Empezó como tantos otros golpes militares, con tropas en la calle, con violencia en los rostros de los insubordinados, con balazos a granel frente al objetivo acordado, con patadas en las puertas, gritos destemplados para infundir terror, vidrios y muebles rotos, y por último con un secuestro, como los tantos que hicieron los milicos latinoamericanos en los 60-70.
TR-Honduras
Empezó como tantos otros golpes militares, con tropas en la calle, con violencia en los rostros de los insubordinados, con balazos a granel frente al objetivo acordado, con patadas en las puertas, gritos destemplados para infundir terror, vidrios y muebles rotos, y por último con un secuestro, como los tantos que hicieron los milicos latinoamericanos en los 60-70.
