Coinciden con los bomberos al concluir que se trata de una emergencia sin precedentes y «de extrema gravedad»

La proximidad del incendio en Ávila con el de Madrid —el peor registrado en su historia— ha generado un escenario de máxima destrucción y gravedad. El avance incontrolable de las llamas, impulsado por el viento, ha dejado ya más de 40.000 hectáreas calcinadas, cerca de 40 pueblos desalojados, la expansión de la emergencia nacional hasta Almorox (Toledo), y representa un duro desafío para los profesionales que combaten el fuego en primera línea. «Estamos totalmente desbordados», confirma a EL MUNDO uno de los mandos que actúa en Madrid. «La gravedad de la situación es extrema», añade.
Este incendio —que ha obligado a evacuar a más de 60.000 personas de sus viviendas— se suma casi simultáneamente a otros tres grandes fuegos declarados en Andalucía, Manises (Valencia), donde ayer falleció un hombre de 78 años y otras cinco personas continúan hospitalizadas, y la Vall de Uxó (Castellón), que conllevó el desalojo de unas 15.000 personas en 15 localidades. En el incendio de Toledo se evacuaron dos urbanizaciones. El balance provisional conjunto refleja miles de hectáreas arrasadas, evacuaciones masivas que superan las 75.000 personas, y una presión inédita sobre los servicios de emergencias, junto con un debate acerca del trabajo preventivo y los recursos asignados por las Administraciones.
Las llamas de Ávila y Madrid cobran una especial importancia debido a que mantienen «desbordados» a la Guardia Civil y a los Bomberos por un comportamiento del fuego «anómalo», que ha generado un escenario desconocido pese a la experiencia acumulada por muchos de sus integrantes. Las patrullas rurales del Instituto Armado están sobrepasadas. La intensidad y evolución del incendio han puesto al límite a los agentes. «Nunca habíamos vivido algo así; es un desastre. Estamos abrumados», recalca un mando a pie de extinción. Su percepción coincide con la de otro bombero consultado, quien destaca la casuística «extraordinaria» presente en los incendios de ambas comunidades. «La emergencia es tan amplia y fuera de lo habitual que estamos superados», señala un agente que presta servicio en la Comunidad de Madrid.

La extrema imprevisibilidad del fuego está condicionando toda la emergencia. La evolución del incendio ha sido tan cambiante y difícil de prever que incluso el Puesto de Mando Avanzado tuvo que ser ayer trasladado desde Cenicientos a Navalcarnero, dos localidades madrileñas separadas por 50 kilómetros. Se trata de una medida excepcional.
«Esto nunca se había visto, estamos completamente desbordados», expresa otro mando de la Guardia Civil destacado en Ávila. Los agentes son responsables de evacuar a los ciudadanos y trasladarlos a zonas seguras. Sin embargo, dada la magnitud del incendio y la cantidad de pueblos afectados o amenazados, reconocen carecer de los recursos necesarios para cumplir con su labor. El esfuerzo adicional y «las noches sin dormir» han sido la respuesta para compensar esas carencias.
Los mandos del Instituto Armado coinciden en que la «única» manera de contener eficazmente las llamas es con la llegada de medios aéreos provenientes de otros países. España ha activado el Mecanismo Europeo de Protección Civil para reforzar el combate contra los grandes incendios en la Comunidad de Madrid y Ávila, solicitando cuatro aviones anfibios de gran capacidad. Grecia fue el primer país en responder afirmativamente a la petición española. Italia también contribuye con dos aeronaves adicionales. La ayuda internacional se complementará con el envío de dos hidroaviones por parte de Turquía. Asimismo, Portugal moviliza a 200 bomberos para apoyar en la extinción del fuego e incorporará vehículos de extinción y apoyo logístico.

Dada la proximidad de los incendios en Ávila y Madrid, ayer se decidió instaurar un mando unificado para gestionar la emergencia como un solo incendio y no como dos focos independientes, como se había hecho hasta entonces. Esta determinación se adoptó tras la reunión matutina del Comité Estatal de Coordinación y Dirección del Plan Estatal de Emergencias (CECOD). En el encuentro participaron Pedro Sánchez y Isabel Díaz Ayuso.
El presidente del Gobierno y la presidenta de la Comunidad de Madrid se saludaron en el Puesto de Mando Avanzado a primera hora, en un encuentro frío tras el cual mantuvieron una reunión con otros responsables de la coordinación de la emergencia. No hubo indicios de confrontación política durante toda la jornada, conscientes de que el panorama meteorológico que enfrentaba la zona era «complejo».
El presidente del Gobierno valoró que «todas las administraciones» estén movilizando «todos los recursos de manera coordinada para una respuesta eficaz ante los incendios», mientras que desde Galicia, Alberto Núñez Feijóo sostuvo que «lo único importante es trabajar unidos» ante la emergencia. Sin embargo, la tregua política no impidió que Sánchez y Ayuso, reconocidos rivales políticos durante el resto del año, mantuvieran ayer distancias en su encuentro en el Puesto de Mando Avanzado: no ofrecieron una comparecencia conjunta ante los medios, a diferencia de lo que suele ocurrir cuando el jefe del Ejecutivo visita zonas afectadas por el fuego —como hizo junto a Emiliano García-Page el pasado miércoles en Guadalajara y con Juanma Moreno hace semanas en Almería—.
Desde La Moncloa informaron que se ofreció al equipo de la presidenta madrileña la opción de una comparecencia conjunta, pero esta fue rechazada. Fuentes del ejecutivo madrileño explicaron que Ayuso tenía planeado, «antes de saber que venía el presidente del Gobierno», intervenir ante los medios más tarde, tras finalizar su reunión con los alcaldes de la zona. En cualquier caso, después de reunirse con Sánchez y antes de que el jefe del Ejecutivo compareciera, la dirigente popular supo que su localidad, Sotillo de la Adrada (Ávila), iba a ser evacuada, por lo que se desplazó para recoger sus pertenencias personales.
Durante toda la jornada, el tono de los principales mandatarios políticos reflejaba lo complicado del momento. «La situación continúa siendo compleja», alertó Sánchez temprano, advirtiendo sobre la incertidumbre respecto a la evolución e intensidad del viento. Horas después, Ayuso expresó un mensaje similar: «Estamos en un momento muy crítico», dijo desde Cenicientos, localidad que poco después fue desalojada. «Lo que veremos en adelante podría ser incluso peor, porque los vientos siguen activos», advirtió la presidenta madrileña, describiendo nuevamente el panorama como «inédito, nunca visto».
En este contexto, todas las autoridades señalaron que la «prioridad absoluta» es proteger vidas, además de asistir a las personas evacuadas y confinadas, cuyo número continuó creciendo. Se sucedían las órdenes de evacuación en municipios de Ávila a medida que el fuego, originado en Burgohondo el miércoles, amenazaba con unirse con el incendio del suroeste madrileño. Este domingo, Sánchez se desplazará a la localidad abulense para seguir desde allí la evolución de la emergencia. Más de 1.200 integrantes de la Unidad Militar de Emergencias, 1.085 agentes de Guardia Civil, 220 efectivos de Policía Nacional y 110 miembros de Protección Civil trabajaron ayer para combatir los incendios en Ávila y Madrid junto al Cuerpo de Bomberos.

