante de la camioneta policial, donde iba Solana. Y aseguró que la misma camioneta policial se había detenido unos minutos antes en una verdulería donde cargó mercadería. Casualmente el verdulero, único testigo que no escuchó los disparos policiales y en cambio dijo que provenían del auto -al que sin embargo no veía- terminó admitiendo que su patrón tiene un arreglo con las patrullas que recorren la zona para que vigilen su comercio, y que es frecuente que los policías le pidan «alguna frutita», y que suele darles «una manzana o una banana, porque eso no se le niega a nadie»… El tribunal se negó a incorporar como prueba el sumario administrativo seguido por el Ministerio de Seguridad, a instancias de la familia Corzo, para determinar si el chofer del patrullero, el sargento Núñez, sufre como lo afirmara en la instrucción de vértigo, por lo que al subir al puente del Acceso Oeste cerró los ojos y aceleró, de modo que no vio nada. La jornada de mañana se abrirá con su testimonio. También declararán los policías de Hurlingham, Morón y Villa Ariza que llegaron al lugar después del homicidio. Solana permaneció silencioso en la sala todo el debate, excepto cuando promediaba el testimonio de Narciso Corzo y se profundizaba su intensidad. Allí lo acometió una súbita indisposición que lo obligó a salir hacia el toilette. Nada silenciosa estuvo la calle, con medio centenar de familiares de víctimas de la represión policial y militantes de CORREPI, de la Coordinadora Oeste y de la Chinaka Murguera, que cubrieron de banderas y pancartas la intersección de San Martín y Rivadavia, ocupando toda la cuadra hasta que terminó la audiencia. Ruidosamente despidieron al camión del servicio penitenciario que trasladó al policía a su lugar de detención, no sin antes pintarle en el costado «Solana Asesino». La nota de color la dio el policía Héctor Abraham, que era el jefe de calle de la comisaría de Villa Ariza y participó en las diligencias preliminares de la causa. Entró a la sala esposado, porque el hombre hoy está preso, acusado de extorsión y amenazas.
