Propietarios de un circo enfrentan condenas superiores a 100 años por esclavitud y abusos sexuales contra hijos de empleados

La Audiencia de Cáceres prolonga en su fallo la narración presentada por la Fiscalía, exponiendo jornadas laborales de 24 horas y agresiones físicas y sexuales a los hijos del matrimonio durante un periodo de cuatro años.

Extractos de la sentencia de la Audiencia Provincial de Cáceres a la que ha tenido acceso EL MUNDOExtractos de la sentencia de la Audiencia Provincial de Cáceres a la que ha tenido acceso EL MUNDOE.M

La Audiencia Provincial de Cáceres confirma el crudo relato que la Fiscalía ya había expuesto acerca de la situación vulnerable de un matrimonio y sus hijos dentro del Gran Circo África. En su sentencia, el tribunal detalla los cuatro años de esclavitud, abusos y degradación sufridos por esta familia a manos de los dueños del circo. Por ello, imponen condenas que suman más de un siglo en prisión. Los acusados enfrentan cargos por esclavitud, trata de personas con fines de explotación sexual y pornografía. Como víctimas, se reconocen tanto los dos menores como sus progenitores. Los magistrados relatan diversas humillaciones, golpes y agresiones sexuales dirigidas a los niños.

El fallo evidencia que los agresores forzaban a la pareja y a sus hijos a «alimentarse de desechos», además de soportar golpes, humillaciones e insultos que prolongaban su jornada laboral hasta prácticamente las «24 horas diarias». El trabajo comenzaba a las siete de la mañana y se extendía hasta las tres de la madrugada, según indican los jueces. La Audiencia de Cáceres otorga plena credibilidad al testimonio de las víctimas, describiéndolo como «coherente, constante, rotundo, verosímil y claro».

«Los acusados les colocaban [a los niños] paños mojados en la cabeza y les ataban con bridas que solo podían soltarse con alicates; les golpeaban con palos, en una ocasión provocando sangrado en la cabeza; les regañaban si estaban con sus padres o jugando; debían levantarse a las cinco de la mañana y si no, los despertaban; les obligaban a realizar tareas laborales como descargar camiones o bien los amenazaban con asesinarlos si contaban lo ocurrido a sus padres», recoge la sentencia a la que tuvo acceso EL MUNDO.

Al concluir 2019, la situación económica y vital de Manuel, el patriarca familiar, era crítica. Publicó un anuncio en una conocida plataforma solicitando empleo. Se encontraba en una condición de «extrema necesidad». Habitaban en una nave sin acceso a agua ni electricidad junto a sus hijos. El propietario del Gran Circo África respondió a su petición y ofreció trabajo al matrimonio a cambio de manutención y alojamiento en una caravana que, similar a la nave donde residían, carecía de luz y agua. El 31 de diciembre de 2019, la familia llegó al circo que por aquel entonces se encontraba instalado en Talavera de la Reina (Toledo). Desde ese momento, el hombre y la mujer comenzaron a sufrir «todo tipo de agresiones». Golpes, puñetazos en la cabeza, patadas en el abdomen, empujones o tirones al suelo, atentados contra su integridad moral y física. En una ocasión, incluso les forzaron a ducharse al aire libre frente a sus hijos mientras los insultaban. El hijo del dueño del circo utilizó un «dispositivo táser» para propinar una descarga eléctrica a la mujer en la pierna.

«Esta conducta continuada de maltrato por parte de los acusados se extendió también a los hijos de esta familia (…) perjudicando gravemente su integridad moral«. El episodio más duro para los menores sucedió el 21 de septiembre de 2024 cuando, «en un lugar no especificado», uno de los acusados obligó a los dos hermanos a «masturbarse individualmente y luego entre ellos bajo amenaza de castigo». Indica además: «Los menores, temiendo las consecuencias de negarse, accedieron […] Esta acción fue grabada por otro de los acusados en su teléfono móvil«. «Los menores se encontraban con el rostro cubierto con sus propias camisetas mientras realizaban estos actos». Días después, otro acusado forzó a uno de los niños a «darse un beso» con otro menor de su familia que en ese momento tenía 11 años. También fue grabado.

«Nos ahogaban, nos echaban agua en la cara, nos cubrían la cabeza o nos inmovilizaban en el suelo», relató uno de los niños. El fallo continúa: «Siendo defendido por su madre y su hermano, ‘que estaba aterrorizado’. A veces los encerraban con una rata para que la mataran«.

«Resulta muy significativo que, cuando la psicóloga forense le pidió a Dylan que expresara tres deseos, el primero fue ser feliz y el tercero ‘nunca volveré a ir a un circo’«, recoge la sentencia de la Audiencia Provincial de Cáceres. Los padres de los niños escaparon, cada uno por separado y en momentos distintos, hasta en dos ocasiones con el propósito de presentar denuncias. En esas ocasiones, los menores se vieron obligados a quedarse solos en el circo mientras sus padres alertaban a la Guardia Civil sobre lo que estaban sufriendo.

Los hechos se denunciaron en 2024, y desde entonces el propietario del circo y su hijo mayor permanecen en prisión provisional por estos delitos.

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