El Parador exclusivo de Navarra abrirá en 2026: descubre el castillo medieval para alojarte como un rey este verano

Un antiguo palacio de los reyes de Navarra recupera su esplendor tras una profunda rehabilitación. El histórico alojamiento vuelve a abrir sus puertas para ofrecer la experiencia de dormir en un auténtico castillo medieval

Foto: Integrado en el ala más antigua de un espectacular palacio-castillo, este edificio transporta al visitante a la época de los reyes medievales. (Paradores) Seguir en Google Síguenos

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Las murallas que en otro tiempo defendieron a los reyes de Navarra vuelven a abrir sus puertas al visitante. Detrás de ellas se alza uno de los conjuntos gótico-civiles más sobresalientes de Europa, un espacio de torres, almenas y patios medievales donde la historia permanece viva en cada piedra.

Tras 17 meses de trabajos, este emblemático alojamiento se reinaugura completamente renovado para ofrecer una de las experiencias más singulares del país: pasar la noche dentro de un auténtico palacio-castillo. La rehabilitación ha modernizado sus espacios sin perder el carácter que, durante décadas, ha posicionado este lugar como un destino obligado para quienes desean unir patrimonio, historia y gastronomía en una sola escapada.

La reapertura del único Parador de Navarra

Se trata del Parador de Olite, ubicado en el Palacio Viejo o de los Teobaldos, el ala más antigua de los Palacios Reales de Olite. Este conjunto palaciego y defensivo perteneció a los reyes de Navarra y fue ampliado en el siglo XV por Carlos III el Noble, siguiendo la estética francesa propia de la época. Junto al Palacio Nuevo, erigido sobre los vestigios de un antiguo praesidium romano que aún se observan en la base de sus torres, conforma uno de los conjuntos gótico-civiles más relevantes y mejor conservados de Europa.

La renovación, para la que se han destinado 8,6 millones de euros —600.000 de ellos procedentes de fondos europeos gestionados por Turespaña y el resto aportados por Paradores—, ha posibilitado la modernización tanto del inmueble como de sus servicios. Se han restaurado cubiertas, carpinterías, habitaciones y baños, además de climatizar áreas de trabajo como la cocina y la lavandería. Inaugurado como Parador en 1966 bajo el nombre de «Príncipe de Viana», recupera ahora su actividad con una imagen actual integrada en un edificio con siglos de historia.

La intervención redefine también los interiores. La piedra original, los pasillos abovedados, las almenas, las vidrieras y los artesonados conviven ahora con una decoración inspirada en el paisaje y los vinos de Olite, predominando los tonos burdeos, miel, arcilla y dorados. A esta propuesta se suma una selección de obras de los artistas Estela de Castro, Nacho Martín Silva y Manuel Vilariño, que reinterpretan el pasado del antiguo palacio desde una óptica contemporánea.

Dormir entre historia y descubrir la gastronomía navarra

El Parador cuenta con 43 habitaciones de estilo medieval totalmente renovadas, incluidas dobles estándar, superiores y adaptadas, equipadas con minibar, televisión, caja fuerte y wifi gratuito. Los precios por noche varían entre 156,40 y 203,16 euros, brindando la oportunidad de alojarse dentro de uno de los castillos más emblemáticos de Navarra.

restaurante, donde la cocina regional recupera su protagonismo principal. La carta rinde homenaje a la despensa navarra con productos locales y recetas tradicionales. Entre los entrantes sobresalen los quesos Roncal e Idiazábal con nueces y membrillo, los embutidos de caza y patés artesanales, el talo de txistorra con queso Roncal, las croquetas artesanales de hongo beltza y jamón ibérico, los cogollos de Tudela con vinagreta de piparras y boquerones y las tradicionales migas de Ujué con huevo frito y txistorra.

gastronomía navarra a través de platos como el arroz tradicional de verduras y pato confitado, las pochas al natural con codornices estofadas al vino tinto, el clásico ajoarriero de bacalao, el cordero guisado al chilindrón y la paletilla de cordero lechal con cremoso de manzana y pimiento del piquillo. El postre se compone de especialidades como la cuajada, los canutillos, la leche frita o la tradicional tarta de almendra de Ujué. Todo esto se ofrece bajo las columnas y arcadas del antiguo palacio, en un comedor donde la arquitectura medieval convierte cada comida en parte integral de la experiencia de alojarse en uno de los edificios históricos más destacados de España.

Las murallas que en otro tiempo defendieron a los reyes de Navarra vuelven a abrir sus puertas al visitante. Detrás de ellas se alza uno de los conjuntos gótico-civiles más sobresalientes de Europa, un espacio de torres, almenas y patios medievales donde la historia permanece viva en cada piedra.

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