Las claves
Las declaraciones ante el juez del supuesto testaferro de Zapatero y del presidente de Plus Ultra contradicen la versión que ofrecía el expresidente sobre su papel en el rescate de la aerolínea.
Ambos testimonios afirman que Zapatero gestionó el rescate de Plus Ultra y recibió una comisión, anticipando la aprobación del crédito días antes de la decisión oficial.
Pedro Sánchez expresó su respaldo público a Zapatero, aunque las nuevas evidencias ponen en duda su postura y reavivan las sospechas sobre favoritismos en el rescate a Plus Ultra.
El asunto de las joyas encontradas en el despacho de Zapatero, aún sin una explicación clara ante el juez, aumenta la presión sobre el Gobierno y el PSOE.
Las declaraciones ante el juez de quien se considera testaferro de José Luis Rodríguez Zapatero y del presidente de Plus Ultra evidencian, al menos, que el expresidente del Gobierno ocultó la verdad durante meses tanto en público como en el tribunal.
Esto se debe a que siempre ha afirmado que no realizó ninguna gestión para favorecer a la aerolínea durante la pandemia, y ha insistido en que no conocía a los responsables de Plus Ultra, aparte de algún contacto esporádico y breve.
«Jamás he llevado a cabo ninguna gestión relacionada con el rescate de Plus Ultra”, afirmó rotundamente Zapatero el 19 de mayo en un vídeo difundido el mismo día en que fue imputado por el juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama. Mantuvo esta postura semanas después ante el juez.
Las confesiones de ‘Julito’ Martínez y Julio Martínez Sola contradicen totalmente esa versión, ya que en un escrito dirigido al juez coinciden en apuntar que fue el expresidente quien les contactó, recibió una «mordida» por gestionar el rescate y les adelantó que el Consejo de Ministros había aprobado la ayuda días antes de la decisión oficial.
Esto confirma la hipótesis contenida en el informe policial y en el auto del juez que imputó a Zapatero.
Este cambio en el caso, que deberá ser ratificado este martes cuando el presunto testaferro declare ante el juez, complica considerablemente la situación de Zapatero y, además, genera un problema grave para Pedro Sánchez. El actual presidente del Gobierno ha defendido desde el inicio a su predecesor tanto en el PSOE como en el Ejecutivo, y nuevamente se cuestiona el rescate otorgado a Plus Ultra.
Se puede afirmar que Sánchez tiene su futuro condicionado por diversos procesos judiciales vinculados tanto al Gobierno como al PSOE, y afectados por varios imputados que podrían avanzar en estos casos si pactan y aportan datos incriminatorios. Entre ellos figuran los dos Julio Martínez en relación con Zapatero.
Por esa razón, en el Gobierno reina el temor ante la posible evolución del caso en los tribunales, aunque la mayoría de socialistas ya considera que Zapatero está políticamente, éticamente e institucionalmente acabado.
De hecho, algunos comenzaron a marcar distancias respecto a quien fuera secretario general del PSOE, presidente del Gobierno y una referencia moral para los socialistas.
«Zapatero ha defendido con firmeza la legalidad de su actividad privada, al igual que otros expresidentes. Esa convicción y su trayectoria política explican la confianza que nos genera, que a mí personalmente me genera», aseguró Sánchez en el pleno del Congreso el 25 de junio, apoyando públicamente al expresidente.
Ese respaldo se basaba en la idea de que no intervino en gestiones sobre Plus Ultra, como sostenía Zapatero; ahora, esos testimonios de otros imputados desmienten completamente esa explicación.
Sánchez tendrá que decidir si mantiene su apoyo, dado que varios imputados contradicen radicalmente a Zapatero, o si continuará respaldándolo en caso de que el expresidente modifique su versión y admita que sí realizó esas gestiones intentando justificar su legalidad.
Parte de la defensa del Gobierno radica en que el expresidente no forma parte del Ejecutivo y, por tanto, su actividad no debería afectarles, aunque esto es cuestionable por el respaldo del presidente y porque dichas gestiones, en todo caso, habrían sido realizadas ante la Administración para facilitar la concesión del rescate. No está claro ante quién del Gobierno o la Administración se hicieron las gestiones ni si implicaron alguna irregularidad o influencia.
«¿Qué corresponde al Gobierno en este asunto? Al Gobierno le compete esclarecer si hubo trato de favor en el préstamo a Plus Ultra. La respuesta es clara, rotunda y contundente: no existió. El crédito concedido a esa aerolínea fue completamente legítimo, al igual que se hizo con todas las aerolíneas durante la pandemia, señorías. De la misma forma que lo hicieron todos los gobiernos, no solo europeos sino a nivel mundial. Todo se realizó conforme a la ley, con todas las garantías necesarias», declaró Sánchez en el Congreso.
No obstante, aunque no se detecte esa irregularidad, hay una versión diferente a la oficial del Gobierno, ya que desde Moncloa también se negó la participación de Zapatero en la concesión del crédito. Sánchez se presentó ante los medios el 28 de junio en Moncloa para hacer balance del curso político y se espera que clarifique su postura.
Otro punto conflictivo para Sánchez es que también defendió explícita y públicamente a Zapatero respecto a las joyas encontradas en una caja fuerte ubicada en su despacho.
En declaraciones desde Bruselas a principios de junio, el presidente asumió que las joyas fueron un obsequio de 2007, durante el mandato de Zapatero, versión que solo fue aclarada por un portavoz oficial del exlíder socialista.
Zapatero se comprometió al inicio del caso en mayo a informar al juez en un plazo de diez días sobre el origen de las joyas valoradas en millones, pero ya han transcurrido casi dos meses sin que se haya proporcionado esa explicación. Este prolongado silencio genera preocupación entre miembros del Gobierno y dirigentes del partido.

