El líder asturiano sostiene que sería «un método para recuperar la credibilidad» en la política

Aunque Adrián Barbón respaldó a Pedro Sánchez en las primarias para liderar el PSOE en 2017 contra Susana Díaz, no es uno de los barones que recitan el argumentario oficial de manera literal. Por ello, su opinión siempre recibe especial atención en los órganos internos del partido. De hecho, en la reunión a puerta cerrada del Comité Federal del pasado sábado, el dirigente asturiano presentó una «solución» para «enfrentar y resolver la actual crisis de representación democrática» que, según indicó, existe en España.
Concretamente, planteó modificar el sistema para elegir al presidente del Gobierno, a los ejecutivos autonómicos y a los alcaldes de municipios medianos y grandes, estableciendo un mecanismo directo de doble vuelta. Es decir: la ciudadanía votaría en primera instancia entre todos los candidatos y los dos más votados se someterían a una segunda ronda, de la cual surgirá el ganador.
Como explicó luego el propio Barbón, la propuesta se asemeja al modelo francés, pero «sin su complejidad», dado que no defiende la existencia de «un primer ministro separado». «Esta adaptación podría facilitar la reconexión con muchas personas que hoy dudas sobre los partidos. Sería una manera de recuperar credibilidad, no solo del PSOE, sino de la política en general», especificó esta semana en una entrevista en RNE.
Respondieron a este medio desde la Federación Socialista Asturiana que ni los otros 32 participantes que intervinieron ni Sánchez en la ronda final mencionaron su propuesta, algo inédito en las deliberaciones internas recientes. Para que esta reforma pueda materializarse sería imprescindible un acuerdo con el PP, ya que la modificación de la Constitución requiere mayoría cualificada de dos tercios en el Congreso, un escenario incompatible con la «barrera» levantada por el jefe del Ejecutivo frente a la derecha y ultraderecha en su discurso de investidura de 2023.
Barbón, licenciado en Derecho, señala que el actual sistema de designación presidencial mediante mayoría parlamentaria fue creado en 1978 bajo un contexto con dos partidos predominantes en centro-izquierda (PSOE) y centro-derecha (UCD) y otros dos partidos menores, que cumplían la función de facilitar el diálogo y los acuerdos, tanto en la izquierda (PCE) como en la derecha (AP). Según su análisis, este esquema comenzó a fracturarse tras la crisis financiera de 2008-2009 y se consolidó con la fragmentación del Parlamento resultante de las elecciones generales de 2015.
«Conseguir acuerdos e investiduras se ha vuelto cada vez más complicado. Lo hemos comprobado, ha habido comicios repetidos en dos ocasiones en estos años», argumenta Barbón. En contraste, con un sistema de elección directa del presidente, junto con «la necesidad de fortalecer un Estado federal» y un Senado más reducido designado por las comunidades autónomas, asegura que no habría «ninguna duda»: «Aquí quien gana, gana; porque los ciudadanos, tanto en la primera vuelta como en la segunda entre los dos más votados, eligen a la persona que quieren que dirija. Nadie podría alegar ‘no me gustan estos acuerdos’ ni se darían elecciones repetidas».
Además, el presidente del Principado de Asturias sugirió que, en la competencia electoral entre el PP y Vox, tal vez el liderazgo de Alberto Núñez Feijóo «logre menos apoyo en la derecha» y los votantes prefieran que Santiago Abascal acceda a la segunda vuelta. «Podría ser una buena solución un pacto entre los grandes partidos de cara al 50 aniversario de la Constitución, una forma de demostrar que sigue vigente, aunque adaptada», resaltó en la mencionada entrevista en la radio pública.
Quien sí respondió públicamente a Barbón fue Pablo Iglesias, que considera interesante para análisis su idea de «un sistema presidencialista y federal, con una cámara de representación territorial y una cámara legislativa», aunque interpreta que en realidad está proponiendo «la República», dado que equivaldría a «elegir a un jefe de Estado». «Esto implicaría que a Felipe VI le enviaríamos al paro, lo cual me parece genial», declaró el fundador de Podemos, partido declarado antimonárquico.
En su exposición, el presidente asturiano también sugiere —tomando modelos de algunos países latinoamericanos— extender las legislaturas a cinco años en lugar de cuatro y limitar a dos mandatos la permanencia en el cargo presidencial, de modo que el máximo sea de 10 años. Asimismo, plantea la posibilidad de articular «una fórmula legal» que permita, en caso de prórrogas presupuestarias consecutivas por al menos dos años, que el Gobierno, aunque no tenga mayoría parlamentaria, pueda aprobar las cuentas de otra manera.

