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Por un país productivo al servicio de los trabajadores y el pueblo ¡NO A LAS PLANTAS DE CELULOSA!

El proyecto de país electoral del gobierno progresista de “país productivo con justicia social” se ha convertido en la práctica en un proyecto “de país continuista de los gobiernos anteriores, neoliberal y fondomonetarista y excluyente de las mayorías”. Las inversiones en plantas de celulosa eran un objetivo de las anteriores administraciones blanqui-coloradas, y lógicamente hoy se integran a las metas del actual gobierno.

Mario César Rossi Garretano – 28.03.06

El modelo de desarrollo dependiente de la región Hace 25 años, la industria internacional papelera descubre que sus reservas de árboles decrece, crece la demanda de papel, cartón y derivados y las luchas ambientalistas arrancan regulaciones estatales que cuestionan el presente y futuro de su actividad, todo en el llamado “primer mundo”. Las multinacionales de la celulosa elaboraron la estrategia para el siglo XXI, la de los “desiertos verdes” (miles de hectáreas de bosques de una sola especie). En esta nueva división internacional del trabajo, a nuestros países de tierras fértiles, gobiernos obsecuentes y mano de obra barata, se les intenta planificar un destino, la de países de latifundios forestales en función de recetas de la globalización imperialista. Un ejemplo de lucha en defensa del ambiente en el Primer Mundo: En Pontevedra (Galicia-España) la contaminación de la fábrica (ENCE) es «muy gravosa para la ría y perjudica su productividad, cuyo beneficio sería mayor al beneficio bruto que produce Ence”, la factoría de Lourizán «sigue contaminando de manera muy fuerte. Está vertiendo a la ría el equivalente a las aguas fecales de una población de 70.000 habitantes, sin depurar nada». Pero los daños no son sólo ambientales, los informes indican que «los daños producidos actualmente sobre el sector económico de futuro en las Rías Baixas (turismo, la acuicultura y la pesca) son muy grandes», y que los beneficios que proporcionaría la ría de Pontevedra en el resto de sectores productivos «serían mayores que el beneficio bruto que produce Ence». El impulso de la forestación en la región tuvo su origen hace 20 años por los incentivos fomentados por el Banco Mundial (BM) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). La explotación forestal genera la necesidad de colocar la madera hacia mercados extranjeros y posteriormente la necesidad de la instalación de las plantas de celulosa, como primeros eslabones de la cadena productiva de la industrialización del papel, y cuyos últimos eslabones quedan reservados a los países industrializados. Las industrias contaminantes de los países industrializados son trasladadas paulatinamente hacia los países dependientes con tratados de impunidad para los inversores o en caso de flagrantes perjuicios a la sociedad, economía o medio ambiente que superen las salvaguardas del tratado y que generen indemnizaciones, siempre serán menos onerosas que en sus propios países. Ejemplo de costosa indemnización en el Primer Mundo: “Ence admite que su fábrica de Pontevedra cometió delito ecológico” -Seis ex directivos fueron condenados a seis meses de arresto y la empresa deberá pagar 433.000 euros -Incumplió la normativa de vertidos híbridos y atmosféricos hasta 1994 El complejo que forman en Lourizán (Pontevedra) las fábricas de Celulosas y Elnosa incumplió la normativa en materia de vertidos híbridos y atomosféricos hasta 1994. Ence asumió ayer la condena de seis ex directivos de la empresa por un delito ecológico, dos delitos continuados de daños y cuatro faltas contra las personas, en relación con la actividad contaminante de sus factorías de Pontevedra. El modelo dependiente de desarrollo comprende tener que aceptar las actividades indeseables de las trasnacionales. El uso de papeles ornamentales y de lujo, el sistema de packaging hacia otras industrias (recipientes cartón o papel) en el consumo del denominado “primer mundo”, es una demanda que crece vertiginosamente en la sociedad de consumo, aunque la demanda de papel blanco esté satisfecha. A título de ejemplo: Finlandia consume 380 toneladas, Argentina 43 y Uruguay 22. En la Argentina la provincia de Misiones fabrica la mitad de la pasta celulósica mediante la empresa Alto Paraná y que tienen el 33% de la superficie forestada en la provincia. En Chile (Constitución y Nacimiento) hay instaladas grandes plantas productoras de celulosa y papel tales como Celulosa Arauco y Constitución SA en la Comuna de Constitución, perteneciente al grupo Angelini, y en la Comuna de Nacimiento el consorcio CMPC (Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones), perteneciente al Grupo Matte. Chile cuenta con alrededor de 2 millones de hectáreas forestadas, y es presentado al mundo como «el modelo forestal» a seguir. La Planta de Arauco en Valdivia ha sido cerrada temporalmente por contaminación. La instalación de plantas en la región, las más grandes del mundo, tendrían una capacidad de casi dos millones de toneladas de celulosa, llevando a la región al monocultivo, a la depredación ambiental, a la expulsión de la población rural, a la eliminación de una diversidad productiva, comercial y turística comprometiendo a los estados en políticas de promoción de inversiones. Ejemplo de depredación ambiental y daños a la población y otros sectores económicos. Brasil cuenta con plantas de celulosa en Minas Gerais, donde hace pocos meses se rompió un depósito de productos químicos de la fábrica de papel «Industria Cataguazes». La fábrica está sobre el río Pomba, en el cual se derramaron así millones de litros de soda cáustica, cloro, y otros productos tóxicos utilizados en la fabricación de papel. El río Pomba desagua a su vez en el río principal del estado de Río de Janeiro, Paraíba do Sul, que como consecuencia también fue afectado por la contaminación. Una gran mancha cubrió toda la extensión de este río a la altura del municipio de São João da Barra, y se trasladó hasta alcanzar el océano, contaminando a su paso las playas de Atafona, Grussaí e Iquipari. Imágenes en la televisión mostraban a los ríos Pomba y Paraiba do Sul cubiertos de una espuma blanca, peces muertos flotando en la superficie y largas colas de personas esperando el agua que les alcanzaban en camiones. Se trata tal vez del mayor desastre ecológico ocurrido en el país. El derrame afectó a aproximadamente un millón de personas, implicó que más de medio millón de residentes de ocho municipios quedaran sin abastecimiento de agua durante varios días, y que por 90 días se prohibiera la pesca en los dos ríos contaminados. En Brasil, el negocio forestal y el de la celulosa están en plena expansión. Aracruz, la mayor productora mundial de celulosa, tiene varias plantas y se instalará en Río Grande do Sul, limítrofe con Uruguay. Los acuerdos bilaterales de Argentina y Finlandia y de Uruguay y Finlandia son casi idénticos firmados en la década del 90. Se les cede territorio (zonas francas), no pagan impuestos, del exterior vienen insumos y técnicos, no pagan servicios portuarios porque las plantas tienen terminales portuarias. Las ilusiones y propagandas de aumento de puestos de trabajo (directos en las plantas e indirectos en la forestación y transporte) están falseados, pues eliminan más empleos que los que crean. Mientras se construyen las plantas generan un aumento de empleo que posteriormente decae a cifras más bajas a las anteriores de la instalación. La alta tecnología aplicada a las cadenas productivas absorbe escasa mano de obra, y la mayoría altamente calificada.

El modelo de desarrollo dependiente en nuestro país

El gobierno progresista de Tabaré Vázquez ha aceptado todas las consecuencias de un desarrollo capitalista neoliberal basado en la inversión extranjera. Brinda las mayores garantías políticas y jurídicas, “climas favorables de inversión” que implica supeditarse al imperialismo en el plano económico, político y diplomático (tropas a Haití, operación Unitas, tratados de protección de inversiones y libre comercio con los EEUU, criminalizar las luchas sociales, etc). El objetivo progresista es la inversión extranjera, para generar puestos de trabajo “genuinos” sin consideraciones sociales, ambientales y políticas de su propio pasado lejano y cercano. El plan forestal lanzado en 1988 ha llevado a que el estado hasta el año 2000 haya incentivado la forestación con eliminación y devolución de impuestos y contribuciones y subsidios por unos 500 millones de dólares. De acuerdo con los datos del censo agropecuario del 2000, el número de trabajadores permanentes por cada mil hectáreas forestadas es de 4,49. La ganadería de vacunos de carne genera 5,84 empleos permanentes en la misma extensión de tierra, en tanto que la ganadería de ovinos provee 9,18 empleos. Y éstas, junto a la producción de arroz (7,75), son las peores cifras. En el extremo opuesto se encuentran la producción para autoconsumo (262 empleos/mil hectáreas), de aves (211), la viticultura (165), la horticultura (133) y la producción de cerdos (128), en tanto que en el medio se ubican la producción de vacunos de leche (22), los servicios de maquinaria (20) y los cultivos cerealeros e industriales (10). (folleto Guayubira). Las exportaciones forestales no aumentaron significativamente y las condiciones de trabajo son pésimas en salubridad, mano de obra en negro y condiciones poco menos de esclavitud. Es la herencia de incentivar la forestación hasta la asunción del gobierno progresista. El 21 de marzo de 2002, en Montevideo, se firmó el Acuerdo de Protección de Inversiones entre Uruguay y Finlandia, bajo la presidencia de Jorge Batlle. El Senado lo aprobó el 15 de octubre y la Cámara de Representantes el 4 de mayo del 2004. Votaron a favor los representantes del Partido Nacional, del partido Colorado y el Partido Independiente. En contra, votaron todos los legisladores del Frente Amplio. Hubo debate, donde se denunció que el tratado era una exigencia de la empresa Botnia como lo reafirma el diputado Mieres del PI que manifiesta: “…como todos sabemos, es el marco necesario para una inversión de mil millones de dólares. Lamentamos que no haya sido por unanimidad…” y Bergstein del PC declara: “…en el mundo entero, hoy las grandes empresas privadas no hacen inversiones importantes fuera de fronteras si no median previamente estos acuerdos de protección recíproca”. Los legisladores frenteamplistas (Raquel Barreiro, Silvana Charlone, Ricardo Castromán) cuestionaron los artículos 5, 6 y 9 que establecen: a) que las inversiones no podrán sufrir expropiaciones directas o indirectas; b) que el estado deberá indemnizar las pérdidas por manifestaciones o revueltas; y c) que en caso de controversias se saltan los juzgados nacionales y se pasa a tribunales internacionales eligiendo las empresas el tribunal arbitral. Es un acuerdo por 20 años en un nuevo modelo de dependencia que supedita leyes nacionales y hasta tratados internacionales y que marca el avance de los superpoderes de las multinacionales. El Octavo Congreso del PIT CNT del 2003 en su resolución Nro. 14 declara que: “El Octavo Congreso del PIT CNT respalda la decisión adoptada por los Plenarios Sindicales Departamentales de Soriano y Río Negro, contraria a la instalación de las plantas de celulosa”, moción aprobada por unanimidad. El propio presidente el 5 de junio del 2004 en la localidad de Minas de Corrales, departamento de Rivera, en su campaña electoral manifestó: “lo otro que produce la destrucción del medio ambiente o la producción de determinados elementos que el mundo desarrollado sabe que produce destrucción del medio ambiente y entonces para no destruir su medio ambiente y sabiendo que las necesidades de los países más pobres con su gente empobrecida nos traen acá inversiones en industrias que destruyen el medio ambiente que es nuestro porque ellos no quieren destruir su medio ambiente”, sigue diciendo Tabaré Vázquez: “ese ultraconsumismo de los poderosos que también producen la destrucción del medio ambiente y que los lleva a sentirse tan poderosos y tan hegemónicos que se creen que son los dueños del mundo y en ese consumismo que tienen, en esa concepción de consumir cada vez más y de consumir elementos cada vez más contaminantes que terminan destrozando el medio ambiente que le pertenecen a toda la humanidad y no solo a un país poderoso…” El acuerdo de protección de inversiones entre Uruguay y Finlandia ha sido denunciado por el fiscal uruguayo Enrique Viana en su demanda contra el Ministerio de Vivienda, por haber autorizado la instalación de las fábricas, con el agravante de cederles zonas francas. El actual gobierno ha autorizado ya siete enormes plantas. Una de las razones del apoyo progresista son los articulados del Acuerdo de Protección de Inversiones con Finlandia y EE.UU., donde cualquier traba, huelga o atentado a la propiedad representan indemnizaciones cuantiosas. El gobierno promueve el discurso único, elimina el debate desde los medios de comunicación que domina o influencia. Guayubira y Movitdes (organizaciones ambientalistas) no consiguen espacios periodísticos, comienzan las censuras (Abella en Imparcial, Vega en la 1410) el PS brinda conferencias sin oposición de argumentos críticos, su secretario general Lalo Fernández manifiesta: “¿es que debemos invitar a nuestra casa a nuestros enemigos?”. Se sumerge el gobierno en un chovinismo intoxicador, en la supuesta defensa de la soberanía nacional que esconde una dependencia a la inversión extranjera; sindicatos de la construcción y metalúrgicos como el SUNCA y el UNMTRA, los gremios más golpeados por la desocupación, desconocen las resoluciones del Octavo Congreso del PITCNT y defienden las inversiones en plantas de celulosa, llegaron a recibir visitas de sindicalistas finlandeses para justificar sus renunciamientos y estarían dispuestos a ocupar las obra si se detiene la construcción de las mismas.

Se instala una crisis política nacional e internacional

El gobierno progresista, como en tantos otros temas económicos, sociales y políticos, se ha dado vuelta como una media y es el responsable político de la oposición social y político que se está generando con las movilizaciones populares dentro y fuera del país contra la instalación de las plantas de celulosa. Los bloqueos de los puentes internacionales sobre el Río Uruguay protagonizados por los ambientalistas argentinos (ambientalistas, grupos sociales, comerciantes y productores rurales y urbanos) tienen el amplio respaldo de la población de Entre Ríos, disponen de miles de militantes para rotar en los bloqueos, y con las acciones de los activistas de Greenpeace, han creado una verdadera crisis en las relaciones argentino-uruguayas, querella que los gobiernos trasladan a organismos internacionales (Corte de La Haya, Vaticano, Academia de Ciencias de Viena, MERCOSUR, OEA, etc) Hay que separar las crisis políticas entre los gobiernos, ambos con similares proyectos económico-sociales y con visiones políticas diferentes de como instrumentarlos, lo que en síntesis quiere decir “ entre bueyes no hay cornadas”; son distintas las crisis entre los pueblos influenciados por la dirección política de los partidos políticos de la burguesía y pequeña burguesía, tanto del más rancio conservadurismo como de los noveles progresistas. Mujica y Fernández Huidobro llevan la delantera en los agravios a los luchadores ambientalistas argentinos y a los piqueteros de los puentes, arremete con los ambientalistas criollos en su famoso discurso en el Senado de la “Cholulez de Izquierda”, en materia de falsedades lideran el Ministro Arana y subsecretario Igorra; en materia de hipocresía el Presidente Tabaré Vázquez, eminente oncólogo, se lleva las palmas, pues con una campaña mediática de proporciones, prohibe fumar tabaco en lugares públicos por contaminante y generador de enfermedades cancerosas, sin embargo, autoriza siete plantas que convertirán a nuestro país en el vivero mayor del planeta en proliferación de cánceres a presentes y futuras generaciones de orientales, donde será recordado como el Mengele criollo. Hay opositores dentro y fuera del Frente Amplio, hay gremios y agrupaciones sindicales dentro del PITCNT y se organiza la resistencia en el interior y la capital mediante una “Comisión en defensa de la Soberanía contra las plantas de celulosa”. La lucha de los pueblos hermanados por el Río Uruguay la resume la convocatoria de las organizaciones sociales argentinas a los movimientos de América Latina. “contra el saqueo y por un futuro por todas y todos”.

“Se trata de aquellos bienes que no son ni argentinos ni uruguayos, se trata de la calidad de vida de argentinos y uruguayos y de todos nuestros hermanos explotados, allí donde se encuentren; se trata, en definitiva, de un río que deberá ser una línea de confluencia, no de división”. “Entre Argentina y Uruguay se ha instalado un debate que no es precisamente entre la gente de a pie, entre los que somos iguales, sino entre las trasnacionales de un lado y las comunidades del otro, mediados por los gobiernos y las grandes empresas de comunicación. Ante esta situación, nos proponemos tejer la unidad entre los pueblos, entre sus organizaciones de base; y para esto queremos señalar algunas cosas ocultas en medio de las declaraciones rimbombantes de los gobiernos, habitualmente duros con los pueblos pero blanditos con las multinacionales y los organismos de crédito, con los que cumplen puntualmente.” “…lo que hay que discutir es otra cosa: que lo que se está enfrentando es, por una parte, el interés de los pueblos, y por otra parte, el interés de las empresas por generar o aumentar sus ganancias estropeando nuestros recursos naturales, los bienes que son de la comunidad, de todos. La misma contradicción que existe en el sur y en el norte con el gas y el petróleo; en toda la cordillera con la minería; en toda la llanura con el desmonte y el monocultivo sojero. Allí, donde se expulsa mano de obra y se desplaza a las comunidades y se envenenan las tierras, el aire y el agua”. “Reivindicamos también los métodos de lucha de los pueblos, que al no apelar a los lobbies asépticos y silenciosos necesitamos del ruido de las actividades públicas, en las calles, para que los poderosos lo noten y se preocupen, para que otros sectores del pueblo puedan conocer, también, que hay un problema y nos puede afectar a todos”. “Este es el debate que los gobiernos y medios ocultan: en toda América Latina están saqueando nuestros territorios y comprometiendo nuestro futuro. Con el monocultivo, con el desmonte, con la extranjerización del gas y el petróleo, con la extracción de minerales, con la apropiación de las fuentes de agua potable (cuando la necesitan) o su envenenamiento (cuando dejan de necesitarla), con un uso extractivo y destructivo de nuestros suelos, abandonando todo cuando ya no queda un árbol para talar o un nutriente en el suelo para cultivar. Todo ese saqueo y destrucción es para que las empresas ganen más dinero. Las consecuencias para todos nosotros son desastrosas. Por eso hay que oponerse a la instalación de las papeleras, y sobre todo, tenemos que debatir y unirnos entre los pueblos, sin dejar que los poderes económicos nos dividan para sacar una mayor tajada. Nos preocupa enormemente la posibilidad de vernos como enemigos, cuando estamos seguros que todos y todas tenemos los mismos intereses y merecemos el uso y disfrute de nuestro patrimonio, ese que nos pertenece a los pueblos, el que no tiene bandera, el que no queremos que se transforme en una marca registrada. No le hagamos el juego a los que nos oprimen, no dejemos que nos dividan. Ejerzamos, unidos, presión sobre nuestros gobernantes, para construir una América unida en rechazo a la explotación y al saqueo. Invitamos al debate y a la acción conjunta de argentinos, uruguayos y todos los pueblos hermanos, por una América Latina unida, libre, justa y solidaria.

– Por la vida y la soberanía. Contra el saqueo y la contaminación. – Por la tierra, el agua y el aire. Por los recursos naturales, que son de la comunidad; y contra la apropiación privada, que los degrada y los destruye. – Por nuestro patrimonio: por la defensa de lo que aún no nos han quitado y por la recuperación de lo que está en manos privadas. – Contra el hambre, el desempleo y la represión. Por la libertad y la justicia.”

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