Las claves
Pedro Sánchez ha propuesto a Yolanda Díaz como representante para liderar la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Esta candidatura ha sido objeto de críticas tanto en el PP como en Podemos, que la consideran un reconocimiento por su respaldo al Gobierno y su falta de pronunciamiento ante casos de corrupción.
La posición de directora general de la OIT conlleva una remuneración elevada y múltiples beneficios económicos, lo que ha intensificado las dudas sobre las razones detrás del nombramiento.
Yolanda Díaz enfrentará la competencia del actual director de la OIT y otros aspirantes internacionales; la votación se realizará de forma secreta el 16 de noviembre.
«Es un honor presentar la candidatura de Yolanda Díaz para dirigir la Organización Internacional del Trabajo«. Con esta declaración, Pedro Sánchez confirmó este jueves que el Ejecutivo propondrá a la vicepresidenta segunda para liderar uno de los principales organismos relacionados con Naciones Unidas, según había adelantado EL ESPAÑOL.
El presidente del Gobierno resaltó en sus redes sociales la «experiencia, trayectoria y vocación de consenso» que posee Díaz. Estas características, en su opinión, la convierten en una «excelente aspirante» para encabezar una institución encargada de fomentar los derechos laborales y el trabajo digno.
No obstante, el anuncio ha generado recelos en dos partidos políticos enfrentados, Partido Popular y Podemos, que no dudaron en cuestionar la decisión adoptada por Sánchez.
Aunque desde posiciones políticas contrapuestas, ambos coinciden en interpretar la candidatura como un reconocimiento de Sánchez por los servicios brindados por Díaz durante su etapa en el Gobierno, en especial por su silencio en los últimos meses ante el aluvión de casos de corrupción que afectan al PSOE.
La crítica más dura provino de Pablo Iglesias. El exvicepresidente, que compartió Gobierno con Yolanda Díaz, apuntó que será «la afiliada de CCOO mejor remunerada de la historia» y presentó su probable llegada a Ginebra, sede de la OIT, como un galardón otorgado por el jefe del Ejecutivo.
Iglesias confesó en RNE que no sabía si su excompañera de Gobierno resultaba una candidata adecuada para dirigir la organización, pero señaló que se trata de un puesto «sin presión política, con salarios probablemente superiores a los de un ministro o un exvicepresidente» y, por ende, «un premio a los servicios realizados».
Las condiciones económicas del puesto explican gran parte de las críticas dirigidas a Sánchez y a Díaz. Más aún considerando que la propia vicepresidenta declaró en abril que no formaría parte de listas en las generales porque quería «tiempo» para su «vida personal».
En realidad, la OIT no publica un salario anual único y cerrado para su director general, aunque sí detalla los componentes que integran su remuneración.
El puesto asigna un salario base neto equivalente al del administrador del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo —aproximadamente 150.000 euros—, al que se suma un ajuste por destino —cerca de 119.000 euros— correspondiente a Ginebra.
Asimismo, el director general recibe 40.000 francos suizos —43.000 euros— anuales para gastos de representación y cuenta con una ayuda para cubrir el alquiler y costos fijos de su vivienda de hasta 12.000 francos mensuales —alrededor de 13.000 euros—.
La candidatura tampoco ha agradado a la dirección de Podemos, antiguo partido de Díaz y enfrentado desde tiempo atrás con el espacio político de Sumar.
Su secretaria general, Ione Belarra, opinó que la propuesta refleja la «trayectoria» de la vicepresidenta y la catalogó igualmente como una recompensa concedida por los socialistas.
«Es evidente que la trayectoria posiciona a cada uno en su lugar», señaló Belarra en los pasillos del Congreso. «A nosotras nadie nos recompensó con un cargo destacado en un organismo internacional, probablemente porque cumplimos lo que prometimos”, añadió.
La dirección nacional del PP usó argumentos similares para criticar la propuesta.
Su secretario general, Miguel Tellado, afirmó que la vicepresidenta había puesto precio a su permanencia junto al PSOE y al silencio frente a los casos de corrupción que afectan al Gobierno y al entorno de Sánchez.
Tellado aseguró en una entrevista televisiva que Sánchez «compró a Yolanda Díaz” a cambio del apoyo de Sumar.
Según su punto de vista, el «precio» de la dirigente gallega consistía en encontrarle «una salida económica beneficiosa» del Gobierno. «La señora Yolanda Díaz tenía un precio, y ese precio era la OIT».
Por su parte, el portavoz nacional del PP, Borja Sémper, calificó igualmente la candidatura como un «premio por los servicios prestados» al PSOE. Además, reprochó a Díaz por dejar a Sumar en una situación delicada después de convertirlo, a su juicio, en «soporte de la corrupción» socialista.
Sea como sea, lo cierto es que la designación de Díaz está lejos de ser segura.
Su candidatura deberá competir con la del actual director general, Gilbert F. Houngbo, quien busca renovar su mandato y ya posee relaciones y apoyo dentro de la institución.
Díaz tendrá que persuadir a los 56 miembros del Consejo de Administración, distribuidos entre gobiernos, sindicatos y organizaciones empresariales.
Además, España también respalda al ministro de Agricultura, Luis Planas, para liderar la FAO, otro organismo internacional de importancia; y el diálogo social en España se encuentra en niveles mínimos.
La votación, que será secreta, tendrá lugar el 16 de noviembre y el ganador asumirá el cargo el 1 de octubre de 2027, de manera que Díaz podría continuar en el Ejecutivo hasta el término de la legislatura.

