Conocido por ser el pueblo donde se crió Marc Cucurella, este municipio alberga una de las denominaciones de origen más pequeñas de España, bodegas donde se elaboran vinos de pansa blanca y un paisaje de viñedos que se extiende hasta el Mediterráneo
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España celebra nuevamente un título mundial y uno de los protagonistas de esta segunda estrella es Marc Cucurella. Tras lograr el campeonato con la selección, numerosos seguidores han dirigido su atención al municipio catalán en el que se crió el lateral, un rincón del Maresme reconocido por sus viñedos y su legado patrimonial.
La principal carta de presentación de este municipio reside en el entorno que lo rodea. Solo es necesario alejarse de la costa y comenzar a subir por las suaves laderas del Maresme para observar cómo el paisaje cambia totalmente. El azul del mar permanece visible en el horizonte, mientras que las terrazas de viñedos se entremezclan con pinares y antiguas masías.
Hablamos de Alella, una localidad con poco más de 10.000 habitantes ubicada a media hora de Barcelona. Situada entre el Mediterráneo y la Serralada Litoral, combina un paisaje de viñedos, bodegas centenarias y un casco histórico bien cuidado que la han consolidado como uno de los destinos con mayor carisma del Maresme.
La tierra de la pansa blanca y los vinos mediterráneos
Alella es sinónimo de vino. La Denominación de Origen Alella, una de las más antiguas y pequeñas de la península, supera apenas las 200 hectáreas de viñedo, pero ha sabido convertir esta limitada extensión en una de sus señas de identidad fundamentales. La variedad autóctona pansa blanca da lugar a vinos frescos y con marcada influencia mediterránea, mientras que la mayoría de las bodegas conservan un perfil familiar y una producción estrechamente vinculada al territorio.
Alella Vinícola, situada en un edificio modernista diseñado en 1906 por Jeroni Martorell, discípulo de Antoni Gaudí. Sus visitas incluyen catas y actividades relacionadas con el vino. Muy próxima se encuentra Alta Alella, una bodega familiar ubicada junto al Parque Natural de la Serralada de Marina, donde se producen vinos y cavas naturales y se organizan experiencias como pícnics entre los viñedos o sesiones de vinoterapia. Completando la oferta está el Celler Quim Batlle, una pequeña explotación ecológica rodeada de naturaleza y con vistas al Mediterráneo, que brinda una forma más íntima de descubrir la tradición vitivinícola local.
Qué ver en Alella más allá de sus bodegas
Más allá de la cultura del vino, Alella conserva también un valioso patrimonio histórico. La iglesia parroquial de Sant Feliu conserva elementos románicos en su campanario y una fachada renacentista edificada en el siglo XVII. Antoni Gaudí llegó a proyectar una capilla para este templo que nunca se construyó, aunque el diseño original permanece preservado en el archivo parroquial. En las afueras destacan construcciones históricas como la antigua Torre del Gobernador y varias masías que evocan el pasado agrícola de la localidad.
Su localización permite combinar paseos entre viñedos con excursiones por el Parque de la Serralada Litoral o acceder en pocos minutos a algunas de las playas más reconocidas del Maresme, tales como Ocata, El Masnou, Sant Pol de Mar o Mataró. Además, la comarca alberga un importante legado modernista con obras de Gaudí, Puig i Cadafalch y Domènech i Montaner distribuidas en localidades como Mataró, Argentona o Canet de Mar.
Cómo llegar y qué comer en el pueblo de Marc Cucurella
El acceso es sencillo tanto en transporte público como por carretera. Desde Barcelona y Mataró se llega por la autopista C-32 (salida 86), mientras que la carretera N-II conecta toda la costa del Maresme. También es posible acceder desde Granollers a través de la BP-5002. En transporte público, existe un servicio regular de autobús entre Barcelona y el municipio, además de la conexión mediante Cercanías hasta El Masnou, donde enlaza un autobús urbano con una frecuencia aproximada de media hora. La gastronomía refleja el mismo equilibrio entre mar y montaña que caracteriza este paisaje.
Los establecimientos locales sirven platos tradicionales catalanes elaborados con productos locales, pescados y mariscos del Mediterráneo, verduras de la huerta del Maresme y especialidades como la butifarra con mongetes, el suquet de pescado o los canelones a la catalana. Todo ello se acompaña con los vinos blancos de la DO Alella, el producto que mejor representa la identidad del pueblo donde Marc Cucurella dio sus primeros pasos.
España celebra nuevamente un título mundial y uno de los protagonistas de esta segunda estrella es Marc Cucurella. Tras lograr el campeonato con la selección, numerosos seguidores han dirigido su atención al municipio catalán en el que se crió el lateral, un rincón del Maresme reconocido por sus viñedos y su legado patrimonial.

