Las claves
Óscar Puente aprovecha la crisis de incendios para definir un perfil distintivo y posicionarse como un referente dentro del sanchismo, actuando en abierta confrontación con el PP.
El ministro de Transportes responsabiliza al PP del desmantelamiento de los servicios públicos y rechaza la propuesta de un pacto de Estado por la emergencia climática, calificándola de ingenua.
Puente capitaliza el vacío de liderazgo bajo Pedro Sánchez para emerger como una voz combativa dentro del PSOE, diferenciándose del estilo conciliador del presidente.
Aunque el Gobierno prometió el mayor despliegue antiincendios jamás realizado, en realidad cuenta solo con siete aviones, la mayoría anticuados, y los nuevos vehículos no arribarán hasta 2028.
Mientras Pedro Sánchez se dedica a visitar centros de mando avanzados y realiza apariciones públicas para solicitar «unidad» y un Pacto de Estado frente a la emergencia climática, incluso bajo abucheos, Óscar Puente opta por utilizar la crisis de incendios para definir su propio perfil.
Este lunes, el ministro de Transportes lanzó duras críticas al PP mediante un extenso vídeo en su cuenta de X, presentándose efectivamente como defensor del sanchismo en un momento en que existe un vacío de liderazgo bajo el presidente.
«Tengo derecho a levantar la voz, algunos no estamos dispuestos a permanecer en silencio«, afirma Puente. Este vacío es su punto de partida.
El fracaso electoral de María Jesús Montero en Andalucía, la imputación múltiple a José Luis Rodríguez Zapatero, los peores resultados históricos de Pilar Alegría en Aragón, la investigación por corrupción a Santos Cerdán que llevó a su paso por prisión, y la condena a la antigua mano derecha, José Luis Ábalos, han desarticulado el círculo de poder de Pedro Sánchez.
Detrás del líder no hay sucesores visibles. Entre otros motivos, porque Félix Bolaños, a pesar de su influencia en Moncloa, actúa con timidez, y Óscar López no logra generar atracción ni credibilidad suficiente para unir fuerzas en Madrid.
En la práctica, el presidente carece de un número dos claro y de un heredero plausible. Aunque es indudable que se presentará a las próximas elecciones, existe un espacio que Puente ha decidido ocupar.
Así, no solo se sitúa como guardián de los fundamentos del sanchismo y como opositor al PP, sino también asumiendo el papel de cobertura agresiva que en estos días su propio líder ha dejado vacante.
«Proponer un pacto al PP es de una ingenuidad intolerable», afirma el ministro. «Un partido que no pacta ni siquiera para obtener fondos», añade, refiriéndose a la negativa de las Comunidades Autónomas gobernadas por el PP a aceptar un modelo de financiación autonómica que favorece a Cataluña por encima de otras regiones.
Sánchez encarna al Estado
En su vídeo sobre los incendios, el ministro rechaza la idea de “rebajar el tono” o “aplazar el debate”. Sostiene que «es precisamente cuando el monte arde cuando hay que abrirlo», para confrontar a la derecha con «sus contradicciones, sus limitaciones y sus decisiones».
Puente intenta vincular la política fiscal de las autonomías gobernadas por el PP con una Emergencia nacional que afecta a Madrid, Castilla y León y Comunidad Valenciana, tanto como a Castilla-La Mancha, gobernada por el PSOE de Emiliano García-Page.
Por un lado, olvida el ministro que la misma emergencia, o incluso peor, está devastando decenas de miles de hectáreas en la Gironda francesa, donde más de 200.000 personas han sido evacuadas en los alrededores de Burdeos… y donde no gobierna el PP, sino que el consejo departamental está presidido por el socialista Jean-Luc Gleyze desde 2015.
Por otro lado, responsabiliza Puente al PP de reducir impuestos a los más ricos, como motivo por el que se han desmantelado los servicios públicos. Afirma que la UME se ha convertido en el único «apagafuegos» para estas Comunidades Autónomas, que necesitan solicitar apoyo al Estado.
Precisamente ese Estado, encarnado en Sánchez, es señalado inmediatamente, alegando que «persiguen a su familia», en alusión a la condena al hermano del presidente y al inminente procesamiento de su esposa.
Un pacto que quedó en palabras
El contraste con la forma de proponer el pacto de Sánchez resulta evidente, más allá de que el discurso presidencial también pueda calificarse de voluntarista. Pues desde que se anunció hace un año, tras los incendios en Castilla y León y Ourense, no se ha avanzado nada.
Mientras el presidente posaba con Isabel Díaz Ayuso y Juanfran Pérez Llorca solicitando «unidad» y «coordinación», Puente eligió posicionarse como el ministro incendiario del enfrentamiento ideológico, dentro de un reparto de papeles.
El Pacto de Estado por la Emergencia climática que Sánchez presenta como solución fue anunciado hace más de un año. Sin embargo, su vicepresidenta climática, Sara Aagesen, no ha organizado reuniones con las Comunidades Autónomas, «que son las competentes», como recuerda Puente, ni ha llevado el texto al Congreso.
No obstante, en mayo ambos prometieron «el mayor despliegue antiincendios de la historia».
Se anunciaron diez aviones disponibles, pero a principios de julio el Gobierno pidió disculpas a las CCAA, reconociendo que solo hay siete aparatos operativos, la mayoría con más de 40 años de antigüedad, y que los cuatro nuevos prometidos para 2024 no llegarán hasta 2028.
Este desfase entre el relato y los hechos es lo que Moncloa intenta ocultar, tratando de atribuir la responsabilidad al PP y transformando el diagnóstico de los populares —que acusan a Sánchez de vender un pacto verbal sin acciones concretas— en la razón para que no exista ningún acuerdo.
La cuestión de politizar
Puente explota ahora ese vacío. Mientras Sánchez se refugia en la imagen de «unidad», él ocupa el espacio del enfrentamiento, responsabilizando al PP incluso por una controversia de hace dos décadas, la supuesta oposición a la creación de la UME (Unidad Militar de Emergencias).
El ministro recorta un vídeo de la intervención de la diputada del PP en aquel entonces, Betina Rodríguez Salmones, mostrándola solo decir «no conviertan a nuestros militares en bomberos», cuando en realidad ella criticaba la uso propagandístico de la UME «como parapeto, como apagafuegos o plataforma» del gobierno de Zapatero.
Además, la hemeroteca agrega un nivel extra de contraste en relación con la politización, o falta de ella, de una tragedia, especialmente tratándose de una de origen no natural.
En enero pasado, en Adamuz (Córdoba), un tren de Alta Velocidad descarriló y fue impactado por otro en dirección contraria, causando un grave accidente con 46 fallecidos. En ese momento, el propio Puente pedía “no politizar” el suceso.
Instaba a mostrar “elegancia” y “respeto” a la oposición y aconsejaba esperar los informes técnicos antes de atribuir responsabilidades.
Sin embargo, ahora es el mismo ministro quien transforma la Emergencia nacional en un arma política, atacando desde el inicio a Ayuso y negando la tregua este lunes a Cuca Gamarra.
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En una ocasión, llegó a llamar «mamarracha» a la presidenta madrileña, tras sentirse aludido cuando ella evitó entrar en la disputa y advirtió que «el primer mamarracho que use el fuego para avivar el ambiente político, allá él y su conciencia».
Este lunes, el equipo de Alberto Núñez Feijóo confirmó la postura del PP, y Gamarra, en rueda de prensa tras el Comité de Dirección semanal, insistió en que la prioridad es «apagar el fuego, aprobar ayudas y regenerar el monte».
La líder popular alertó que «llegará el momento de discutir por qué no había aviones antiincendios» y de determinar las responsabilidades, aunque consideró que ahora otra es la urgencia.
En todas las circunstancias
Por ello, el vídeo de más de ocho minutos de Puente solo puede interpretarse como una declaración de intenciones para ocupar el espacio dejado por las circunstancias, tanto en el debate polarizador como en la posición de relevo del líder del PSOE.
El ministro extiende la discusión hasta la «soberanía» y las crisis internacionales, reprochando al PP que no se sume a la «unidad» cuando España es cuestionada o se le imponen aranceles, en referencia a Donald Trump.
Con el mensaje «algunos nos negamos a callar» deja claro que otros, como Sánchez, sí guardan silencio. Aunque éste defienda la política exterior y proteja a su familia sin salirse del guion.
En definitiva, Puente se presenta como la voz que mantiene vigente el sanchismo más combativo en todo momento, situándose en primera línea del radar sucesorio, en caso de que el ciclo de Sánchez se agote o desgaste tras las próximas elecciones.

