La seguridad también depende del móvil porque muchas compras se confirman desde la aplicación del banco

Las tarjetas facilitan pagar sin portar dinero en efectivo y efectuar compras en internet en cuestión de segundos. Sin embargo, esta conveniencia implica tomar ciertas medidas preventivas: para intentar un cargo fraudulento, los delincuentes no siempre requieren tener la tarjeta físicamente. En ocasiones basta con obtener el número, la fecha de expiración y el código de seguridad.
Estos datos pueden ser extraídos a través de páginas falsas, mensajes que simulan ser del banco, llamadas fraudulentas o filtraciones de datos. El Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) advierte que los criminales pueden probar tarjetas robadas realizando inicialmente compras de pequeño importe para verificar si todavía están activas.
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Proteger la tarjeta no se limita solo a guardarla bien o evitar perderla. También es necesario cuidar dónde se ingresan los datos, proteger el teléfono con el que se autoriza la compra y actuar rápido ante cualquier movimiento sospechoso.
1. Activa las notificaciones de los movimientos
Las alertas notifican en el teléfono cada vez que se realiza una compra, un retiro de efectivo u otra transacción. De esta forma, un cargo no autorizado puede detectarse casi de inmediato.
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Normalmente, esta opción puede activarse desde la aplicación del banco. Las funciones disponibles y posibles costos varían según la entidad, por lo que conviene revisar las condiciones del servicio.
2. Revisa la cuenta aunque no recibas ningún aviso
No se debe esperar a que aparezca un pago elevado para sospechar. Los ciberdelincuentes pueden comenzar con cargos pequeños para confirmar la validez de los datos antes de intentar operaciones más sustanciales.
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Por eso, es recomendable controlar periódicamente los movimientos y prestar atención a importes pequeños, nombres de comercios desconocidos y compras en monedas extranjeras.
3. No compartas fotografías de la tarjeta
Una imagen que muestre el número, la fecha de caducidad y el código CVV puede facilitar que terceros intenten comprar en línea sin tener la tarjeta físicamente.
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Asimismo, estos datos no deben enviarse por correo electrónico, mensajería o redes sociales. Cuando se requiera enviar copia de algún documento, es esencial asegurarse de que la tarjeta no aparezca accidentalmente en la foto.
4. Nunca facilites claves ni códigos de autorización
Los bancos suelen enviar códigos de un solo uso para validar ciertas operaciones. Estos nunca deben compartirse con nadie, ni siquiera con personas que se identifiquen como empleados de la entidad.
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Los delincuentes pueden falsificar el número del banco, conocer el nombre de la víctima e incluso proporcionar datos reales de la cuenta. INCIBE ha detectado múltiples campañas de mensajes que alertan de movimientos supuestamente sospechosos, dirigiendo a páginas fraudulentas para obtener información financiera.
Cualquier llamada o mensaje que presione para actuar urgentemente, cancelar transferencias o evitar bloqueos de cuenta debe generar desconfianza. Lo más recomendable es colgar y comunicarse con el banco a través de su número oficial.
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5. No entres en el banco desde un enlace recibido por SMS
Para acceder a la banca electrónica, es preferible usar la aplicación oficial o escribir la dirección del banco en el navegador. No es aconsejable usar enlaces recibidos vía SMS, correo electrónico, WhatsApp u otras plataformas.
INCIBE recomienda ingresar directamente la URL del banco, ya que estos enlaces pueden dirigir a páginas que imitan el diseño oficial para robar credenciales.
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También hay que verificar con detalle el nombre del dominio. Un solo cambio en una letra, un guion adicional o una extensión distinta pueden indicar un sitio falso.
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6. Evita pagar conectado a una red wifi pública
Las redes abiertas en aeropuertos, cafeterías, hoteles o centros comerciales no son óptimas para ingresar datos bancarios. Cuando sea necesario realizar una compra o consultar la cuenta, es más seguro usar datos móviles o una conexión privada confiable.
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Asimismo, se recomienda evitar operaciones sensibles desde ordenadores públicos o dispositivos compartidos, donde podrían almacenarse contraseñas, números de tarjeta o sesiones abiertas.
7. Comprueba la web de la tienda
Que una URL comience con HTTPS y tenga un candado indica que la comunicación con la página está cifrada. Sin embargo, esto no asegura que la tienda sea confiable. Un sitio fraudulento también puede presentar un certificado de seguridad válido.
Antes de pagar, debe verificarse el nombre exacto del dominio, los datos de contacto, el aviso legal, las políticas de devolución y los métodos de pago aceptados. También es aconsejable consultar opiniones externas y desconfiar de precios significativamente bajos.
INCIBE señala que las tiendas falsas suelen usar logotipos y sellos de confianza que no corresponden a certificaciones reales.
8. Utiliza tarjetas virtuales o limita las compras
Algunas entidades permiten crear tarjetas virtuales exclusivamente para compras en internet. Estas pueden tener un número diferente de la tarjeta principal, un saldo restringido o una fecha de vencimiento breve.
Otras apps bancarias posibilitan desactivar temporalmente la tarjeta, bloquear compras online, restringir el uso fuera del país o establecer límites máximos. Tales medidas disminuyen el riesgo si los datos caen en manos ajenas, aunque su disponibilidad depende del banco.
9. Protege el teléfono desde el que confirmas los pagos
El móvil se ha vuelto esencial para la seguridad bancaria. Muchas transacciones se validan mediante una app, usando contraseña, huella o reconocimiento facial.
Por este motivo, el dispositivo debe estar protegido con un código seguro y configurado para bloquearse automáticamente. Es conveniente evitar que códigos y mensajes bancarios se muestren completos en la pantalla bloqueada.
La doble autenticación añade un segundo paso al uso de la contraseña, como un código enviado al móvil o un dato biométrico.
10. Bloquea inmediatamente la tarjeta si desaparece
Ante la pérdida, robo o sospecha de que alguien conoce sus datos, hay que bloquear la tarjeta desde la app o llamar de inmediato al teléfono disponible del banco.
El Banco de España aconseja informar a la entidad emisora, denunciar ante la Policía, revisar los movimientos y comunicar rápidamente cualquier pago no autorizado.
Es útil guardar el número de emergencias del banco en el móvil, ya que el que figura en el reverso de la tarjeta no estará accesible si ésta se ha perdido.
Qué hacer si aparece un cargo que no reconoces
El primer paso consiste en confirmar que no es una compra olvidada, una suscripción, un pago hecho por otro usuario autorizado o un comercio que figure con un nombre distinto en el extracto. Si el cargo sigue sin identificarse, debe bloquearse la tarjeta y presentar una reclamación al servicio de atención del banco.
La entidad debe proporcionar la documentación que acredite que el pago fue autorizado y ejecutado correctamente.
El Real Decreto-ley 19/2018 estipula que las operaciones no autorizadas deben reportarse sin demora desde su descubrimiento. El plazo para solicitar la corrección es de 13 meses desde la fecha del cargo.
La normativa también exige, en términos generales, que el banco devuelva el importe inmediatamente y, como máximo, al día hábil siguiente, a menos que exista sospecha fundada de fraude por parte del cliente.
Si alguien utiliza la tarjeta sin permiso antes de que se informe la pérdida o robo, el titular podría responder hasta con 50 euros por las cantidades sustraídas. Desde que avisa al banco y bloquea la tarjeta, no debería asumir nuevos cargos no autorizados. El banco puede negarse a devolver el dinero si evidencia fraude o negligencia grave del cliente.
La situación cambia cuando el propio titular autoriza una transferencia tras ser engañado, por ejemplo, si un estafador finge ser del banco y logra que la víctima introduzca claves y apruebe el envío; la operación se considera formalmente autorizada. En estas circunstancias, recuperar el dinero es más difícil que cuando se usa la tarjeta sin consentimiento.
Si el banco rechaza la devolución, el cliente debe reclamar primero ante el servicio de atención de la entidad. Si no recibe respuesta en 15 días hábiles o no está satisfecho, puede presentar una reclamación ante el Banco de España.

