España elimina a la selección argentina de Messi y logra su segundo título mundial gracias a un destacado juego colectivo

Torres celebra el gol de España con Williams detrás.

Fuente de la imagen, Michael Regan – FIFA/FIFA via Getty Images

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    • Título del autor, BBC News Mundo
  • Fecha de publicación 20 julio 2026, 00:18 GMT
  • Tiempo de lectura: 4 min

Algunas historias parecen no tener fin.

La etapa más reciente de España en el fútbol inició el 29 de junio de 2008 en Viena, Austria, cuando derrotó a Alemania en la final de la Eurocopa, dejando una impresión mundial gracias a su estilo de juego basado en la posesión, el cuidado del balón y la paciencia.

Dieciocho años más tarde, la generación cambió, pero la filosofía permaneció intacta.

Con esta misma identidad, España se impuso en la final del Mundial de 2026 a Argentina por 1-0 en el Metlife Stadium de Nueva Jersey, Estados Unidos, con un gol de Ferran Torres en el minuto 106 del tiempo extra.

Este título representa el segundo Mundial en la historia española. Desde aquel campeonato europeo de 2008, sumó además el Mundial 2010 y las Eurocopas de 2012 y 2024.

Durante este siglo XXI, ninguna selección ha conseguido más títulos que la Roja.

Logró una victoria justa frente a la Argentina de Lionel Messi, a la que España dominó completamente sobre el terreno de juego.

Las cifras clave del partido decisivo

Las estadísticas reflejan la realidad. Los europeos se hicieron con la gloria con un 65% de posesión, 20 disparos y 12 entre los tres palos, en contraste con solo 2 tiros de los argentinos, ninguno a portería, y un 51% en duelos ganados.

Ni en la disputa física ni en el choque directo Argentina superó a España, a pesar de que esos factores fueron señalados por expertos como fortalezas esenciales del equipo de Messi para esta final.

El mítico número 10 no tuvo su mejor encuentro, ya que el conjunto español controló el balón y el ritmo del encuentro sin cederlo en ningún momento.

Hubo tristeza para quien podría haber jugado su último Mundial, aunque su excelente rendimiento con ocho goles a los 39 años deja abiertas las posibilidades.

Messi llora tras perder la final ante España.

Fuente de la imagen, Paul ELLIS / AFP via Getty Images

Algunos podrían argumentar que el marcador fue corto, considerando las múltiples oportunidades falladas por los españoles que convirtieron a Dibu Martínez en el mejor jugador argentino.

Se puede afirmar que el mérito argentino fue resistir el intenso ataque español hasta llevar el partido a la prórroga y mantenerse firme en el tiempo reglamentario, especialmente tras la expulsión de Enzo Fernández por doble amarilla en el minuto 93.

Además, cerca del final, Giuliano Simeone tuvo dos ocasiones claras para empatar, aunque una fue despejada a córner y la otra se fue por encima del larguero, como si la fortuna estuviera del lado de España.

Un camino impecable

España conquistó el título tras un recorrido sin fisuras.

Comenzó con un empate a cero frente a la sorpresa del torneo, Cabo Verde, y desde ese instante no dejó de mejorar.

En el trayecto eliminó a varios favoritos, como la Portugal de Cristiano Ronaldo en octavos, la Bélgica de Thibaut Courtois en cuartos y la Francia de Kylian Mbappé, máximo goleador con 10 anotaciones, en semifinales.

Terminó el torneo con 14 goles a favor y únicamente uno en contra. Ningún equipo defendió con tanta eficacia, lo que se reflejó en los premios individuales para la Roja.

Rodri Hernández, pieza fundamental en el equilibrio del mediocampo, fue nombrado mejor jugador del campeonato. Unai Simón recibió el reconocimiento a mejor portero y Pau Cubarsí, el central defensivo de 19 años, fue elegido mejor jugador joven.

España cerró la hazaña frente a la actual campeona, Argentina, que sigue liderando en número de títulos mundiales con tres trofeos.

Rodri Hernández recoge la Copa del Mundo.

Fuente de la imagen, Catherine Ivill – AMA/Getty Images

El valor colectivo

España quizá no cuente con figuras como Mbappé, Messi o Cristiano Ronaldo, pero posee un grupo cohesionadamente eficaz que funciona con precisión.

Los 5 goles de Mikel Oyarzábal, la dirección estratégica de Rodri y Pedri, la energía de Cucurella, y las contribuciones desde el banquillo de Merino hacen difícil destacar individualidades en este conjunto.

Gran parte del éxito se atribuye al trabajo de Luis de la Fuente, un entrenador poco mediático que ha sabido renovar y devolver la relevancia a este equipo nacional.

De la Fuente asumió el mando de la selección absoluta en 2023, tras la desilusión de la Roja en el Mundial de Qatar donde fue eliminada por Marruecos en la tanda de penales.

De la Fuente besa el trofeo en la ceremonia de celebración.

Fuente de la imagen, Catherine Ivill – AMA/Getty Images

En aquel momento, la Roja atravesaba un periodo de 10 años sin títulos significativos, con las decepciones de quedar fuera en la fase de grupos del Mundial de Brasil 2014 y ser eliminada por Rusia en octavos en 2018.

Los medios españoles criticaban que el estilo de posesión y control del balón se había convertido en un fin en sí mismo, con partidos prolongados en los que la selección mantenía el balón sin ganar y, en ocasiones, aburría.

Incluso hubo quienes sugirieron que España debía cambiar su identidad futbolística.

De la Fuente nunca renunció al estilo; lo refinó y le devolvió su propósito original.

Queda en la memoria que el balón apenas dejó de rodar en la final de 2026 en Nueva Jersey, salvo cuando Torres batió la portería y añadió una segunda estrella al escudo de la Roja.

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