Un análisis de Funcas muestra que las parejas con hijos son los únicos hogares que disminuyen sin excepción su nivel de gasto relativo desde 2006, mientras que los jubilados ya superan la media nacional

Las familias con hijos han experimentado una pérdida constante de posición económica en España durante las últimas dos décadas, según un estudio de Funcas. Las parejas con uno, dos o tres o más hijos retroceden sin excepción en su índice de gasto relativo entre 2006 y 2025, con descensos que varían entre seis y once puntos dependiendo del número de menores. Aunque estas caídas no son muy pronunciadas, la tendencia persiste de forma constante: se observa tanto en periodos de crisis como en fases de recuperación económica. Las parejas con tres o más hijos son las más afectadas, habiendo perdido 11 puntos en veinte años, lo que representa la mayor disminución entre todos los tipos de hogares en España, además de partir de un nivel inicial más bajo en gasto relativo.
El estudio, realizado con datos de la Encuesta de Presupuestos Familiares (EPF) 2025 del Instituto Nacional de Estadística (INE), mide el gasto por unidad de consumo, un indicador que considera el tamaño y la composición del hogar, y lo expresa en relación con la media de la muestra. Según este criterio, las parejas con uno o dos hijos retroceden seis puntos cada una en el periodo de 2006 a 2025. Ninguna categoría de hogares con menores mejora su posición relativa durante los años analizados, aunque los hogares formados por personas mayores y las parejas sin hijos sí muestran avances.
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Por el contrario, los hogares encabezados por personas de 65 años o más pasaron de un índice de 80 sobre 100 en 2006 (un 20% por debajo de la media) a alcanzar 105 en 2025, situándose así por encima de ésta. Los jubilados y prejubilados incrementaron 21 puntos en ese índice durante el mismo periodo en que las familias con hijos experimentaron una disminución mucho más leve. Según el informe de Funcas, este aumento sucede en dos etapas: la primera, durante la Gran Recesión de 2008 a 2013, cuando las pensiones se mantuvieron protegidas mientras el empleo sufrió una fuerte caída; la segunda, más moderada, en los últimos cinco años, impulsada por unas pensiones que han crecido por encima de los salarios.
Salarios y pensiones avanzan a ritmos diferentes
Entre 2020 y 2025, la pensión media de jubilación aumentó un 27%, frente a un incremento del 25% en el salario bruto anual, según datos del Ministerio de Trabajo y la Encuesta Trimestral de Coste Laboral del INE recopilados por Funcas. La reforma de pensiones de 2021 aseguró su actualización conforme al Índice de Precios al Consumo (IPC), generando subidas históricas en 2023 y 2024 muy superiores a los incrementos salariales negociados en los convenios colectivos de esos años. En 2025, la pensión media contributiva alcanza los 1.508 euros al mes, en comparación con un salario mínimo de 1.184 euros.
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La mejora relativa de los jubilados no se limita a un fenómeno estadístico en términos de ingresos: también se refleja en un consumo real. Los mayores no solo perciben ingresos superiores en términos relativos, sino que gastan más que la media. Por el contrario, los hogares cuyos ingresos dependen del trabajo, en especial aquellos con hijos, han perdido posición relativa de manera constante.
El aumento del coste de la crianza continúa
Este retroceso ocurre en un país donde criar un hijo es cada vez más caro en términos absolutos. Según el informe El coste de la crianza 2024 de Save the Children, tener un hijo en España implica un gasto promedio de unos 758 euros mensuales, lo que se traduce en 9.096 euros anuales y aproximadamente 154.000 euros hasta los 18 años. La plataforma financiera Raisin, que prolonga ese cálculo hasta la emancipación (establecida en los 31 años para los varones), eleva esta cifra hasta los 335.000 euros. Según datos de esta misma entidad, el coste de los primeros cinco años de vida ha aumentado un 67% en veinte años.
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Santiago Carbó, catedrático del Departamento de Economía en CUNEF Universidad, señala que los salarios de los jóvenes son inferiores a las pensiones que reciben los jubilados, considerando necesaria la implementación de medidas que reduzcan esa desigualdad.
El estudio de Funcas destaca que los hogares monoparentales, aunque están entre los más vulnerables, pierden apenas posición relativa en el periodo (1,6 puntos), posiblemente debido a su menor tamaño. Las categorías que más retroceden son las parejas con hijos, especialmente las numerosas, que agrupan los tipos de hogar más comunes entre la población en edad laboral.

