Las claves
La defensa de Jorge Fernández Díaz rechaza que el exministro mostrara interés en la información de Luis Bárcenas y solicita su absolución en el proceso Kitchen.
Fernández Díaz enfrenta una solicitud de 15 años de prisión por una supuesta participación en una operación destinada a sustraer documentos comprometedores de Bárcenas.
El letrado argumenta que los delitos están prescritos y que no existen pruebas suficientes que conecten al exministro con los hechos imputados.
La principal evidencia contra Fernández Díaz consiste en actas notariales que incluyen mensajes que él niega haber enviado y cuya autenticidad es cuestionada.
«Jorge Fernández Díaz nunca mostró interés ni preocupación por la información que pudiera poseer Luis Bárcenas», manifestó esta mañana el abogado del exministro del Interior, Jesús Mandri, para desvincularlo de la operación Kitchen, cuyo juicio entra en su etapa final con los informes de la defensa.
Fernández Díaz se enfrenta a una solicitud de 15 años de prisión por parte de la Fiscalía Anticorrupción, que sostiene que en 2013 el exministro del Interior, junto con el exsecretario de Estado Francisco Martínez y varios mandos policiales, llevaron a cabo una operación para sustraer del extesorero del PP Luis Bárcenas documentos que pudieran resultar incriminatorios para el Partido Popular.
Según su defensor, Fernández Díaz «no mostraba ningún interés» en los documentos conocidos como papeles de Bárcenas.
«Jamás relacionó su nombre con estos hechos. Incluso el jefe policial encargado de la investigación indicó que Fernández Díaz no figuraba en la lista del PP de posibles beneficiarios de sobresueldos», añadió.
Mandri también refutó la hipótesis de algunas acusaciones acerca de que la información de Bárcenas podía afectar la trayectoria política del entonces ministro del Interior. «En noviembre de 2016, Fernández Díaz dejó el Ministerio debido a un cáncer», explicó el abogado. «Ya estaba próximo a salir del Gobierno, de la política y del PP. No le importaba en absoluto«.
Asimismo, afirmó que de las pruebas presentadas en el juicio «se desprende claramente que se trata de una operación policial de inteligencia, no parapolicial, orientada a obtener información sobre el paradero del dinero que pudiera tener oculto Bárcenas y de potenciales testaferros».
La defensa ha señalado que los delitos imputados al exministro ya están prescritos debido a la tardía imputación en septiembre de 2020.
Además, negó que exista prueba suficiente en su contra «con el nivel de certeza necesario».
Las actas de Martínez
El principal elemento incriminatorio contra Jorge Fernández Díaz son dos actas emitidas en junio y octubre de 2019 por un notario de Mahón a petición de Francisco Martínez, quien ya estaba siendo investigado en el ‘caso Kitchen’.
En dichas actas aparecen mensajes que Martínez asegura que le envió el ministro, algo que él niega.
Uno de esos mensajes indicaba: «Chófer B.: Sergio Javier Ríos Esgueva (ahora ejerce esa función con su mujer)».
El exsecretario de Estado de Seguridad respondió: «Entiendo que hablaremos mañana en cuanto tengas el contacto, Cecilio [término utilizado en servicios secretos para referirse a agentes del CNI]. Estaré viajando, pero totalmente alerta y conectado».
El ministro habría contestado: «Lo tendré al acabar el Consejo, así lo hemos convenido. Total coordinación y medios. Es imprescindible obtener esa información…».
La defensa atribuye a Martínez un «interés espurio«, motivado «por la situación judicial en la que se encontraba».
Sobre todo, destaca que el notario interviniente, amigo personal del exnúmero dos de Interior, «no pudo demostrar la procedencia de esos mensajes».
Las actas no evidencian que el número telefónico desde el que provienen los mensajes pertenezca a Jorge Fernández Díaz. El exministro entregó voluntariamente su móvil, donde no se encuentra esa conversación con su exnúmero dos. También se comprobó que no utiliza la letra ‘k’, según indicó la defensa.
«Los mensajes protocolizados por Martínez solo aparecen en esas actas notariales. No se sabe si fueron borrados o no. Pero, si no los borró, ¿por qué no los presentó? El fiscal sostiene que los borró porque eran incriminatorios. Sin embargo, serían incriminatorios para Fernández Díaz, no para Martínez. Esos mensajes nunca existieron«, afirmó la defensa, señalando que fueron fabricados ‘ad hoc’ para vincular al exministro y llevarlo a juicio.
Respecto a las referencias al ministro que José Manuel Villarejo incluyó en sus agendas, la defensa resaltó que «no hay constancia de ningún contacto directo» entre el excomisario y Fernández Díaz y que las anotaciones de Villarejo «no fueron consideradas suficientes para imputar a María Dolores de Cospedal ni a su exmarido, Ignacio López del Hierro».

